AlfredoBullard
Prohibido Prohibir Por Alfredo Bullard

Los abogados están muy desprestigiados. Nadie (ni los propios abogados) entiende lo que dicen. Hablan en difícil y, lo que es peor, lo que dicen no se parece nada a la realidad. Su discurso es impostado y hasta onírico (con el perdón de lo onírico), pues parece referirse más al mundo de los sueños que a la realidad misma. Parecería que hablar difícil y crear una realidad paralela son buenas formas de alejar su conocimiento del hombre común y corriente, y así poder cobrarle más por llevarlo a ese mundo irreal cuando tiene un problema legal.

Ya hace dos siglos Ihering advertía de este problema cuando hablaba del “sueño del jurista”. El jurista había muerto y era llevado a un paraíso especial reservado para los teóricos del derecho. Allí estaba toda la teoría jurídica, libre de la contaminación de la vida humana, con conceptos abstractos e inasibles, como la buena fe, la causa, la culpa o la excesiva onerosidad de la prestación. Una prensa hidráulica dialéctica para la interpretación le permitía extraer a presión un ilimitado número de interpretaciones de cualquier norma jurídica. Un aparato para construir ficciones y una máquina para partir cabello en 999,999 partes iguales, en manos de los juristas más expertos, podía dividir cada una de las partes resultantes en, a su vez, 999,999 partes. Las posibilidades de este paraíso eran ilimitadas para los juristas más calificados, siempre que ellos bebieran un líquido lácteo que hacía olvidar las cosas terrenales de los hombres. Pero para los juristas más expertos, el líquido era superfluo, pues nada tenían que olvidar.

En ese mundo nada es real. Todo es imaginario. Los conceptos se pasean como personajes inexistentes a los que el jurista les hablan mientras el lego, el cliente, el ciudadano común y corriente mira al abogado como si estuviera frente a un loco conversando con el vacío. Son “cosas” que no se ven, que no están allí, salvo para el jurista experto que queda sujeto al riesgo de ser considerado un genio o un loco.

Wikipedia define esquizofrenia como “…diagnóstico psiquiátrico en personas con un grupo de trastornos mentales crónicos y graves, caracterizados por alteraciones en la percepción de la expresión de la realidad. La esquizofrenia causa además una mutación sostenida de varios aspectos del funcionamiento psíquico del individuo, principalmente de la conciencia de realidad…”.

Los abogados sufren de “esquizofrenia jurídica”.

Y nada asusta más al esquizofrénico que la realidad. Los abogados se resisten como “gato panza arriba” a cualquier cosa que exista y se pueda tocar. Prefieren mantenerse en ese paraíso cuya seguridad está precisamente en que nada se puede contradecir usando data mundana porque el paraíso está fuera de este mundo.

En unos días (el 18 y 19 de junio) se realizará en Lima, en la Universidad de San Martín de Porres,  una reunión que desafía esa esquizofrenia. La decimosexta reunión de la Asociación Latinoamericana e Ibérica de Derecho y Economía–Alacde (http://www.derecho.usmp.edu.pe/alacde/alacde.html) se realiza por segunda vez en nuestra ciudad.

Alacde, fundada hace casi 20 años, por Robert Cooter, Andrés Roemer y Edgardo Buscaglia, ha contribuido al estudio y desarrollo del Análisis Económico del Derecho (AED) en Latinoamérica.

Lo que hace el AED es algo muy simple: desafiar el análisis jurídico tradicional para darle un baño acido de realidad. Desafía la esquizofrenia jurídica. No se conforma con las explicaciones meramente abstractas y formales. Usando herramientas de la economía, desviste el problema real que esta detrás del derecho, y plantea soluciones y alternativas. No acepta siquiera quedarse a un centímetro del suelo. Sabe que tiene que pisarlo.

Los modelos económicos proveen una herramienta poderosa para entender y predecir la conducta humana. Me es incomprensible cómo un sistema de regulación de conductas, como el derecho, puede operar sin una teoría que explique la conducta que se quiere regular. Pero la teoría jurídica tradicional carece de ella.

Los economistas saben y miden cómo funcionan los incentivos que motivan la conducta. Por ejemplo saben que los precios afectan la conducta de consumidores (que agregada llamamos demanda) y de los proveedores (que agregada llamamos oferta) y pueden, por medio de la ley de oferta y la demanda, predecir el futuro. Los abogados no han entendido plenamente usar herramientas similares para entender cómo las multas, las sanciones o los derechos afectan esa conducta a futuro. La forma como entienden la propiedad o los contratos como incentivos es más intuitiva que científica. Por ello no debe extrañar que la ley de la oferta y la demanda tenga más vigencia que la Constitución, al menos para explicar la realidad.

A pesar de este problema, el Perú ha sido un país particularmente beneficiado por el AED. Aunque no lo crea, muchos abogados y profesores peruanos (pero no la mayoría)  se distinguen claramente de sus pares latinoamericanos por entender los problemas económicos detrás de los problemas legales. Y muchas políticas públicas en nuestro país se han visto influenciadas por esas ideas.

No es casualidad que el Perú sea uno de los pocos países que exige a los proyectos de ley un análisis costo-beneficio previo. Buena parte de las reformas económicas de los 90 recibió su influencia (en especial las normas de promoción de inversiones, los sistemas de eliminación de barreras burocráticas, el marco regulatorio que incluye el Indecopi y reguladoras, los sistemas de titulación de propiedad, entre otros).

Nuestro país es uno de los pocos que cuenta con cursos de AED (muchas veces obligatorios) en las principales facultades de Derecho y la producción académica (libros y artículos) no es despreciable. Muchas de las discusiones de este blog se han beneficiado de la formación en AED de varios de los comentaristas. Y sin duda permiten discusiones más interesantes, entretenidas, pero sobre todo prácticas y con efectos concretos.

Me atrevería a decir que no es posible entender cómo ha operado el sistema legal en el Perú sin incorporar en la evaluación la influencia del AED.

La reunión del Alacde nos permitirá apreciar en vivo esta discusión. Quizás el manual más influyente en el mundo del AED es el escrito por Robert Cooter y Thomas Ulen. Ambos estarán presentes, junto con varios de los académicos más destacados del mundo, como Hans Bernd Schafer, Eric Posner, Luiggi Franzoni, Ejan Mackaay, que se unen a más de 50 conferencistas de todo el mundo.

Si usted no es abogado, asistir le ayudará a entender que todavía puede tener esperanza en los abogados. Si usted es abogado, asistir puede ser una alternativa a terminar en un manicomio.