RicardoLabó Fossa
La minería en balance Por Ricardo Labó Fossa

El fin de semana le explicaba a mi hija de 8 años los conceptos de clúster, multiplicador e impactos directos e indirectos que trae consigo la minería. Siempre es bueno volver a los conceptos básicos para brindar este tipo de explicaciones. Ella ciertamente aún no ha ido a una mina ni ha estado cerca a su entorno, así que usé un ejemplo cercano a su realidad del día a día para buscar que pudiera entender dichas ideas.

Cerca a nuestra casa existe una panadería de la cual compramos todos los fines de semanas lo básico para nuestros desayunos: pan francés y jugo de naranja. En el último año, a las afueras de esta panadería se han instalado -aunque de manera informal: un vendedor de periódicos, dos señoras que venden tamales, un vendedor de paltas y, tan solo este fin de semana, se ha sumado una señora que vende quesos artesanales. Así, la simple existencia de esta panadería ha permitido ampliar la oferta de productos complementarios a nuestros desayunos (y poder disfrutar ahora si queremos pan con palta, pan con queso, tamales de pollo o chancho y leer el periódico) y adquirirlos en “un solo espacio geográfico”, generando empleos directos e indirectos a estas personas.

Queda claro que sin la panadería no se hubieran acercado dichas personas a ofrecer sus productos. Más aún, más allá de satisfacer al cliente, ahora esas personas tendrán ingresos que podrán luego gastar en una serie de otros bienes y servicios, que a su vez compran de otras personas y así sucesivamente. Un gran “efecto multiplicador”. Adicionalmente, están las compras de insumos y maquinarias que realiza la misma panadería para poder crear y ofrecer sus productos: harina, agua, levadura, sal, azúcar, naranjas, café, hornos, batidoras, mezcladoras y otras variedades de cosas. Asimismo, de optar por ampliar su giro de negocio y de cumplir con sus estándares, la panadería podría evaluar unirse o comprar los productos que ya hoy venden en la puerta de su local: paltas, tamales y quesos (y así ayudar también a formalizarlos); aumentando así su propia oferta de productos y contribuir al país pagando más impuestos.

Lo mismo sucede con la minería, aunque multiplicado por cientos, sino miles o millones. Esta actividad, para poder desarrollarse y operar, requiere de múltiples bienes y servicios y genera una variedad de empleos directos e indirectos. Privar su desarrollo es negarles a miles de personas tener una posibilidad de empleo, impedir la creación de proveedores locales y eliminar los múltiples impactos y efectos multiplicadores a todo el país.

Los que le dicen NO a la minería, no solo le dicen NO a ella, sino les dicen NO a los taxistas, a los panaderos, a los artesanos, a los agricultores, a los albañiles, a los arqueólogos, a los ingenieros, a los abogados, a las amas de casa, a los estudiantes, a los doctores, a usted y a mi: a todos nosotros. Esas personas, además de no ofrecer una alternativa de desarrollo, usan argumentos falaces que sobredimensionan impactos negativos a la salud y al ambiente, niegan los desarrollos tecnológicos, incentivan a la violencia ocultándola bajo el pretexto de derecho a la protesta, y merman la autoridad del Estado al no reconocer las aprobaciones bajo todas sus facultades de, por ejemplo, los estudios de impacto ambiental. Todos ellos niegan irresponsablemente el desarrollo del país: así de simple.

No nos dejemos sorprender ni engañar. Busquemos sí puntos en común o corregir, pero sin entrar en mentiras ni forzar dicotomías o rivalidades entre una u otra actividad, ni menos entre los peruanos. Sí, al pueblo se le escucha, pero sobretodo, la obligación y responsabilidad de los líderes políticos es guiar y educar a su población.

LinkedIn