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Líderes que ejecutan Por Jose Revilla

Winston Churchill decía “la actitud es una pequeña cosa que marca una gran diferencia”. De acuerdo a un estudio de la Universidad de Harvard, el 88% del éxito de un ser humano se debe a la actitud. En pocas palabras, la actitud es la base fundamental para todo lo que se quiere lograr.

Es muy importante tener una actitud positiva y convertirla en un hábito, uno que todos los líderes y sus equipos deben tener porque los ayudará a ser exitosos.

Diez características que usualmente tienen las personas con actitud positiva:

  • Son optimistas, sonríen a menudo y transmiten buena vibra.
  • Tratan con respeto a todas las personas (por ejemplo: saludan, piden ‘por favor’, dicen ‘gracias’)
  • Trabajan en equipo y se relacionan bien con otras personas.
  • Inspiran positivamente y motivan a otras personas.
  • Son leales, se comprometen y hacen todo lo posible por cumplir lo acordado.
  • Son perseverantes.
  • Son apasionados.
  • No importa cuánto sepan, siempre quieren seguir aprendiendo.
  • Son agradecidos y expresan reconocimiento a otros cada vez que pueden hacerlo.
  • Transmiten humildad.

Las personas que tienen estas características, son quienes hacen la diferencia. Ellos se desarrollan personal y profesionalmente. Ellos impactan en su entorno. Ellos generan un ecosistema de emociones positivas que llega a sus clientes, asociados de negocios y colaboradores. Por eso, se debe aprovechar cada oportunidad que se tiene para captar gente con actitud positiva.

Cinco momentos cruciales que nos permiten escoger a ‘nuestra gente’:

  1. Traer a alguna persona de otra área al equipo.
  2. Un proceso de contratación.
  3. Incorporación de un nuevo proveedor (socio de negocios).
  4. Cuando se tiene oportunidad de optar por un nuevo jefe o con un nuevo equipo.
  5. Desarrollo de un nuevo proyecto que involucra asociarse con otra persona.

Los líderes deben asegurarse que tienen el mejor equipo. Por eso cada vez que enfrentan un momento crucial, deben aprovechar esa oportunidad.

Contar con personas que tienen mucha experiencia y conocimiento es muy importante dependiendo del rol que se requiera cubrir, pero no es suficiente. La actitud hace la diferencia. Por eso, es importante promover comportamientos que ayuden a mejorar las relaciones humanas como parte de la cultura organizacional.

Cada vez que sea posible, hay que incorporar en el equipo a personas con actitud positiva. De esa forma, se irá creando un ambiente de armonía y colaboración que permitirá aumentar significativamente las posibilidades de ser exitosos.