DavidTuesta
Mirador Económico Por David Tuesta

El tema de las pensiones y el ataque teledirigido al sistema privado, se ha convertido en un “clásico” de las campañas electorales. La Comisión de Economía del Congreso del Perú, envió al Pleno la propuesta de libre disponibilidad del 95.5% de los fondos de pensiones. Más allá de si esto pudiera ser una opción válida, la forma en que se presenta, el momento en que sucede y la ausencia de un enfoque integral a esta iniciativa, deja al país al filo de de la “inseguridad social”.

Entre ocurrencias, supuestos técnicos y el populismo

Llamemos a las cosas como son:

1. La propuesta de la libre disponibilidad de los fondos de pensiones en período de elecciones, es una decisión totalmente populista, que no se puede considerar seria en esta coyuntura. La iniciativa, tal cual está ahora, sólo se le puede llamar una infeliz ocurrencia.

2. Más allá de que esta propuesta pueda tener sentido bajo determinadas condiciones, es un absurdo técnico proponerlo sin una discusión que tenga en cuenta toda la problemática que enfrenta el sistema de seguridad social en este país. Es por esto último que llama la atención la actitud de venerables y respetados economistas, que han salido a la televisión a azuzar a una población eufórica por la lluvia de dinero.

Y es que la propuesta de la libre disponibilidad del fondo de la AFP es lo mismo que proponer que una casa se empiece a construir por el tejado. Si uno ve la foto completa, esta propuesta es un tema marginal de la problemática de la seguridad social peruana. El problema de fondo, y que nadie quiere solucionar, es que aproximadamente el 75% de la PEA no pertenece a ningún sistema de pensiones.

Nos encontramos desde hace tiempo detenidos en intentar solucionar “marginalidades” tales como bajar a la mala las comisiones que nos cobran; proponer sistemas de ahorro voluntario sin pensar en la integralidad del mismo; atacar la supuesta baja rentabilidad que otorgan las AFP haciendo comparaciones de risa aprovechándose de la baja educación financiera de nuestra población; y ahora, estamos con la propuesta de retirar todos los fondos de una sola vez. No digo que esta lista de temas no sea una preocupación válida. Pero no es la prioridad, ni se soluciona el problema real sin que nos planteemos, de una vez, una reforma integral y seria.

Nunca olvidar de donde vinimos

El sistema de pensiones tal cual lo tenemos hoy, surgió por una necesidad urgentísima a comienzos de los noventas. Recordar que gracias a las irresponsabilidades de las dos décadas previas, el país terminó con una brutal recesión e hiperinflación de renombre mundial. El país estaba quebrado financieramente y los recursos del sistema de público de pensiones esfumados. Había necesidad de crear un pilar de pensiones de ahorro fuerte, y se decidió crear un actor potente para ayudar al país a la generación de mayor productividad, más eficiencia, crecimiento económico así como propulsar el desarrollo de los mercados de capitales. Se crearon las AFP, que más allá de las críticas han brindado un aporte innegable al desarrollo del país.

Pero creamos en el largo plazo un Frankenstein pensionario

Lamentablemente, se dejó sin solucionar adecuadamente el sistema público de reparto administrado hoy por la ONP, dejándolo “competir” por los afiliados junto frente a las AFP. Está más que comprobado que esta es una convivencia que no tiene ningún sentido. Esta coexistencia ha terminado generando un Frankenstein pensionario. Detallamos:

1. Nuestro Frankenstein sólo puede hacer ahorrar obligatoriamente a algunos trabajadores dependientes, con lo que se genera una asimetría que no tiene ningún sentido;

2. Los trabajadores dependientes con mayores ingresos, que a su vez son los más educados y con un mejor perfil de carrera laboral en el largo plazo, eligen aportar a la AFP, donde tienen una cuenta individual que les da rentabilidad.

