DavidTuesta
Mirador Económico Por David Tuesta

¿Hasta qué edad cree usted que vivirá? Cada nueva revisión de las proyecciones demográficas hace más evidente el avance imparable del mayor envejecimiento de la sociedad. Los datos indican un incremento generalizado en la esperanza de vida al nacer global, tanto en hombres y mujeres. Los cálculos de Naciones Unidas ilustran  que esta esperanza de vida para el período 2015-2020 ya es superior a los 90 años en varias áreas geográficas. Si, nos detenemos un momento, mirando hacia atrás, y recordamos que sólo hace un siglo la esperanza de vida al nacer se encontraba alrededor de los 50 años, quizá nos demos cuenta del tremendo cambio que ha experimentado el mundo, y las enormes implicancias que ello trae.

Por ejemplo, si nos fijamos en el caso de las mujeres -quienes suelen ser las más longevas- el promedio  de esperanza de vida ya está sobre los 90 años en países como España, Francia, Italia, Suiza, Japón, Corea y Australia. La media se encuentra alrededor de los 85 años en varias partes de Europa, además de Canadá, Estados Unidos, Chile y Argentina. La media en el resto de Latinoamérica se encuentra ya superando los 75 años. Esta situación, sin embargo, continuará acentuándose en las próximas décadas. Así, aproximadamente en 30 años, prácticamente todo el globo, con la excepción de África, se encontrará con una esperanza de vida que superará los 90 años. Como lo hemos comentado en otras entregas, gran parte de los efectos detrás de este incremento en la esperanza de vida al nacer viene respondiendo a la combinación de motivos sociales, económicos, demográficos, salud y epidemiológicos.

Sin embargo, lo que se observa también es un incremento importante en la esperanza de vida en edades avanzadas, hecho que se ve fundamentalmente explicado por las mejoras en el estado de bienestar en el mundo, donde los avances continuos en productividad, el incremento de la riqueza, mayor educación, mayor prevención, políticas de protección social y salud pública, entre otros, vienen afectando decisivamente. Así, se espera que en tres décadas, la población mundial mayor a 60 años duplique la que existe hoy; y aún más, se espera que se triplique en 2100. Gran parte del incremento en estas edades se producirán en Asia, África y Latinoamérica. Pero llama la atención también el incremento importante que experimentará la población global mayor a 80 años en las próximas décadas, colectivo que se duplicará en 2050, y que se multiplicará por siete llegados al 2100.

Claro está que, lo que suceda con la esperanza de vida en edades avanzadas, de acá a 30 o 70 años es difícil de predecir con exactitud, sobre todo teniendo en cuenta una serie de dinámicas de carácter geo-políticas, climático, así como del desarrollo de enfermedades que afecten las tasas de morbilidad y mortalidad. Concentrándonos en los dos últimos, los expertos señalan que el mayor o menor crecimiento de la esperanza de vida estará asociada a la evolución de los diferentes tipos de enfermedades. La modernidad ha ido colocando como principales causantes de muerte en el mundo a las cardiopatías, accidentes cerebro-vasculares, infecciones vías respiratorias y obstrucciones pulmonares. Dentro del “top-ten”, en el ranking de la Organización Mundial de la Salud en el 2017, aparecen también como causantes de muerte las enfermedades como el cáncer, diabetes y Alzheimer. Como se comporten estas tendencias será fundamental para determinar la senda de la esperanza de vida futura.

Más allá de la trayectoria exacta de la esperanza de vida en las próximas décadas, lo que si queda claro es que esta seguirá aumentando, lo que traerá grandes consecuencias en la forma como los países enfrentarán diferentes retos económicos como en el mercado laboral, los sistemas de pensiones, la salud pública, el desarrollo de los mercados financieros, entre otros. Pero ante este hecho, se ve todavía la falta de adaptación institucional a estos retos. Habrá que entender que vivir más no sólo significa mayores riesgos financieros para el mundo, sino también una enorme oportunidad para seguir desarrollándonos, al contar con recursos humanos con un potencial de mayores años de actividad a disposición de la sociedad, si es que las instituciones efectivamente se adaptan.

En un siglo la esperanza de vida se ha incrementado en 40 años. Habría que irnos haciendo la idea de que en el año 2117, esta esperanza de vida se habrá incrementado otros 40 años. Varios científicos respetables como James Vaupel y Aubrey De Grey dan ello por hecho. El primero señala que no hay límites para la esperanza de vida, mientras que el segundo, menos ambicioso, señala “sin despeinarse” que pensar en vivir 1,000 años es una cifra conservadora… Vale la pena que los hacedores de política, piensen realmente en el largo plazo, y empiecen a diseñar como adaptar nuestras instituciones ante una sociedad que con gran probabilidad tendrá una esperanza de vida que en promedio podría llegar hasta los 130 o 150 años en sólo unas cuantas décadas.