VíctorGobitz
La agenda minera Por Víctor Gobitz

El psicólogo Abraham Maslow, concibió una teoría del comportamiento humano en base a  una escala priorizada de cinco necesidades: 1) requerimientos básicos, tales como: alimentación, cobijo y salud; 2) requerimientos de seguridad, que permiten su desenvolvimiento pleno, en un espacio de libertad y no coacción; 3) requerimientos de afiliación o pertenencia, como expresión de la dimensión social de todo ser humano; 4) requerimientos de reconocimiento, en su dimensión individual; y 5) requerimientos de autorrealización, porque nuestro tiempo de vida es finito y como ulterior aspiración, todos los individuos deseamos trascender.

Por ello, toda persona que asume una posición de liderazgo, sea ésta en el ámbito público o privado, debería emplear el marco teórico planteado por Maslow y asumir el rol de líder como un acto de servicio, con apego genuino a la responsabilidad asumida; y que, por tanto, le lleve a abordar lo urgente y trascendente, y que por ende, lo aparte de lo superficial y efímero.

Sin embargo nuestra República, próxima a cumplir 200 años, pareciera estar alejándose de estos principios rectores; no estamos debatiendo y resolviendo lo urgente y trascendente: llámese la falta de una educación pública de calidad; la falta de una infraestructura pública adecuada, tanto en cantidad y calidad; y la pobreza extrema que aún agobia a un quinto de nuestra población.

Todos deberíamos estar de acuerdo en estas tres tareas urgentes y trascendentes, para luego consensuar cómo abordar la solución, la misma que pasa, cuando menos en: la promoción decidida de la inversión, como sustento económico de dichas tareas; y la construcción de una institucionalidad más madura, que finalmente nos asegure la eliminación de toda corrupción.

Por el contrario, lo que abunda con amplio respaldo mediático son las expresiones de intolerancia, el ataque personal artero y la falta de diálogo. Pareciera, erróneamente que liderar es sinónimo de  “pechar”, insultar o denigrar al que piensa distinto.

Abordar lo urgente y trascendente, que en esencia, significa cumplir con el mandato otorgado, pasa por ejemplo, por respaldar de manera inequívoca la inversión minera responsable; lo contrario, casi equivale “a lavarse las manos” o a desatender un sector que es uno de los pilares económicos de nuestro país.