3. Los trabajadores con menores ingresos, y que a su vez tienen menores años de educación y sus carreras son inestables, van engañados por los políticos de turno, a contribuir a la ONP creyendo que obtendrán una pensión. La verdad es, sin embargo, que un altísimo porcentaje no recibirá pensión porque no cumplirán con los requisitos de años de aporte mínimo;

4. Se deja a la ONP desfinanciada porque al ser un sistema de reparto, y necesitar de aportantes para financiar a las pensiones de hoy, se queda en cifras negativas porque los “más ricos” se dirigen a la AFP. Es por ello que para que los costos fiscales de la ONP no se desboquen, sintroduciendo estos requerimientos mínimos “inhumanos” para acceder a una pensión;e fueron

5. Los trabajadores independientes y los que trabajan en la informalidad, ese 75%, se tienen que ocupar “solitos” de su vejez.

Y aquí algunas curiosidades amigo lector. ¿Alguna vez ha visto a uno de los congresistas que viven usufructuando políticamente de atacar a las AFP salir a defender el “crimen organizado” que comete la seguridad social peruana al dejar sin pensión a millones de trabajadores que aportan a la ONP? ¿Alguna vez los ha visto preocupados por ese 75% que ahorra a su suerte para su vejez, en ningún sistema? Nunca, ¿no es cierto? Eso se llama el “populismo de las pensiones”. Con eso hay que acabar por el bien del país con una reforma que se legitime socialmente.

Sólo un paréntesis. la propuesta de la libre disponibilidad: mentiras y verdades

La propuesta de la libre disponibilidad presentada de la manera como se ha hecho, no es seria. ¿Qué dice la casuística? La opción de llevarse el fondo de pensiones de una sola vez en una proporción elevada, existe en varios sistemas de pensiones del mundo. Quizá los más emblemáticos, porque permite llevarse el 100% sean los de Australia y recientemente el del Reino Unido. Pero hay que tener algunas consideraciones relevantes del contexto de estos países.

1. Estamos hablando de dos economías desarrolladas, donde el nivel de riqueza familiar (ahorros, inversión en bolsa, inversión en inmuebles, etc.) es elevado. Es decir, el fondo de pensiones es un ahorro importante, pero no es la única herramienta para enfrentar la vejez. Las familias al llegar a vejez tienen su fondo de pensiones y otros ahorros/inversiones para ser utilizados.

2. Cuentan con un pilar de pensiones pública que les brinda una pensión que por lo menos es básica. Es decir, más allá de lo que hagan con el fondo, no se quedan en el desamparo.

Por tanto, antes de proponer una medida similar en el Perú, lo razonable es primero contar con un estudio que nos diga cuanta riqueza tienen las familias peruanas. Se necesitan números y estimaciones sólidos. Yo escribí un par estudios para México y Chile, con cálculos muy detallados (ver aquí el caso de México y el caso de Chile), que encontraba que la tasa de reemplazo generado por la inversión en viviendas podía ser incrementado entre 10 y 20% una pensión teórica para algunos colectivos. Pero hay que hacerlo oficialmente y más detallado para aplicar una medida como tal. Debate abierto en este tema previo a adoptar cualquier cambio de fondo.

Adicionalmente, para poner balance, coincido con la afirmación de que los peruanos pueden tener cierto criterio para manejar sus ahorros en la vejez. Muchos han citado estudios de una consultora privada que dice que en Australia se gastaron el dinero del fondo en 11 años. Yo creo más en este estudio oficial de julio de 2015 encargado por el gobierno australiano (ver Australian Government Report), y que encuentra que muy pocos australianos retiran todo el dinero, y que además que ese dinero suele ser re-invertido. Nadie se va al casino a gastárselo como exageran algunos.

Pero repito, presentar esta iniciativa sin tener en cuenta el sistema de pensiones en su integridad es una tremenda irresponsabilidad.

¿Qué pasos seguir? Una propuesta

El sistema de pensiones en su totalidad está desprestigiado, más allá de si las razones son justas o injustas. La única manera que podamos librarnos del Frankenstein es realizar una reforma de pensiones integral. Para ganar legitimidad social, es necesario que el proceso sea liderado por técnicos nacionales e internacionales. Convocar a organismos multilaterales como el BID, Banco Mundial o la OCDE sería correcto. Veamos los pasos que sugiero:

1. Un Consejo de Expertos. Sí. Se requiere un comité independiente y despolitizado conformado por expertos nacionales e internacionales que den un diagnóstico real del sistema y que ayuden a convertir el Frankenstein de sistema de pensiones que tenemos en uno que realmente funcione.

