DavidTuesta
Mirador Económico Por David Tuesta

¿Por qué muchos peruanos terminan trabajando más allá de los 65 años? ¿Y por cuántos años más? Estuve revisando microdatos de cinco encuestas de hogares de países de América Latina para una investigación, y terminé confeccionando este curioso gráfico que muestra, de alguna manera, el ciclo de vida laboral. Se observa una línea de diferente color para cada uno de los países con el porcentaje de la población que dice encontrarse trabajando, de acuerdo a cada grupo de edad.

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Las gráficas para cada uno de los países describen las trayectorias esperadas. A medida que la población se va transitando hacia tramos mayores de edad, se van incorporando más personas al mercado laboral. Más gente continúa luego incorporándose a trabajar con el paso de los años, hasta alcanzarse un pico, más o menos, común en la región, alrededor de los 45 a 50 años. Pasado ese pico, el porcentaje de trabajadores empieza a disminuir de manera acelerada.

No obstante es interesante observar el caso peruano, donde la proporción de personas activas se mantiene por encima del resto de países de la región de manera continua en edades bastante mayores. Mientras muchas personas ya se han retirado entre los 60 y 65 años en Latinoamérica, en el Perú la gente de esa edad continúa trabajando en mayor proporción, incluso en edades por encima de los 85 años. ¿A qué se puede deber que una persona mayor de 65 años continúe trabajando por más años?

Hay varios factores que pueden estar detrás. De acuerdo a algunas de las regresiones realizadas con datos de panel para un período largo de encuestas de hogares, encontramos que hay algunas características socioeconómicas que pueden llevar a que este fenómeno de extender el período de trabajar a edades altas de vejez continúe. En primer lugar, está el hecho de recibir o no una pensión. Éste es un factor bastante obvio: si no tengo pensión —todo lo demás constante— es muy probable que tenga que seguir trabajando para obtener ingresos.

Otras razones que también parecen ser relevantes es el no contar con algún tipo de activos que sirvan de ahorro. Asimismo es interesante apreciar que el hecho de que un adulto mayor cuente con un número mayor de miembros que vivan con él puede también reducir la probabilidad de tener que salir a trabajar, debido tanto al cuidado de manutención y salud que seguramente recibe. Las regresiones, por cierto, también muestran la importancia de los ingresos. Estar en los quintiles de menores ingresos eleva la probabilidad de que los adultos mayores se vean en la necesidad de seguir trabajando hasta dar su último suspiro.

Desde un punto de vista personal está muy bien que una persona adulta mayor continúe trabajando si lo desea. En general, de acuerdo a varios estudios de otras ciencias, ayuda a que las personas se mantengan activas y saludables por más años. No obstante, las estadísticas que vengo trabajando señalan que en el caso peruano no es tanto un tema de opciones, sino de obligación, debido al no contar con un buen esquema de protección social, que en gran medida afecta a los más pobres. Cuando tenga la investigación más pulida podré comentar con más detalle hallazgos estadísticos adicionales, y más historias detrás de este gráfico.