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Más allá de la innovación Por Richard Custer

Usualmente empezamos el año pensando en las cosas que vamos a hacer de manera diferente. Enero es un gran mes para hacer esto. Llega febrero y empiezan a presentarse algunas trabas que ya hemos vivido antes y pensamos “más de lo mismo”.  Ya en marzo, con el primer trimestre que se cierra, el tráfico que no mejora y otras “cosas de siempre” es que nos olvidamos de lo que habíamos decidido 65 días antes.

¡Detente! El cambio es difícil y los estudios lo corroboran. Para lograrlo tienes que desarrollar nuevos hábitos en el tiempo. Un paso a la vez.  Por lo que retomo algo que dejamos en el último artículo: cómo se vería o qué rasgos deberíamos de buscar para identificar a un gerente de innovación.

  • Mantener la perspectiva del negocio: Entiende muy bien las tendencias del mercado y sus implicancias para la organización. Entiende a profundidad el negocio, el mercado, los clientes e identifica oportunidades, así como amenazas para la empresa. Forma comités con personas de diferentes áreas porque sabe que en la variedad está la innovación. Participa activamente en la comunidad y en organizaciones industriales para entender el ecosistema. Luego es capaz de articular planes coherentes que presenta como historias.
  • Gestión de riesgo y flexibilidad para toma de decisiones: Debe poder armar una lista de proyectos a desarrollar y tener un benchmark para cada uno, debe definir los tiempos para analizar e identificar los riesgos para cada decisión y querer avanzar si el plan tiene valor para los clientes.
  • Curiosidad y experiencia variada: Reconoce sus habilidades actuales, examina como éstas ayudarán a obtener las metas de largo plazo e identifica qué se necesita para ir en esa dirección. Quiere saber más y entiende que múltiples experiencias crean mejores resultados. Además, crea un ambiente de aprendizaje para que el conocimiento fluya en todas las direcciones y promueve una nueva forma de pensar, en la que todos pueden identificar errores, los examinan y ven la oportunidad para aprender de ellos.
  • Optimismo: Está cómodo en la incertidumbre porque está convencido de que hay una mejor forma de hacer las cosas, pero no es iluso. Sabe que cuando una situación se complica, debe de tener claridad en los posibles caminos y de convencer al resto que las cosas van a mejorar.
  • Dirige con valor y autoridad: Convierte situaciones complicadas en oportunidades para mostrar un alto nivel de decisión y asume la responsabilidad de sus acciones. Asimismo, reconoce la diferencia entre ser asertivo y ser agresivo. Además reconoce las habilidades de liderazgo en otros.
  • Aprovecha las oportunidades: Es proactivo y es responsable de su toma de decisiones. Ve potenciales obstáculos antes de tomar decisiones, pero no sobre-analiza la situación (no tiene “parálisis por análisis”) antes de actuar. Se apoya en la opinión de colaboradores que conocen un tema más que él/ella para entender mejor una situación. Sabe que es mejor acabar a que sea perfecto.

Estos perfiles necesitan apoyo para mantener el orden y la precisión. Estos dos rasgos han demostrado ser débiles en buenos gerentes de innovación, por lo que éstos deben ser complementados con herramientas, con equipos que tengan buenos project managers y además, entrenamiento específico.

XB Insight, empresa de evaluación de talento, desarrolló un estudio sobre los estilos de líderes de innovación y arrojó cuatro subgrupos de líderes innovadores:

1) Los conductores, aquellos que están dispuestos a trazar su propio camino y desarrollar nuevos productos/servicios/procesos. Estos son los más innovadores.
2) Los de impacto, empujan la innovación al convencer y persuadir a los demás a pensar de una forma nueva.
3) Los de apoyo.
4) Los contemplativos son generalmente dos estilos que no llegan a promover mucha innovación. Estos necesitan estructura y apoyo de la organización para sacar sus pensamientos creativos.

Al final, si queremos fomentar el cambio y acelerar nuestro proceso de innovación, vayamos un paso a la vez. Encontremos y desarrollemos la curiosidad, sacudamos nuestra forma tradicional de trabajar para ser flexibles y para tomar decisiones sin tener toda la data, aceptando errores y fomentando el aprendizaje. Seamos optimistas en toda situación y valientes para dirigir en una dirección que no sea la tradicional. Veamos con nuevos ojos a colaboradores que muestran estos rasgos y vayamos buscando cambiar hábitos de a pocos. En el tiempo, lograremos formar una empresa donde la innovación está en todos, donde el real agente de cambio es la cultura, la base de toda organización exitosa.