DavidTuesta
Mirador Económico Por David Tuesta

China empezó con buen pie el 2017. Pero todo parece estar cambiando en estas últimas semanas. Repasemos. Los datos de inicio de año de la economía china sorprendieron positivamente a los mercados.  La información oficial al primer trimestre señala una expansión interanual cercana al 7.0%. Detrás de este resultado, se observaba hasta el primer trimestre, una mejora del crédito, mayor dinamismo de un mercado inmobiliario que sigue muy inflado, e interesantes resultados productivos.

Esta sorpresa positiva del crecimiento en el primer trimestre se ha dado en un contexto de cierta relajación fiscal y monetaria, hecho que, sin embargo, está empezando a cambiar. Las autoridades son conscientes de las fragilidades financieras y de la necesidad de apuntar hacia el objetivo de menor crecimiento. En este contexto cabe esperar un mayor ajuste dirigido al mercado inmobiliario y financiero, dentro de un marco de una política monetaria más ajustada que deberían llevar a un debilitamiento de la demanda. De hecho, cifras adelantadas del crecimiento manufacturero chino ya empiezan a dar cuenta de una desaceleración en marcha. Las encuestas de los sectores de manufactura y de servicios revelan niveles por debajo de las expectativas de mercado. El mercado de materias primas no ha tardado en reaccionar y ya se han empezado a observar ajustes considerables en corto plazo.

El “aterrizaje suave” hacia un menor crecimiento es claro y es parte del objetivo del Partido Comunista. El objetivo de crecimiento del gobierno para este año se orientan hacia el 6.5%. Se espera en esa línea una actitud vigilante de la política monetaria , los mayores esfuerzos para reducir la  ”banca en la sombra”, desinflar la “burbuja” inmobiliaria y los créditos de alto riesgo del sector financiero, lo que debería llevar a una desaceleración en la segunda mitad del año que oriente el crecimiento a la meta de menor expansión del gobierno. Hay que tener en cuenta que el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha advertido en su reciente Global Financial Stability Report los enormes desequilibrios financieros en China, muy similares a los de otras situaciones de explosión de burbujas en el globo.

Dicho esto, se espera que hacia el 2018 el crecimiento económico chino se ubique muy probablemente por debajo del 6.0%. Habrá que tener en perspectiva que este aterrizaje controlado se dará en un momento donde se producirán importantes hitos en  políticos en este y el siguiente año, como la elección del nuevo líder del partido (en noviembre de este año) y el nuevo líder del gobierno en el 2018. China seguirá determinando el destino de la economía global de manera decisiva en los próximos meses, y para muchos países emergentes podría determinar la probabilidad de ubicarse en la zona de recuperación o recesión.

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