Carlo MarioDioses
Punto de equilibrio Por Carlo Mario Dioses

El número de empresas activas en el Perú no deja de crecer. Y esta tendencia no parará. Lejos de verla como una mayor competencia, la realidad es que esto genera una oportunidad de negocio para la prestación de servicios. Veamos cómo viene este indicador.

En el primer trimestre del año de acuerdo con el Inei el número de las altas empresariales (término de agrupa a la creación y reactivación de negocios) fue de 68,746, mayor en 4.2% y 9.4% al promedio trimestral registrado en 2016 y 2015, respectivamente. De esta manera, marzo cerró con un stock de 2´177,500 empresas activas en el país (en 2014 habían 1´883,531).

Varios motivos explicarían la tendencia a iniciar más empresas. Por un lado, los programas corporativos de reducción de costos han generado la liberación de un buen grupo de profesionales con capital suficiente para iniciar su emprendimiento. Por ejemplo, de acuerdo con LHH – DBM Perú, el 27% de los ejecutivos que participa en sus programas de recolocación se han vuelto independientes, es decir, han iniciado su empresa o están haciendo consultoría (Semana Económica 1582).

Por otro lado, la desaceleración obliga a iniciar nuevas actividades económicas que generen ingresos adicionales de manera rápida. Eso se refleja en que del total de altas empresariales del primer trimestre del año el 65% corresponde a personas naturales con negocio y el 25% se dirige al comercio al por menor.

Tal y como va la economía se podría inferir que la tendencia hacia un mayor número de empresas continuará. Pero abrir un negocio es fácil; lo difícil es que perdure en el tiempo. Aquí es precisamente donde ocurre uno de los principales puntos de quiebre en los emprendimientos: uno es muy bueno en lo que hace, pero no necesariamente domina la gestión empresarial. Hay muchos emprendedores que son excelentes profesionales que luego se ven abrumados con temas como la llevar la contabilidad, pagar impuestos, gestionar líneas de crédito, manejar inventarios, pagar a proveedores y cobrar a clientes (no es broma, hay quienes se olvidan de cobrar por falta de orden administrativo). Esto es algo que hay que tener presente siempre. La estructura es tan importante como la idea misma.