CarlaOlivieri
Management fuera de la caja Por Carla Olivieri

Ya no es raro que todos los días alguien llegue tarde a una reunión. Es más bien raro pasar un día sin escuchar que alguien lamente el tráfico. El tráfico nos afecta a todos y de diferentes formas:

(1) Nuestro bolsillo: Cada hora en el tráfico nos cuesta aproximadamente US$21. Pagamos más por lo que compramos porque a las empresas les cuesta más hacerlas llegar a los puntos de venta.

(2) Las empresas: Porque los trabajadores vivimos cansados. Trabajamos durísimo, pero luego pasamos horas para llegar a casa quedándonos poco tiempo para relajarnos y descansar y al día siguiente salimos más temprano para llegar a tiempo y eso afecta nuestra productividad. Además, está el tiempo empleado para desplazarnos a reuniones y si calculas el costo del personal metido en un auto en lugar de estar produciendo –es mucho dinero.

(3) La sociedad: Cada vez tenemos menos tiempo para socializar con hijos, amigos, familiares, la pareja.  Los chicos también están muy cansados porque pasan gran parte del tiempo en el auto para llegar y volver del colegio y, al igual que los adultos, su salud emocional y física se ve afectada por el poco tiempo libre. Se hace menos ejercicio, las conversaciones se reducen, la formación en valores en casa se limita, el estrés aumenta, se comparte menos, las relaciones sufren por esto.

Personalmente, lo que más me molesta es ver que el tema no se aborda de manera holística y estratégica. Iniciativas aisladas –tradicionales– como anchar pistas, mejorar transporte público o aumentar accesos no nos sacarán de este nudo.

Si uno aplica métodos de pensamiento creativo, lo primero que hay que hacer es DEFINIR el problema; entendiendo que los detonadores del tráfico van mucho más allá de un asunto únicamente de planificación urbana, de educación vial o cantidad de autos.

¿Qué produce esta gran congestión?

Además de las razones obvias como más facilidad para comprar autos, mal transporte público y mayor densidad poblacional, tenemos razones menos obvias que debemos destacar.  A continuación, menciono algunas:

  1. Nuestro pésimo programa de descentralización: La gran mayoría de las actividades económicas, legales, gremiales, educativas y políticas siguen concentrándose en Lima. Las personas no se mudarán a otras regiones mientras los buenos colegios y hospitales sigan concentrados en Lima. Es más, si una empresa tiene alguna traba burocrática, tiene que venir a lima a destrabarla porque los abogados y autoridades se concentran también acá.
  2. El desarrollo económico que, por un lado, produce mayor ingreso per cápita que genera más consumo en actividades de recreación y más personas trabajando para lo cual se tienen que desplazar. Por otro lado, un país en crecimiento atrae mayor movilidad hacia zonas urbanas para cubrir las plazas que se abren.
  3. Leyes absurdas: Personalmente creo que con los requisitos legales uno debe pensar con mayor urgencia –fuera de la caja.  Si uno abre un negocio nuevo, te exigen un número mínimo de estacionamientos.  Yo creo que debería ser al revés: permitir un número máximo de estacionamientos. Si yo ofrezco mucho parqueo, todo el mundo viene en auto. Cada auto con 1 persona. Si ofrezco pocos, la cosa cambia.  Sin embargo, se debe exigir que las empresas con x número de colaboradores (o estudiantes en el caso del sector educativo), pongan a disposición buses. Ya sé…me vas a decir que estoy loca porque le sale carísimo a la empresa… paciencia… Lo que propongo es lo siguiente: ofrecer buen transporte público y seguridad ciudadana para que nos animemos a caminar o andar en bicicleta, es responsabilidad del Estado y para eso pagamos impuestos.  Como en esta propuesta, la empresa estaría cubriendo esa función y gasto en lugar del Estado; a cambio, se debe otorgar un beneficio tributario.

¿Qué se puede hacer?

