Maria JoséMeza Cuadra
Management público desde NYC Por Maria José Meza Cuadra

El pasado jueves —el día siguiente de los resultados electorales que dieron como presidente electo de los Estados Unidos a Donald Trump— me sorprendió llegar a la universidad y recibir un abrazo de una de mis compañeras de clase con la que pocas veces crucé palabras. Miré alrededor, y todo el mundo se abrazaba. Y es que, a pesar de que en mi escuela sólo el 35% de los alumnos son americanos, un ambiente de luto se sintió en todos los espacios. En una universidad tan liberal como Columbia, y en una ciudad tan progresista como Nueva York, el triunfo de Trump tuvo y sigue teniendo sabor a tragedia.

En los últimos días he discutido y analizado los resultados de las elecciones con distintas personas: republicanos y demócratas, civiles y veteranos, americanos e inmigrantes. Más allá del lamento, estas conversaciones me han dejado algunas reflexiones y lecciones para la administración pública que aquí comparto:

1. Locus de control

A pesar del duelo he encontrado admirable la rápida capacidad de mis compañeros estadounidenses —activos partidarios demócratas y algunos incluso miembros del equipo de campaña de Hillary Clinton— de admitir sus errores e identificar las lecciones que el fracaso les deja. El mismo jueves, entre lágrimas, reconocían que el resultado de las elecciones no fue culpa de los “americanos poco educados” sino de ellos mismos. La capacidad de aceptar nuestra responsabilidad en lo que nos sucede, y de no atribuir los resultados a factores externos es el locus de control. En la administración pública, en la que tantas veces se requiere de terceros para lograr un objetivo, es importante tener presente que esto no es una excusa y que al final del día es el gestor el responsable de lo que logra y lo que no.

2. Análisis de involucrados

Independientemente de la profesión, en cierto momento de la educación superior nos enseñan a hacer un análisis de involucrados. Por más básico y simple que parezca, sea para desarrollar un negocio o proponer una ley, un buen análisis de involucrados es una de las herramientas más importantes y potentes de gestión que existen. Si uno no mapea adecuadamente quiénes tienen o podrían tener un interés en la iniciativa a desarrollar, lo más probable es que se dejen pasar oportunidades o, peor aún, que no se identifiquen riesgos que luego pongan en peligro el logro de los objetivos trazados.

Esto fue uno de los principales errores de la estrategia de campaña de Clinton. Se dejó de lado una parte de la población que, al ver que sus prioridades no eran las mismas que las del potencial gobierno de Clinton, estuvieron dispuestos a dejar pasar la xenofobia, el racismo y la misoginia de Trump con tal de apostar por un cambio.

3. Falso consenso

El falso consenso —el sesgo que resulta de sobreestimar hasta qué punto la forma de pensar de uno es similar a la de los otros— evitó que los demócratas realicen un adecuado análisis de involucrados y que, por tanto, hayan fracasado en las elecciones. Si bien contar con equipos homogéneos, con formas de pensar similares, puede facilitar la toma de decisiones y su implementación, ello puede llevar a un falso consenso.

“Todos leemos The Economist y el New York Times, y creemos que eso es la realidad, pero no es así”, reconoció un compañero americano. Estar consciente del riesgo es la única forma de evitar que éste se traduzca en la indiferencia hacia lo que la otra parte de la población —la que no es parte del “grupo”— tiene que decir.

4. La criticidad de la institucionalidad

Al día de hoy no se tiene claro a dónde quiere llevar Trump a Estados Unidos. Si bien esta incertidumbre ya ha tenido efectos negativos en los mercados, la institucionalidad que caracteriza al país del norte ha evitado que la situación sea peor. Los resultados de estas elecciones pondrán a prueba, en los próximos años, la fortaleza de las instituciones americanas y lo que en inglés se conoce como el sistema de ‘checks and balances’, que permite que un poder del Estado limite al otro y que asegura la separación de poderes. Para el mundo, Estados Unidos es un referente en institucionalidad, por lo que los próximos años serán vitales para dejar las lecciones necesarias para países como el Perú que recién están en camino a construir una sólida institucionalidad .