2. Pensión básica. La discusión y definición de este tema en este país no debe tener freno. La discusión estará seguramente entre una pensión universal “suficiente” para no caer en pobreza durante la vejez, o en una focalizada sólo para los más pobres. Aquí el tema es entre si realmente contamos con las herramientas para focalizar y en el mal papel que suele cumplir el Estado en estos temas que puede terminar en un problema burocrático y de corrupción. El BID propone en su estudio del 2013 que este debe ser universal, para evitar los problemas anteriores. Santiago Levy del BID, propone algo similar, financiado con dos puntos del IGV. Yo estoy bastante de acuerdo con ellos dos, pero es cierto que el tema requiere debatirse mucho con gente que tenga opiniones distintas. Eso es lo que enriquece un debate y las opciones.

3. Obligatorio y voluntario. En un país con una informalidad omnipresente, es iluso pensar que la obligatoriedad va a funcionar por sí solo. Ok, estamos de acuerdo que la informalidad hay que solucionarla. Pero sabiendo que su solución es compleja, no podemos esperar a que esto cambie para tener un buen sistema. Aquí por tanto se requieren dos cosas:

  1. Obligatoriedad: Se necesita al menos, una mínima base obligatoria. Hay que definir cuál es esa tasa porcentual de contribución. ¿10%? Para ello, es fundamental realizar un estudio de riqueza de las familias en el Perú, muy detallado y que se actualice regularmente, para ayudarnos a obtener la respuesta. Hay que ver como ahorran y como gastan esa riqueza los peruanos. Hay que entender sus prioridades de subsistencia: alimentación, casa, educación, emprendimientos, etc. No podemos colocar al sistema de pensiones como un obstáculo incómodo para esa realización válida. Esa tasa de obligatoriedad, por tanto, tiene que guardar sintonía con lo que es el país. Además, ya sabemos, un esquema obligatorio sólo podrá ser efectivo sobre algunos trabajadores dependientes. Y eso no tiene sentido, como comentábamos.
  2. ¿Obligatoriedad manteniendo una AFP–ONP compitiendo? De ninguna manera. Esto no puede seguir. Hay que eliminar esto. Acá hay dos opciones. O nos quedamos con sólo las AFP para el pilar obligatorio-voluntario, o hacemos que el esquema AFP–ONP sean complementarios. Pero no que compitan. Pero ojo, tener en cuenta que en esta última opción, la transición sería compleja y costosa desde el inicio, pues nacería desfinanciada para los nuevos afiliados. Yo simpatizo con eliminarla, y dejar a la ONP con la gestión de las pensiones no contributivas, pero el debate acá debe ser abierto.
  3. El Plano Voluntario. Esto es clave. Sabiendo que tenemos una economía informal, el camino que nos queda es el de contar con un esquema voluntario sólido muy bien incentivado. Los incentivos fiscales pueden funcionar, sobre todo respecto a si se quiere contar con un fondo de libre disponibilidad o de inamovilidad a largo plazo. Pero aquí valdría la pena pensar en otro tipo de incentivos, como por ejemplo, que un porcentaje del fondo de pensiones sirva para financiar una necesidad real de las familias, como puede ser una vivienda o la educación de los hijos. Que ese acceso a vivienda, además que tenga un subsidio en la tasa de interés importante Hace un par de años, trabajé con otros colegas en un libro para el Banco Mundial (ver Libro Banco Mundial Matching Contributions) donde pueden revisar una serie de casos en casi 20 países, donde estos incentivos pueden funcionar. Acá lo inteligente es que la gente perciba que ahorrar para pensiones no es un estorbo. Que asuma que es una necesidad para la vejez pero al mismo tiempo que tiene una utilidad real hoy.

4. Fallas del mercado laboral, grupos vulnerables. Esto es un tema que afecta de plano a la informalidad de la economía y por ende al sistema de pensiones. También genera problemas a determinados grupos de la población como al de los jóvenes y el de las mujeres. Los primeros, se presentan con problemas para ahorrar tempranamente, afectados por los tipos de contratos existentes, y en el otro plano, las mujeres, terminan siendo tratadas de manera no proporcional en los mercados, y ven afectados sus densidades de cotización. Chile y otros países han intentado dar un soporte de ayuda a estos grupos para ayudarlos/incentivarlos a contribuir. Se deberían pensar opciones válidas para el Perú.

