Carlosde Piérola
La próxima copa Por Carlos de Piérola

La mejor manera de conocer más de vinos es acercándose a ellos y probarlos. ¿Cómo? Formando un grupo y comprando botellas en conjunto, visitando las mejores bodegas peruanas (o en el extranjero), yendo a tiendas y bares de vinos (cada vez hay más opciones). Una feria es también un buen momento para profundizar en el conocimiento y placer que conlleva el camino de esta bebida única.

Durante julio, se llevará a cabo por octava vez el Alta Gama Winefest. Una de las características de este evento es la gran capacidad de convocatoria, tanto de aficionados como de personajes internacionales del vino. Es una oportunidad para estar frente a frente con algunos de los hacedores más importantes, especialmente de nuestros principales países proveedores: Argentina, Chile y España.

Con una oferta de 100 bodegas y 800 etiquetas distintas, es imposible abarcar la feria en forma completa. El orden usual sería probar vinos blancos y rosados primero, y después los tintos, aunque se sorprenderán que haciéndolo de forma inversa tiene mucho sentido ya que de la astringencia de los vinos tintos se termina refrescando el paladar con la acidez de los blancos. Simplemente es cuestión de disciplina: algo no tan fácil en un evento de este tipo.

Otra opción es hacerlo de manera temática. Por ejemplo: dedicarse a probar malbec de distintas bodegas. En esta feria habrá varias decenas. Se puede complementar la sesión pasando a vinos más exóticos para el consumidor local o de uvas menos difundidas como petit verdot, cabernet franc o tannat.

Una cepa que es muy recomendable para los que se inician es la carménère. La especialidad chilena produce vinos gratos, redondos, con suavidad y equilibrio en la boca. Para hacer un buen contrapunto se pueden probar algunos vinos de cabernet sauvignon, uva emparentada con la anterior pero con mayor estructura y contundencia en la boca.

Si se trata de sugerir rutas, cada aficionado podría escoger una de acuerdo a sus inquietudes:

Clásica: Unánime de La Mascota, Primeras Viñas de Lagarde, los Bramare de Cobos, malbec y chardonnay de Catena, el Maipo de Caballo Loco, Max Syrah de Errázuriz,  Marqués de Casa Concha Cabernet Sauvignon, algún Cadus de Nieto o Golden Reserve de Trivento, Don Manuel de Tacama o Intipalka N°1 de Viñas Queirolo.

Exploradora: Pinot Noir de Clos de Fous, la línea Gallardía o Viejas Tinajas de De Martino, alguna novedad de Matías Riccitelli, Imperfecto de Daniel Pi, probar algo de Casarena o Altocedro, recién llegadas a nuestro mercado. O acercarse a los vinos españoles de la D.O. Toro con Rejadorada o con Pruno de Ribera del Duero. Entre los vinos blancos los albariños de Terras Gauda o el de Casa Rojo y el godello Mara Martín.

Cosmopolita: una vuelta al mundo probando tannat de Uruguay, shiraz de Australia, zinfandel de Estados Unidos, pinotage de Sudáfrica, algún vino portugués, sangioveses italianos.

Y si quieren subir el octanaje y abrir la billetera pueden pasar por una zona en la que se ofrecen (a un costo adicional) vinos muy especiales que no están al alcance de cualquier aficionado.

También hay oportunidad de asistir a charlas magistrales. Cualquiera es una buena oportunidad de seguir aprendiendo del vino. Por lo novedosas podrían escoger la de Antón Fonseca, de Terras Gauda, la de Francisco Baettig, quien llega por primera vez a Lima, la de la leyenda Daniel Pi o una que será especialmente emotiva, la de Jorge Riccitelli, que ha anunciado su retiro y lo veremos por última vez en plan activo por Lima.

La feria promovida por Anita Almendáriz y Antonio Castro se realizará, como siempre, en los jardines del Country Club Lima Hotel el viernes 7 y el sábado 8 de julio. Las entradas se pueden comprar en Teleticket y en las tiendas Almendáriz. El precio de la entrada es de S/.180, que incluye una copa de cata Spiegelau, derecho a catas de vinos premium y la posibilidad de asistir a las charlas magistrales.

¡Salud!

Tags
vinos