Carlosde Piérola
La próxima copa Por Carlos de Piérola

Mi gusto por el pisco no fue un amor a primera vista. Tuve que viajar por las regiones pisqueras, de Lima a Tacna, conocer bodegas y a sus hacedores para encontrar sus singularidades y entenderlo. Y aprendí a tomarlo y disfrutarlo con moderación. El pisco, los grandes piscos, está en el nivel más alto, al costado de otros grandes destilados del mundo.

No me extenderé en esta columna explicando el confirmado origen peruano del pisco y las discutibles las gestiones chilenas por justificar el sustento geográfico de la Denominación de Origen (DO)  a través de, por ejemplo, el cambio de nombre a una ciudad.

Por Carmen Rávago

La polémica generada por la propuesta de categorías en el concurso Spirits Selection (por Concours Mondial de Bruselas) que se realizará en La Serena (Chile) ha generado un movimiento inusitado. Este ruido noticioso debe ser capitalizado en forma creativa y proactiva, ya que ha puesto en discusión varios aspectos.

En todos los concursos internacionales, el Perú comparte la categoría “pisco” con Chile. Compartimos también anaqueles en tiendas y barras de EEUU y Europa con el producto chileno. En rigor, eso podría también ser considerado como una renuncia a la Denominación de Origen también. Nadie aceptaría compartir en algún evento internacional, por ejemplo, la categoría Pallar de Ica o Chulucanas, productos peruanos con Denominación de Origen también.

Los productores de champagne tampoco aceptarían compartir la categoría “champagne” con sucedáneos apócrifos de otros países (en EEUU y Brasil, por ejemplo, hay marcas que a través de juicios han logrado seguir usando la palabra champagne en sus etiquetas).

La gran diferencia es que el champagne ya ha ganado su partido, sólo quedan algunos pequeños problemas que surgen aisladamente. El litigio del pisco está en otra etapa, muy complicada aún, en la que el Estado y productores deben ponerse de acuerdo sobre qué estrategia seguir tanto a nivel legal como comercial.

Ningún concurso es imprescindible, pero cada medalla va sumando para el conocimiento y reconocimiento. Son útiles y deben ser parte de la estrategia por dos razones.

  • Marca: exposición de nuestro pisco ante periodistas y especialistas de todo el mundo y ante los consumidores de diversos mercados.
  • Defensiva: el vacío que dejemos en los concursos que no participemos será cubierto por el competidor de la categoría (goles que no haces, goles que te hacen).

Las noticias de que Indecopi castigará con el retiro de la autorización de uso de la DO y Produce (a través de Conapisco) con el impedimento a participar en el Concurso Nacional a quienes participen en el concurso que se hará en agosto en Chile, confirman que la coyuntura ha removido a nuestras instituciones, menos ágiles y ejecutivas en los últimos tiempos. Sin embargo, en forma paralela, se siguen jactando del aumento de las exportaciones a Chile de pisco, a pesar de que para lograrlo se tiene que renunciar a la denominación de origen. No vemos consistencia en esta posición.

El Perú es un país de destilados y no debemos perder negocios ni despreciar clientes naturales. Tal vez las exportaciones deban canalizarse a través de marcas distintas (que se tendrían que crear) para que no se confundan los productos. Es decir, que el productor nacional que tiene la marca A (Pisco) en el mercado nacional y externo (menos Chile) debería desarrollar una marca B para el mercado chileno (aguardiente de uva).

Sobre el Consejo Regulador

El objetivo principal de una DO no es hacer concursos nacionales, ni tener catadores registrados, ni siquiera hacer publicaciones. Debe ser lograr emitir un sello confiable. Todos los esfuerzos de los que estamos involucrados en el sector deben apuntar a eso.

En mi viaje reciente a la Ribera del Duero (España), visité el consejo regulador y tenía claros sus objetivos. Son 300 bodegas que son permanentemente fiscalizadas y controladas.

Sólo veo unión e ímpetus en el pisco cuando hay que oponerse a algo o denostar. Hoy ninguna botella de pisco está avalada expresamente por la DO más allá que por la autorización de uso. El sello es más que un sticker. El éxito principal del pisco no será ganarle la disputa a Chile. El sello será la mayor revolución que podrá tener nuestro tradicional destilado.

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