JoseRevilla
Líderes que ejecutan Por Jose Revilla

“El secreto de la felicidad no es hacer siempre lo que se quiere sino querer siempre lo que se hace”
Leon Tolstoi

Muchos estudios coinciden en que las personas felices trabajan mejor y son más productivas. También nos dicen que las empresas donde hay más trabajadores felices tienen mejor desempeño financiero que las demás. Pasamos demasiado tiempo en el trabajo, por eso es fundamental  entender la felicidad de las personas como un elemento clave para obtener mejores resultados en nuestra empresa.

Robert Waldinger, quien es el cuarto director de un estudio sobre la felicidad que viene realizando la Universidad de Harvard desde 1938, nos dice: “No se trata de pasar más tiempo en el trabajo, sino de poner más atención en el otro, de conectar más con los otros, en lugar de dar por descontado que el otro siempre está allí.

Es difícil encontrar algo que sea más importante para una persona que ser feliz; que sentirse feliz. “Lo que encontramos es que, en el caso de las personas más satisfechas en sus relaciones, más conectadas a otros, su cuerpo y su cerebro se mantienen saludables por más tiempo“, añade Waldinger.

Se puede hablar muchísimo sobre la felicidad y cómo lograrla, pero en este articulo quiero enfocarme en tres aspectos que son continuamente destacados por diversos artículos y que pueden ayudarnos mucho a sentir esa felicidad tan deseada:

  • Balance

  • Actitud Positiva

  • Dar

El primer aspecto tiene que ver con nuestro balance de vida. Estamos hablando del balance que debemos tener para manejar adecuadamente los factores que son realmente importantes para cada uno de nosotros. Las personas solemos tener algunos factores que consideramos muy relevantes y que impactan en nuestra sensación de felicidad. Por ejemplo:

  • Actividad profesional
  • Relación con nuestra pareja
  • Relación con nuestros hijos y/o familiares más cercanos
  • Relación con nuestros amigos más cercanos
  • Actividad Artística, Deportiva o Hobby
  • Actividad Espiritual

Lo importante de lograr un balance, es que debemos cuidar de todos los factores. Es mejor que todos estén razonablemente bien, a que tengamos 3 espectaculares y uno mal. Basta que uno esté mal, siendo un factor importante para nosotros, y nos afectará en forma significativa. Por eso nuestra foco debe ser alcanzar ese equilibrio y asegurar que todos estén bien. El adecuado manejo de nuestras prioridades según las circunstancias del momento que vivimos, es la clave para lograrlo.

El segundo aspecto tiene que ver con la actitud positiva. Tiene que ver con nuestro optimismo y en cómo nos sentimos respecto a cada uno de los factores antes mencionados. En pocas palabras, es nuestra actitud al ver el vaso de agua, que puede estar medio lleno o medio vacío, de acuerdo a los ojos que lo miran. (Ver mi articulo anterior “Rodeate de gente con actitud positiva”)

El tercer aspecto tiene que ver con la importancia de dar. Usualmente tendemos a pensar en lo que queremos de la vida, sea dinero y/o bienes materiales, una promoción en el trabajo o el reconocimiento de otras personas. El dar es una parte fundamental en la vida, que no solo genera una vibra positiva que nos ayudará a lograr lo que queremos, pero sobre todo que nos permitirá sentir una satisfacción mucho mayor que cuando recibimos algo.

Y es en estos dos últimos aspectos, la actitud positiva y la importancia de dar, donde aparece uno de esos héroes anónimos, esas personas que son ejemplo e inspiración para muchos de nosotros.

Permítanme compartir una historia que pude vivir muy de cerca y que fue un verdadero ejemplo de vida para todos los que tuvimos la suerte de trabajar con Eduardo, más conocido como “Eduardito”, a quien conocí hace algunos años, cuando trabajaba como directivo en una empresa bastante grande y en mi área éramos cerca de 500 personas.

Como en muchas empresas de servicios, en este grupo había directivos, gerentes y profesionales de gran experiencia y muy buen nivel académico. Eduardito, no había tenido formación profesional y tenía más bien un rol administrativo. Era el conserje para toda el área y tenía un salario menor al de la mayoría. Ese puesto que básicamente era un apoyo para realizar recados de todo tipo, ya casi no existía en esa época, pero a nosotros nos resultaba de gran utilidad, más aún, por la extraordinaria actitud positiva y la efectividad con la que Eduardito realizaba todas las labores que se le encomendaba.

Eduardito llamó mi atención rápidamente porque se hacía querer por todos. Siempre dispuesto a ayudar. Siempre con una sonrisa. Siempre tan educado. Era uno de los principales líderes del programa de voluntariado de la empresa y le dedicaba tiempo e incluso -algunas veces- dinero de su propio bolsillo.

Incluso en los momentos más difíciles que tuvo que afrontar, como la perdida de algún ser querido, o los problemas -que a más de uno de nosotros-, nos hubiera afectado significativamente, él mantenía esa buena vibra tan característica de su persona.

Sorprendido gratamente tantas veces por esta actitud tan positiva, un día lo llamé a mi oficina y le pregunté porque siempre estaba así… y me respondió: “Es que yo siempre he tenido muchísima suerte”, soy muy afortunado por tener este trabajo, por trabajar cerca de tanta gente buena, soy muy afortunado por todo lo que me ha dado la vida”, “Por eso y porque me gusta, trato de ayudar a otras personas, para devolver de alguna forma, toda la fortuna que yo tengo”. En ese momento tuve que hacer un gran esfuerzo para contener mis emociones, tuve que disimular lo mal que me sentía cuando pensaba cómo en algunas ocasiones, me afectaba incluso me podía poner de mal humor por cosas tan triviales, que ahora súbitamente me parecían insignificantes. Eduardito, con su sencillez, su humildad y su sabiduría, me estaba dando una gran lección de vida. Vivir la vida con actitud positiva. Decidir ser felices. Ser agradecidos y dar lo mejor de sí mismo a los demás. Ser humildes y apreciar todo lo que está a nuestro alrededor.

Eduardito me ayudó a entender, que la felicidad no tiene que ver con cuánto tenemos, sino con cuánto valoramos lo que hemos logrado,  lo que tenemos y lo que somos.

Por eso es fundamental que las organizaciones  y los líderes nos preocupemos por promover un ambiente positivo que contribuya tanto a la felicidad de las personas, como también al éxito de la empresa.

Estos son algunos de los aspectos más importantes que debemos considerar para ayudar a crear un ambiente positivo en nuestra organización:

  • Espacio físico agradable.
  • Clima de confianza, respeto, trato justo, transparencia, coherencia.
  • Contratar, desarrollar y retener gente con actitud positiva.* Destacar, reconocer y promover los casos que puedan ser considerados como ejemplos a seguir.
  • Alineamiento de la organización: propósito, visión, objetivos y prioridades.
  • Foco en el cliente (externo e interno)
  • Actividades de Integración que promuevan la colaboración.
  • Oportuno y adecuado reconocimiento a los individuos y equipos que más contribuyen al logro de objetivos.

En resumen, preocuparnos por crear un ambiente agradable y de confianza, donde se promueve el balance de vida, la actitud positiva y la colaboración, nos ayudará a tener  gente más feliz y más comprometida que nos permitirá lograr mejores resultados.