DavidTuesta
Mirador Económico Por David Tuesta

Hace una década, el sistema financiera global quedo desnudado como consecuencia de un divorcio entre las diferentes actividades de negocio, control y desarrollos de productos complejos que no fueron suficientemente monitoreados por las entidades encargadas, desembocando en la crisis financiera global, bastante conocida por todos. Una crisis, como siempre, trae la oportunidad de innovación. Es en ese momento que los desarrollos tecnológicos empiezan a tener una presencia más clara en las finanzas. Su tamaño, no le da todavía un peso específico importante, en un mundo donde los grandes jugadores financieros siguen teniendo el mayor protagonismo. No obstante, el potencial que trae lo digital es cada vez más importante.

El rol de los jugadores nativos digitales, que vienen trayendo soluciones al mundo financiero toma relevancia. Las denominadas Fintech, donde se acumulan iniciativas en el ámbito de las criptomonedas, los robo-advisors, Inteligencia Artificial, Insuretech, P2P lending, equitiy crowdfunding, mobile payment systems, entre otros, vienen trayendo soluciones que se han venido insertando sea ya compitiendo con los jugadores tradicionales y, en muchos casos, complementándose.

La interacción entre los actores tradicionales y las Fintech, debería encaminarse hacia mayores beneficios para los consumidores. La mayor competencia/complementariedad entre ambas, inexorablemente irá llevando hacia un mercado más innovador, eficiente, donde el coste unitario de la intermediación continuará disminuyendo. Y en este contexto, la forma como se vaya instaurando la regulación será fundamental. La regulación, evidentemente, debe ser equilibrada, propiciando el cambio, pero teniendo en cuenta los equilibrios previos. Es importante mantener las reglas de juego transparentemente claras e igualitarias para ambas partes (level playing field), pero es cierto también que si se quieren propiciar cambios, hay que dar espacio para que estos nuevos actores participen con determinados apoyos, que les permita superar las actuales “barreras de entrada” que se han ido construyendo en industrias financieras, típicamente concentradas. Ya hemos visto en varios países, y en particular en Latinoamérica, como la regulación ha permitido que estos nuevos actores participen sin tener, por ejemplo,  una dotación de capital importante, y sin contar con pasivos.

En un reciente paper, Thomas Philippon, planteaba algunos retos regulatorios para impulsar más competencia en el sistema financiero, que será importante monitorear. Primero, está el tema del “leverage” que enfrenta una serie de cuestiones, desde un punto de vista transfronterizo hasta conflictos regulatorios y de grupos de interés. Este tema es muy relevante si se quiere llevar la competencia a un estadio global que sea superior. Segundo, el tránsito de largo plazo de las actuales Global –SIFIS hacia instituciones más pequeñas, eficientes y altamente digitales. En ese sentido, dotar al sistema financiero en su conjunto de mayor eficiencia es una batalla cuesta arriba y de largo aliento, donde queda claro las dificultades para el diseño regulatorio., una labor que requiere mucha cooperación global y donde una mayor presión regulatoria, si no está bien hecha, puede ser contraproducente.