Lo primero, creo que se debe nombrar una especie de Zar del Tráfico, responsable de desarrollar el plan estratégico integral, dimensionando su magnitud, aprendiendo de experiencias interesantes como Bogotá, Birmingham y otras, para resolver el tema buscando transformar Lima en una ciudad inteligente y comenzando a aplicar algunas soluciones sencillas mientras que en paralelo se planifican las más complicadas.  Hay algunas soluciones simples que nosotros en casa, nuestra empresa o colegio – podemos analizar y contribuir con la solución:

Soluciones simples que puede aplicar la empresa:

  1. Antes de escribir este artículo he preguntado a las personas que atienden en agencias bancarias y tiendas si viven cerca de su trabajo o viven en polos opuestos. Las empresas que tienen varias sedes, tiendas, agencias, etc, como los bancos y el sector retail fácilmente pueden asignar al personal cerca de donde viven.
  2. Romper ciertos paradigmas y estudiar los beneficios del Home Office. Si te genera desconfianza, prueba con 1 día de Home Office con condiciones básicas para los ejecutivos. Funciona muy bien y además de reducir algo el tráfico, generas mayor compromiso, productividad y ahorras energía y otros gastos. Esto inclusive podría incentivarse con algún beneficio tributario.
  3. Otro paradigma que romper: No ver mal al ejecutivo que sale a su hora. Confíen en sus colaboradores.  Si trabajas por objetivos puedes salir a tu hora y si tienes que continuar con algo lo puedes hacer en tu casa; no tienes que estar atornillado en tu escritorio.
  4. Pensar bien si se requieren reuniones presenciales. Imagínense cómo harían las multinacionales sin la tecnología. Sistemas como Zoom son fantásticos porque todos se ven, así como los documentos y presentaciones.

Soluciones simples que podemos aplicar los ciudadanos:

  1. Respetar al peatón y al ciclista. Recuerda que cada peatón o bicicleta es un auto menos.
  2. Usar más el Waze para planificar nuestras rutas. Bajen Waze for PC/Mac y pueden proyectar lo que les tomará un viaje en fechas futuras. Durante el viaje también porque en vivo nos llevará por rutas menos congestionadas.

Soluciones simples que pueden aplicar los colegios:

  1. Menos tareas. Los chicos trabajan más que nosotros y necesitan jugar, hacer deporte, interactuar con los padres y hermanos. El costo de oportunidad de más tareas es demasiado alto.
  2. Menos trabajos grupales fuera del colegio. ¡Son imposibles! Más aún si los padres trabajamos.

Ahora sí, soluciones simples en el Estado:

  1. Aprovechando la tecnología para implementar sistemas multimodales de ruteo e información para el ciudadano. Tenemos el Big Data a la mano para predecir, informar y para gerenciar el tráfico a tiempo real.
  2. Los taxis deben tener taxímetros. Sin taxímetro, demoran el tránsito porque cada pasajero tiene que negociar el precio tomando segundos innecesarios.
  3. Las combis pequeñas son ineficientes y encima –a pesar de dar un servicio door-to-door que es comodísimo para el usuario, el parar donde el usuario quiere genera más atoro. No hay buenos paraderos y los que hay escasamente se respetan.
  4. Lima debe ser una ciudad wifi gratis para que uno pueda trabajar donde esté reduciendo la necesidad de desplazarse a oficinas u hogares.

Como mencioné, en paralelo se tienen que seguir trabajando los planes para implementar más ciclovías (Lima es una ciudad ideal para la bicicleta: es plana y no llueve); mejorar (urgentemente) la seguridad ciudadana; rediseñar el programa de descentralización, etc.

Como vemos, no se trata solamente de transporte público y planificación urbana para resolver el tráfico. El reto es mayor y requiere dimensionar bien el problema para pensar en soluciones integrales y fuera de la caja. Sin embargo, un factor crítico es entender que no es solo tarea del gobierno.  Todos, podemos y debemos contribuir como individuos o como empresa para no generar mayor tráfico y así producir más felicidad para nuestras familias y colaboradores.