VíctorGobitz
La agenda minera Por Víctor Gobitz

Empezaremos por la respuesta a la interrogante: sin duda, no. No es posible desacoplar ambas actividades.

En los últimos 25 años, como país, hemos desarrollado una política macroeconómica coherente y consistente que ha permitido la reducción significativa del nivel de pobreza, el alcance del “grado de inversión”, la garantía de acceder a créditos internacionales a menor costo en una región donde países con mayor dimensión económica como Brasil y Argentina, en el mismo periodo, perdieron dicha calificación; la suscripción de acuerdos de libre comercio con 23 de las economías más importantes del mundo; y contar con un Banco Central de Reserva (BCR) reconocido internacionalmente por su solvencia técnica e independencia. En suma, una madurez macroeconómica equivalente al promedio de los países miembros del OCDE.

Sin embargo, no podemos caer en complacencia. Aún no hemos logrado desarrollar todo nuestro potencial económico – social y, empleando como referencia a los países miembros del OCDE, tenemos tres aspectos claves, que estando entre sí relacionados, están muy por debajo del promedio de dichas naciones: madurez institucional, desarrollo de infraestructura y capital humano.

MADUREZ INSTITUCIONAL

En este aspecto, por ejemplo, no dudamos que requerimos una reforma judicial, de manera que esta institución alcance estándares internacionales en términos de transparencia, consistencia en sus decisiones y en adición alta reputación. Asimismo, se requiere fortalecer a los partidos políticos, que deberían ser pocos y de alcance nacional, y su financiamiento necesariamente deberá ser transparente y sujeto a fiscalización contable.

DESARROLLO DE INFRAESTRUCTURA

En términos de desarrollo de infraestructura, la brecha existente nos resta competitividad en términos de calidad y sobre costos; y la carencia de una institucionalidad madura para la gestión de obras públicas nos sigue pasando factura. Si no, como explicar los escándalos de corrupción en la última década a nivel de gobierno central, regional y local; y que a su vez explican el atraso en la ejecución de dichas obras públicas.

La gestión de proyectos públicos requiere talento en su formulación y ejecución, lo cual nos lleva al tercer aspecto clave: capital humano.

CAPITAL HUMANO

En términos de capital humano, tenemos que alcanzar una visión y un plan compartido acerca de la urgencia de una educación pública de calidad. Sin talento, no podremos asegurar el desarrollo de todo el potencial económico – social del Perú.

LA AGENDA MINERA

Para avanzar de manera seria en estos tres aspectos claves, requerimos implementar acciones a nivel sectorial que estén alineadas con este anhelado crecimiento sostenible. Específicamente en el sector minero, siendo uno de los pilares económicos de nuestro país, la agenda no debería soslayar los siguientes tópicos que hasta ahora han sido difíciles de abordar:

1. Proyecto Tía María – Región Arequipa

Este proyecto minero debería ser un componente económico del presupuesto de desarrollo regional, provincial y distrital en Arequipa; aquí el próximo gobierno regional y el gobierno central, con su experiencia previa en gestión regional, deberían tener un rol de liderazgo; comunicando y acompañando en su construcción, a la empresa minera.

2. Proyectos Corani / Santa Ana – Región Puno

En este caso, la secuencia de desarrollo de menor riesgo técnico – financiero debería ser abordar primero el proyecto Santa Ana y luego Corani. Ambos proyectos también debería ser parte del presupuesto de desarrollo de la región Puno; y aquí nuevamente, toda la experiencia del Gobierno Central debería volcarse a generar las condiciones de desarrollo armonioso de ambos proyectos. Eso hace más sentido económico – social, que pagar una penalidad millonaria por la suspensión del proyecto Santa Ana.

3. Proyectos mineros – Región Cajamarca

En esta región existe una diversidad de proyectos auríferos y cupríferos que fueron detenidos en el pasado, por falta de un diálogo técnico y no ideológico. Específicamente en esta región, el futuro gobierno regional y el actual gobierno central, deberían propiciar un debate acerca del desarrollo económico – social de Cajamarca en términos financieros, como corresponde y exige su población.

4. Caso La Oroya – Región Junín

En este caso, tenemos un ejemplo claro, de cómo la falta de liderazgo político ha postergado la conversación “difícil” acerca de la viabilidad técnica – financiera de La Oroya. Luego de más de 9 años de eludir la discusión y decisión, solo se ha destruido valor. La conversión de La Oroya en un hub logístico sigue pendiente.

5. Minería informal – Región Madre de Dios

La evidencia empírica confirma que el impedimento jurídico y las acciones de interdicción no han detenido esta actividad ilegal; mientras tanto, la depredación amazónica continúa. Por tanto, debería replantearse la estrategia con la discusión y el desarrollo de opciones económicas alternativas o incentivos positivos.

6. Gobierno Central – Alineamiento intersectorial de políticas

El crecimiento del Estado Peruano, sobre todo en las últimas dos décadas; a través de nuevos Ministerios y/o Agencias de regulación, aprobación y fiscalización, ha generado una falta de alineamiento en la política de Estado, que debería ser singular o única.

Abundan los ejemplos donde el Estado Peruano tienen una perspectiva, por ejemplo, desde la óptica del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), la cual difiere de aquella desde el Ministerio de Ambiente o Cultura.

Todos deberíamos ser conscientes que la falta de un criterio unitario retrasa el desarrollo del país.

En conclusión, no es posible desacoplar los temas económicos y políticos, recordando que todas nuestras autoridades —a nivel central, regional, provincial o distrital— fueron elegidas con el mandato de gestionar políticas públicas y tomar acciones concretas que generen crecimiento económico – social sostenible para toda la población. Ésa es su responsabilidad primera, no otra.

Por ello, dichas autoridades deberían evitar decisiones “populistas”, aquellas que se basan en encuestas de popularidad y, por el contrario, estar dispuestas a tomar decisiones difíciles, pero necesarias, ahora.

Por lo pronto, en el caso del sector minero, hemos identificado seis tópicos pendientes.