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Management fuera de la caja Por Carla Olivieri

Vivimos en un mundo hiperactivo en el que la única constante es el cambio. Por esa razón, las organizaciones valoran mucho la capacidad que uno tenga para adaptarse al cambio.

Sin embargo, para algunas organizaciones, adaptarse a los cambios no es suficiente, porque si te tienes que adaptar, quiere decir que alguien ya te ganó; llegaste tarde. 

Las empresas que piensan así son las más orientadas a la innovación; en otras palabras, empresas que buscan adelantar el futuro o crear e implementar lo que se viene. Son éstas las organizaciones para las que el pensamiento creativo es parte de su día a día; algo automático y parte del ADN de los equipos. Enfocan sus procesos y cultura en mantenerse muy conectados a los usuarios y a su vez monitoreando las tendencias y avances en el entorno para así, proponer soluciones inteligentes, creativas y sobre todo inmediatas.

Tanto la capacidad para adaptarse a los cambios como la innovación son importantes. Todos lo reconocemos.

Sin embargo, en tu organización ¿han dedicado tiempo para definir el enfoque estratégico que tendrán en torno al manejo de los cambios? ¿Serán más orientadas a la adaptación o a la innovación?

Si imaginamos un espectro como el de la figura de abajo en el que en un extremo tenemos organizaciones 100% innovadoras y por el otro 100% que se adaptan al cambio. ¿Dónde ubicarías tu empresa hoy? ¿Dónde quisieras estar?

Mientras que sí se puede encontrar empresas 100% enfocadas a adaptarse al cambio; es muy raro encontrar una organización 100% innovadora. Todas tienen algún porcentaje de orientación a la adaptación a los cambios.

Lo crucial: Definir tu enfoque estratégico para abordar la innovación y el cambio. Si lo dejas al azar, tarde o temprano, es un suicidio. Algunos temas a considerar:

  • ¿La innovación y/o adaptación al cambio será top-down o bottom-up o ambos? Muchas empresas sienten que la innovación es tarea de los líderes de la organización. Tal vez definir el enfoque puede pesar más en los líderes, pero quienes están en contacto con los usuarios y quienes viven los procesos de la empresa y saben dónde están los cuellos de botella y oportunidades son –los colaboradores– especialmente los de cargos de menor jerarquía. Ellos son los que saben dónde duele el zapato.
  • ¿Tienes una metodología para proponer soluciones? Prácticamente hay dos caminos: (1) Ante un problema juntas a tu equipo y lanzan ideas para resolverlo o (2) Inviertes en tener un método de pensamiento creativo, compartido por todos para abordar problemas y diseñar soluciones. ¡Lanzar ideas NO es creatividad, pero lo peor de todo es que es carísimo! Gastan recursos por gusto porque no se tomaron el tiempo en definir y contextualizar el problema y la solución. Contar con una metodología para pensar creativamente es estratégico además de eficiente.
  • ¿Mi metodología abraza el error? Definir cómo vas a reaccionar cuando hay errores también es crítico. Una empresa que castiga y juzga, solamente inhibirá a sus colaboradores y nadie propondrá soluciones.  Entiendo que errar asusta; pero lo importante es definir en qué momento me voy a permitir hacerlo.  La mayoría de métodos de pensamiento creativo son abiertos al error. Sin embargo, si vas a errar, escoge un método que te permita errar temprano. Eso te permite aprender y capitalizar el error en el diseño de una mejor solución.

Entonces, si bien es cierto que la innovación y adaptación al cambio no debe centralizarse únicamente en las altas esferas de la organización, definir cómo será abordada sí es una responsabilidad de quienes lideran la compañía ya que es una decisión estratégica que te permitirá “cambiar la rueda de tu auto sin que éste se detenga”.