Maria JoséMeza Cuadra
Management público desde NYC Por Maria José Meza Cuadra

Todos fracasamos alguna vez, los gobiernos también. En el último año el gobierno peruano fracasó en reactivar la economía, en luchar contra la corrupción, en asegurar la estabilidad política, entre otros. Fracasar en un país como el Perú, con tantas necesidades y limitados recursos, es muy costoso.  Sin embargo, es inevitable. Por supuesto que el gobierno debe tratar de minimizar el fracaso, sus costos y sus impactos; pero también debe saber cómo aprender de estos.

El consejo de ver a los fracasos como oportunidades para aprender puede sonar a libro de autoayuda, pero en el mundo del management, del emprendimiento e incluso de las políticas públicas ya existen modelos para hacerlo de manera sistemática y orientada a la acción efectiva. La clave está en diseñar las acciones e intervenciones para que, de no lograr los objetivos deseados, el fracaso sea uno de bajo costo y alto retorno.

 

Fracasos productivos

Existen fracasos productivos y no-productivos.  Tal como lo define el Centre for Public Impact —fundación de la consultora internacional BCG—, los fracasos productivos son aquellos que resultan de experimentos llevados a cabo en situaciones en las que es imposible saber los resultados esperados con anticipación (ex – ante). En estos casos, el costo del fracaso es compensado por el valor de lo que se aprende del mismo. En este sentido, la recolección y sistematización de la evidencia se convierte en la herramienta principal para maximizar el aprendizaje y por tanto el retorno del fracaso.

Un ejemplo de fracaso productivo fue un programa que se implementó en el estado de Nueva Jersey, en los Estados Unidos. El programa llevaba a los jóvenes en riesgo de cometer delitos a las cárceles a fin de hacerlos conocer las tristes historias de los delincuentes ya procesados y que esto los disuada de seguir el mismo camino. Sin embargo, de manera consistente entre los participantes, el resultado fue lo opuesto.  Al conocer estos resultados el programa cerró inmediatamente, no sin antes dejar una lección aprendida para futuras políticas. Por el contrario, si este fracaso sólo hubiera reconfirmado lo que ya sabíamos, su productividad hubiera sido nula.

 

Lean-startup y cómo asegurar la productividad de los fracasos

La metodología Lean-startup tiene como principal objetivo evitar crear un producto o servicio que no responde a las reales necesidades de sus consumidores. ¿Cómo?  Aprendiendo al menor costo posible. La idea es someter nuestra hipótesis de lo que puede funcionar –elaboradas sobre la base de la información disponible— a la realidad lo antes posible a fin de probar la validez o invalidez de las mismas.  Se implementan prototipos, se acepta o se rechazan las hipótesis inicialmente planteadas, se usa esta información para mejorar los prototipos y volver a realizar el proceso una y otra vez. Es decir, experimentación, aprendizaje validado e iteración.

Cabe mencionar aquí la importancia de la experimentación. Las típicas herramientas de investigación de mercado y diseño se suelen valer de encuestas o entrevistas para conocer a los consumidores; sin embargo, nos solemos olvidar que los consumidores difícilmente somos racionales: no siempre decimos lo que realmente queremos y no siempre actuamos de acuerdo con lo que decimos. Por tanto, no hay mejor forma de conocer, y por tanto de aprender qué funciona y qué no, que viendo lo que sucede en la práctica.

Un ejemplo de aplicación de Lean-startup es el proceso por el cual Investopedia –sitio web dedicado a la educación financiera— desarrolló y finalmente lanzó su portal de cursos en línea. Investopedia, a fin de conocer las preferencias de sus potenciales consumidores, llevó a cabo una serie de ‘experimentos’. La primera hipótesis que probó era la de que los visitantes a su web estarían dispuestos a pagar por cursos en línea.  Para ello empezó por publicar un prototipo muy básico de lo que sería su portal de cursos e incluyó un enlace al mismo desde su página web principal.  En el portal se anunciaban los cursos e incluso se promocionaban descuentos; sin embargo, estos cursos no existían aún ni mayor detalle de estos se encontraba disponible. Y es que el objetivo del prototipo no era comenzar a operar el portal, sino solo poner a prueba su hipótesis, para lo cual no necesitaban realizar la inversión completa.  A través del análisis de indicadores, como el número de visitas a su prototipo de portal de cursos en línea, Investopedia probó su hipótesis. En este caso, el experimento no fue un fracaso, pero de haberlo sido hubiera sido uno productivo. Investopedia se hubiera evitado realizar una inversión

 

Gestión pública de los fracasos

Alrededor del mundo, ya son varios países que desarrollan sus políticas públicas pensando aceptando el fracaso como parte del proceso, pero al mismo tiempo asegurando las condiciones necesarias para que estos seas rápidos, de bajo costo y de alta productividad.

En el 2013 el gobierno del Reino Unido implementó este enfoque y transformó 25 servicios públicos simbólicos en un periodo de 400 días a fin de brindarle una mejor atención y experiencia a sus ciudadanos. Lo propio está haciendo la Oficina de Protección Financiera del Consumidor de los Estados Unidos desde e 2011 identificando los elementos de sus planes que son supuestos en vez de hechos y buscando formas de ponerlos a prueba.

¿Será que el gobierno, y en particular el nuevo gabinete, está tomando las medidas necesarias maximizar la productividad de sus fracasos? Si seguimos intentando las mismas estrategias que no funcionaron en el pasado, no sólo no lograremos los objetivos, sino que no aprenderemos de ellos. Si seguimos comprometiendo importantes recursos y esfuerzos en grandes inversiones asumiendo como verdades nuestros supuestos, nuestros fracasos serán altamente costosos.  Y si además, limitamos los mecanismos para generar evidencia –como dejando sin efecto la Evaluación Censal de Estudiantes del Ministerio de Educación–, no validamos nuestro aprendizaje y perdemos la oportunidad de ponerlo en práctica para mejorar la próxima, inevitable, iteración.