5. La organización industrial y las comisiones. Este es un tema complejo y es una de las mayores acusaciones que recae constantemente sobre el sistema de las AFP. Partamos señalando algunas cosas respecto a la organización industrial actual. Es claro que existen pocas AFP, y todos seguramente quisiéramos que hubiesen más, de tal manera que la competencia se viera sobre el papel (al margen que la gente en gran medida no se mueve de una AFP a otra). Pero la verdad es que teniendo en cuenta la poca cantidad de afiliados que existen, realmente no existe negocio para más. Los políticos erróneamente ven los ROEs como una señal de negocio boyante. Mi pregunta es ¿Porqué no entran entonces más AFP? ¿Barreras? Ya la SBS las bajó bastante con las licitaciones. ¿Hay más que bajar? Quizá. Merece la pena conversar muy bien este tópico.

La experiencia de Suecia es muy interesante respecto a una organización particular donde se centraliza los temas administrativos en una sola empresa, y se deja toda la parte de inversiones a muchísimos gestores de inversión. El mercado parece funcionar bien, con comisiones bastante bajas. Pero esto el sistema sueco tiene pal mismo tiempo una participación altísima de la PEA en el sistema (no el 25% de la PEA de Perú). Aquí hay que tener un debate serio de todas las partes y llegar a un equilibrio que permita que las comisiones sean las que deben ser. Y al respecto he escuchado mentiras múltiples respecto a las comisiones de las AFP. Realmente las comisiones peruanas, si bien no son del nivel de las suecas, tampoco son las más altas del mundo ni de Latinoamérica. Hace poco publique el estudio más completo comparativo de comisiones de pensiones y de su organización industrial en el mundo, que lo pueden consultar (ver Factores detrás de las comisiones en el mundo)

6. La gestión de las inversiones. Para mí, este es uno de las fortalezas más grandes que ha traído el sistema de AFP, realizado por gente de un altísimo nivel profesional. Ya lo dije. Las acusaciones a las supuestas bajas rentabilidades de los fondos de pensiones por parte de algunos políticos y economistas no especializados, tiene detrás ignorancia y manipulación, aprovechándose de la falta de educación financiera de gran parte de la población. ¡Se realizan comparaciones que no tienen sentido entre rentabilidades puntuales de AFP, Cajas y Bancos! El régimen de inversiones hay que mantenerlo, quizá irlo perfeccionando con la modernidad e innovaciones financieras. Y se requiere un fuerte trabajo de difusión por parte del gobierno.

7. La Etapa de Jubilación. Aquí creo que deben dejarse las opciones abiertas con un menú del cual el afiliado decida qué es lo que desea hacer. Si es renta vitalicia, se tiene que dar la opción que el afiliado decida qué es lo que quiere asegurar: un flujo individual, o un flujo que cubra muchas más cosas (viudez, hijos, etc). Las opciones de retiro programado y de retiro de un porcentaje de la pensión, también deben ser colocados sobre la mesa y el debate. Yo tengo preferencia por las rentas vitalicias y creo en su importancia teórica. Sé lo que significa el problema de la longevidad (ver estudio proyecciones tablas generacionales dinámicas) y las consecuencias que nos puede acarrear. Pero también creo que hay que entender el contexto y la forma que se aplican en cada realidad. Las rentas vitalicias tal como están diseñadas en el Perú, es como contar con un Lamborghini para recorrer la Carretera Nacional 5 de Madagascar (para muchos la más peligrosa del mundo). Hay que debatirlo muy bien y para ello se requieren contar con buenas tablas de mortalidad y un estudio de las riquezas de las familias que ayude a plantearnos su necesidad.

8. Institucionalidad urgente: Aquí se necesita que este tema quede blindado. Se requiere una institución oficial autónoma, que a futuro se encargue de los ajustes del sistema basado en el desarrollo de estudios profundos que permita la actualización de las tablas, las edades de jubilación, las tasas de aporte al componente obligatorio, entre otras decisiones claves. Necesitamos sacar el tema de pensiones de la agenda de políticos oportunistas.

Son 8 pasos profundos lo que planteo. Necesitamos para el debate politiquero y plantear una reforma de pensiones que se pueda legitimar ante la sociedad.