DavidTuesta
Mirador Económico Por David Tuesta

Luego de la crisis financiera del 2018, la economía global ha venido desplegando una recuperación con relativos vaivenes, donde las debilidades estructurales eran bastante evidentes. Desde hace algún tiempo preocupaba el prolongado período de políticas monetarias ultra expansivas y los desequilibrios financieros en los mercados financieros y de vivienda. Inquietaba también la polarización de las posiciones políticas nacionalistas cuyas acciones han ido escalando al campo de las políticas comerciales; y, cómo no, la probabilidad de que China aterrice suavemente.

No obstante, desde comienzos del 2018, los desvelos sobre el futuro del crecimiento global toma nuevos matices con el escalamiento de políticas comerciales proteccionistas, que tiene su correlato mayor en la “guerra comercial” entre los Estados Unidos y China. Del discurso de advertencia por parte del gobierno norteamericano, se pasó a acciones concretas, que han llevado al incremento de aranceles hacia un mayor conjunto de partidas, así como prohibiciones estratégicas, con la consecuente reacción de los chinos. Esta dinámica que no tiene pinta de detenerse en el horizonte inmediato ha llevado a los gobiernos y bancos centrales del mundo a actuar, o prepararse, para incorporar estímulos fiscales y monetarios, como ha sido patente en la reciente decisión de la Reserva Federal de Estados Unidos.

Más allá de las reacciones de política económica para contrapesar el escalamiento de la guerra comercial, el daño está hecho y es irreversible. Queda claro, además, que esta rivalidad estratégica está aquí para quedarse, lo que tendrá irreparables impactos sobre las decisiones de empresas y familias. El anuncio de hace pocos días de aplicar un arancel de 10% a US$300 mil millones de productos chinos anteriormente exentos, ha llevado a una reacción de China con la prohibición de importar productos agrícolas norteamericanos y a la devaluación del yuan, habiendo ocasionado ambos actos un revuelo en los mercados financieros que deja a todos a la espera de la próxima reacción del gobierno de Donald Trump.

Más allá de las turbulencias de corto plazo, los efectos nocivos de la guerra comercial serán importantes y duraderos. Algunos perderán más que otros, pero todas las economías terminarán afectadas en el camino. Así, los efectos de esta escalada proteccionista se espera que pueda tener un impacto negativo sobre el crecimiento de los Estados Unidos entre 0.3 a 0.5 puntos porcentuales, mientras que para China su estimado de crecimiento del PIB podría reducirse entre 0.8 a 1.5 pp. Con todo ello, se espera que el crecimiento global de la economía se sitúe este 2019 y 2020 alrededor del 3.0%, aunque visto lo visto, con claros sesgos a la baja.

La economía peruana, que duda cabe, ya viene siendo arrastrada por esta escalada. Se estima que el efecto negativo sobre las proyecciones de crecimiento económico para el 2019 y 2020 hayan disminuido en al menos 0,5 pp. Ahora, si la guerra comercial alcanza un mayor número de partidas, como lo estamos viendo ahora, el golpe en las estimaciones de crecimiento puede llegar al menos a 1.0 pp. A esta caída en las proyecciones por el escenario externo habría que añadirle cualquier factor doméstico que se pueda estar hoy produciendo por factores exógenos o por decisiones económicas y políticas. Sólo por factores externos, es de esperarse que las proyecciones de consenso de la economía peruana para este y el próximo año empiecen a moverse por debajo del 3.0%, con sesgo a mayores bajas.