Maria JoséMeza Cuadra
Management público desde NYC Por Maria José Meza Cuadra

Desde que las elecciones presidenciales dieron como ganador a Donald Trump, se viene discutiendo el impacto que tendrá tenerlo como jefe máximo de los servidores públicos. Si bien en muchos de los puestos claves ya se nombraron a nuevas autoridades alineadas a la nueva administración, gracias a la institucionalización del servicio público americano, son muchos aún los burócratas ‘de oposición’ que prevalecen en sus cargos.

Las primeras semanas de la era Trump han dado indicios de lo que será este nuevo contexto para los burócratas que no sólo no comparten, sino que hasta desprecian las opiniones de sus jefes. Que los servidores públicos logren hacer su trabajo sin comprometer sus valores ni profesionalismo será vital para el futuro de los Estados Unidos.

Si bien un jefe como Trump es un caso extremo, lo cierto es que todos hemos tenido, o tendremos en algún momento, un jefe con el que discrepamos más que lo que coincidimos. En la administración pública, las distintas posiciones políticas y los diversos intereses que confluyen hacen aún más complejo el reto. En el caso peruano, además, se suma la debilidad del servicio civil.  ¿Cómo asegurar la eficiente administración pública en un contexto como éste? Los burócratas estadounidenses buscan la respuesta. Por lo pronto, su principal estrategia parece ser maximizar el poder de su rol ejecutor.

Gestión y oposición

Las cuestionadas políticas e iniciativas propuestas por Trump parecieran no tener obstáculos, dentro del gobierno, para su implementación. Sin embargo, frente a la improbable oposición de los republicanos más moderados en el Congreso y a la débil capacidad de los demócratas para ejercer presión, las miradas se han dirigido a los burócratas como el motor que mantendrá al vehículo —la administración pública de los Estados Unidos— en movimiento y en la dirección adecuada.  

Por un lado, al ser los servidores públicos quienes en la práctica se encargan de la gestión e implementación de las políticas, son ellos los responsables de corregir las fallas de las políticas y programas en curso y de hacerlo lo más pronto posible para sentar las bases que aseguren la continuidad de aquellas iniciativas que valen la pena preservar. Es clave que los burócratas asuman este rol, en el que la incomodidad y hasta el desagrado que pueden sentir por sus jefes no pueden ser excusas para comprometer la calidad de la gestión. Por el contrario, el contexto adverso hace más necesario que nunca una actitud proactiva y sobre todo estratégica.  

Por otro lado, el rol ejecutor también da a los servidores públicos poder para retrasar o hasta obstaculizar por completo la implementación de una política o programa. Esto recientemente sucedió en Estados Unidos frente a la orden ejecutiva de Trump, que prohibió los viajes de residentes de siete países y suspendió temporalmente el programa de refugiados. Si bien ésta es un arma de doble filo, ha probado recientemente ser la principal herramientas de los Estados Unidos para asegurar el cumplimiento de la Constitución sobre las acciones del gobierno actual.

Acción estratégica

Para el Perú, la diferencia la harán aquellos funcionarios públicos que, de tener que enfrentar a un jefe que les dé más disgustos y dolores de cabeza que apoyo, logren desarrollar una estrategia inteligente para enfrentarlos.

En el ámbito empresarial se ha escrito mucho sobre cómo lidiar con todos los tipos de los peores ejemplares de jefes. Aquí, mis cuatro tips favoritos para que los servidores públicos no dejen que sus jefes se conviertan en un obstáculo para el desarrollo del país:

  • Conoce su motivación: ¿qué lo incentiva a actuar de una u otra manera? Averígualo. Sólo así podrás enmarcar tus opiniones en una forma tal que el mensaje se alinee con sus preocupaciones y prioridades.
  • Dale el beneficio de la duda: considera toda la información relevante. Tu juicio puede no estar considerando algunos factores o incluso tus sesgos personales.
  • Apoya su éxito: lamentablemente no ganas nada mostrando tu insatisfacción. Lograrás más trabajando alrededor de sus defectos y debilidades. En el mejor de los casos te sorprende y en el peor expone su incompetencia
  • No pierdas de vista el objetivo final: es clave mantenerse positivo y enfocado en buscar soluciones.