CarlaOlivieri
Management fuera de la caja Por Carla Olivieri

Te gusta tu trabajo, pero también tienes esa idea de negocio de algo que te apasiona dándote vueltas por la cabeza… Quieres elegir una carrera que te fascina, pero tus amigos te dicen que tu fuerte va por otro lado y que encima esa otra opción te dará plata… Tus hijos están creciendo y con tus amigas conversas para iniciar un negocio propio… pero… no te atreves. Tienes las ganas, pero hay algo que te frena.

Dices que es miedo. Dices que no puedes estar unos meses sin sueldo para desarrollar tu negocio. Dices que sería muy irresponsable tomar esa decisión con los gastos de tu casa. Dices que tu trabajo tal vez no te aloque, pero está ok; no hay nada perfecto. Dices que tus padres te están pagando la carrera y tienes que estudiar lo que a ellos les da tranquilidad.

¿Te ves en esta situación?

No es fácil tomar decisiones de este tipo; así como tampoco lo son otras como decidir si me compro una casa o sigo alquilando; si acepto el trabajo A o el B; si me caso o no me caso; y muchas otras de ese estilo.

Vemos esto todo el tiempo y muchos optamos por tomar la decisión “correcta”; o sea, la más segura. O, decidimos continuar tal como estamos y vivir como en piloto automático en la situación en la que estamos porque está “ok” y no nos atrevemos a romper la caja que pone un techo para que viva mis propios sueños y lleve a cabo mis proyectos personales.
Le echamos la culpa al miedo, pero en el fondo el miedo no es el principal techo. Todo el mundo tiene miedo cuando toma una decisión compleja como iniciar un negocio o casarse. Zuckerberg seguro que lo tuvo y seguramente Gastón siente nervios cada vez que decide abrir un restaurante.

Lo que sucede es que a veces estamos demasiado cómodos en la situación actual; ya sea en tu trabajo donde estás tranquilo porque recibirás un cheque cada fin de mes. Cómodo con tu pareja que sabes que estará ahí para ti con o sin anillo en la mano. Cómodo eligiendo la carrera en la que sabes que te irá bien y harás plata, aunque en verdad preferirías estudiar otra cosa.

Esa caja, cómoda y rica, es nuestra zona de confort. Pero, curiosamente, eso que me da tanta seguridad y comodidad es lo que me frena para vivir mi vida, mi futuro, mi felicidad. He estado en esa situación muchas veces y por muchos años. Por eso me animé a escribir mi primer libro “Yo Fuera de la Caja (Planeta, 2016) para registrar mi proceso y proponer una metodología sencilla para romper esas cajas.

La buena noticia es que es una caja y no un muro de concreto y, como toda caja, la puedes romper. Para romperla, tienes que ver la forma de “incomodarte” y creer firmemente que lo que está fuera de la caja va a ser mucho mejor. No va a ser sencillo, aunque tampoco imposible, pero te dará el control de tu vida, tu futuro, tu felicidad.
Te voy a ayudar un poco con una metáfora. Un amigo leyó en un libro de negocios que muchos emprendedores se dejan vencer por el miedo y sugiere que uno imagine que le están apuntando con una pistola que se va a disparar en un año. Si te apuntaran con una pistola y te queda un año, ¿qué harías? ¿Seguirías dónde y cómo estás?
Tienes que sentir el estrés de la pistola; el estrés de que el tiempo pasa y tus sueños sin emprender serán recordados en unos años con el espantoso “si yo hubiera…” ¿Quieres eso para ti? ¿Vas a dejar que el conformismo y el miedo decidan por ti? ¿Vas a seguir viviendo el “futuro” de otros y no el tuyo?

Tú eres el único responsable de tu felicidad. Punto.

Si quieres ser feliz, tu primer paso es tomar la decisión de serlo. El segundo es trabajar para lograrlo; diseñando la caja a tu medida; en otras palabras –tienes que diseñar el futuro que sueñas para ti – o sea, tienes que diseñar tu felicidad. Tienes que hacer un plan. Tienes que conocerte, ver qué quieres, con qué sueñas, cuáles son tus principales roles y cómo los armonizas en un solo plan de vida. Y tienes que trabajar para lograr tus objetivos, porque soñarlos no es suficiente. El deseo no es suficiente.

La segunda buena noticia de esta nota. Es cierto que el miedo paraliza. Pero, así como tijera mata a papel; lo que rompe la barrera del miedo es justamente la acción. Toma la decisión, haz tu plan y sé optimista. Cree que tu plan de vida sí es posible y sobre todo que ¡sí vale la pena! Así tengas 16 años, 49 como yo o 90. No hay impedimento para encontrar o añadirle significado a tu vida. Más bien, es nuestra responsabilidad.