VíctorGobitz
La agenda minera Por Víctor Gobitz

La industria minera peruana cuenta con una posición destacada y reconocida a nivel mundial; sin embargo, para alcanzar su pleno potencial, en beneficio de toda nuestra Nación, tiene aún, una agenda desafiante.

En el reciente Prospectors and Developers Association of Canada (PDAC) 2019, no sólo fuimos país – sponsor del evento, en adición, nuestra delegación público – privada tuvo una actuación muy destacada; confirmándole al mundo que contamos con una larga tradición minera, un potencial geológico excepcional, una solidez macroeconómica que destaca en la región, un marco normativo que siendo redundante todos reconocen como maduro, la operación de una diversidad de empresas mineras tanto nacionales como extranjeras lideres en la industria, y asimismo con un sinnúmero de proveedores de bienes y servicios con calidad de clase mundial. En suma, se reiteró el mensaje que contamos con un “ecosistema” que nos permite desarrollar esta actividad con estándares internacionales.

El Instituto Fraser emitió su encuesta anual de percepción de competitividad minera y el Perú escaló a la posición 14 en el ranking mundial, siendo en la región, la segunda mejor jurisdicción minera; y si añadimos a lo anterior que contamos con un mayor número de nuevos proyectos, sorprendió gratamente la decisión del Toronto Stock Exchange (TSX) de abrir una oficina de representación en la ciudad de Lima a partir de julio de este año. Es decir, Lima será sede del hub regional de una de las bolsas de valores más importantes de la industria minera mundial.

Las exploraciones en el 2018, tanto a nivel global como a nivel local, estuvieron lideradas por las empresas mineras en producción y se siguió experimentando la desaceleración de las exploraciones a cargo de mineras junior. Esto se correlaciona con las recientes transacciones de M&A de Barrick – Randgold, Newmont – Goldcorp y Panamerican Silver – Tahoe Resources. La falta de nuevos descubrimientos geológicos significativos viene incrementando la consolidación de la industria como repuesta a su búsqueda imperativa de continuidad y crecimiento.

Sin embargo, la minería sigue expuesta al escrutinio mundial. Casos como la falla catastrófica de la presa de relaves en Brumadinho acrecientan su cuestionamiento, por lo que continuará la tendencia hacia mayores estándares ambientales y operativos. Ante ello, la respuesta de esta industria, donde se cimienta todo el mundo industrializado, no puede ser otra que desarrollando y adoptando nuevas tecnologías. Ésta será su principal factor crítico de competitividad.

A nivel local, merece destacarse la iniciativa ministerial denominada “Rimay” como un primer espacio de diálogo desde diversas perspectivas: académica, gubernamental, gremial, ONG y empresarial; con el objetivo de formular una visión compartida de la industria minera peruana al 2030. De este  diálogo enriquecedor destacaría el concepto de “asimetría” como una manera de resumir la tarea aún pendiente de nuestro país en su conjunto: la reducción de brechas en ingresos, oportunidades y acceso a servicios de calidad.

Nuestros principales desafíos son: 1) eliminar toda actividad minera aurífera ilegal en zonas ambientales vulnerables y formalizar aquella donde la tecnología permita elevar de manera significativa su productividad; de otra manera, la formalización siempre será vista como un sobre costo y no como un incentivo económico; 2) lograr que todos los peruanos compartamos una visión de la minería, como aliada del desarrollo económico del país; y 3) como industria tendremos que apasionarnos en temas sostenibles de alto impacto local, quizás con el mismo entusiasmo mostrado en el PDAC para que, por ejemplo, vía asociaciones público – privadas dotemos de servicios de educación y salud de alta calidad a todo nuestro entorno directo.

Así, no solo cerraríamos asimetrías, sino que seríamos los vecinos más deseados por todos.