DavidTuesta
Mirador Económico Por David Tuesta

La planificación financiera de una empresa debe tener en cuenta algunas proyecciones claves de la economía doméstica y global: cuánto crecerá el PBI, cómo se moverá el tipo de cambio, qué decisiones tomará el BCR sobre las tasas de interés, si se cumplirá o no la meta de inflación, entre otros. Cualquier proyección, sin embargo, puede variar a lo largo del año debido a una serie de riesgos e incertidumbres. La economía peruana, por ejemplo, tendrá que enfrentar tres grandes incertidumbres relevantes que pueden afectar el devenir del 2017: (i) las disputas políticas internas que terminen afectando las confianzas de las empresas y los consumidores; (ii) el impacto de las políticas reactivadoras del gobierno; (ii) el escenario internacional. Concentrémonos, en la presenta entrega, en las incertidumbres internacionales.

El 2016 ha sido un año donde la racionalidad económica fue derrotada en casi todos los campos relevantes del mundo. Basta mencionar las palabras brexit y Donald Trump para saber de qué estamos hablando. Respuestas similares se han venido dando en otras latitudes y se pronostica que esta tendencia se podría acentuar durante el 2017. Así, el populismo se ha erguido en todo su esplendor, ofreciendo soluciones simplistas a problemas económicos harto complejos y dependiendo de lo que se termine haciendo, el mundo puede sufrir más temprano que tarde. Uno de los grandes temas que la economía peruana deberá monitorear en este nuevo año son las decisiones que tomará el nuevo gobierno de los Estados Unidos. Habrá que calibrar cómo el discurso del candidato Trump se traslada a acciones concretas como jefe de Estado. Sus decisiones, en un escenario extremo, podría derivar en una “guerra comercial”, proteccionismo y anti-inmigración, con efectos sobre los flujos comerciales, financieros, tipos de cambio y crecimiento económico de nuestro país que será difícil de ponderar.

Y en el plano financiero global, están las acciones que tomará la Reserva Federal de Estados Unidos en el 2017. Sin duda, este elemento será otra de las claves en la economía del Perú. Luego de su última decisión, bastante esperada por el mercado, de incrementar en 25 puntos básicos la tasa de interés y llevarla a 0.75%, se ha dejado abierta la posibilidad de que la Fed realice otros tres incrementos adicionales a lo largo del año. El último incremento del 2016 generó movimientos en los mercados financieros bastante asumibles por la región. Queda por ver si las reacciones serán igual el 2017. Por el momento la mayoría de proyecciones del tipo de cambio en Latinoamérica apuntan a un alza moderada. Las acciones de la Fed, más las decisiones de política por parte del gobierno americano, y la tendencia al alza de algunos commodities (como el petróleo) pueden derivar en un escenario de alto fortalecimiento del dólar que habrá que observar con cuidado.

Finalmente, China será un elemento de cuidado como ya se hace usual. Su protagonismo, desde el punto de vista de riesgos, cada vez es mayor. Son muy conocidas sus vulnerabilidades, aunque algo menos sus verdaderas dimensiones por falta de data fiable: alto endeudamiento del sector corporativo, continua expansión de la banca en la sombra (no regulada), burbujas del mercado inmobiliario y, por supuesto, las dificultades internas para la toma de políticas económicas adecuadas y oportunas por parte del Partido Comunista –un elemento que ha pasado factura en eventos puntuales. Las estadísticas chinas señalan que estos riesgos están bajo control con su política monetaria estricta y restricciones de capital. No obstante, si sus estadísticas son un “cuento chino”, recomiendo ajustarse muy bien los cinturones de seguridad.

No quiero acabar este último post del 2016 sin desearles un feliz y exitoso 2017. Pero ya saben: disfruten, beban poco y a ponerse las pilas apenas puedan que este año viene movido.