José CarlosRequena
Riesgo político Por José Carlos Requena

Martín Pérez Monteverde, expresidente de la Confiep, remitió una carta a SEMANAeconómica a propósito de mi post “Empresarios y corrupción: ¿Nunca quedan mal con nadie?“. En su carta, escrita cuando él aún era presidente, cuestiona mi opinión sobre la reacción de la Confiep en abril del 2015, cuando el vicepresidente en funciones del gremio, Lelio Balarezo, fue condenado por defraudación tributaria. En mi post, afirmé que la reacción fue “tibia” apenas se conoció el hecho, y que “recién un año después, en abril del 2016, Pérez fue algo más determinado”.La carta del expresidente Martín Pérez dice lo siguiente:

“[El artículo] deja entender, erróneamente, que mi persona, en calidad de presidente de la Confiep realicé un pronunciamiento “más determinado” un año después sobre la denuncia que recibiera el entonces vicrepresidente de la misma entidad, Lelio Balarezo:

“Recién un año después, en abril del 2016, Pérez fue algo más determinado: “Nosotros deslindamos y rechazamos las conductas empresariales de Balarezo”.

Al respecto, solicito la rectificación y precisión de dicha afirmación, ya que mi primera declaración, fue el 20 de abril del 2015, 3 días después que la información se vertiera en otro medio de comunicación. A partir de esa fecha, me he pronunciado en innumerables oportunidades al respecto, haciendo un llamado, además, a todos aquellos -sin distinción alguna- que se encuentra fuera de la ley, rechazando todo tipo de conducta que no respete el debido proceso, lo cual no refleja al empresariado”.

A continuación la carta completa, en la que se detallan las declaraciones que el expresidente dio a medios de comunicación sobre el caso Lelio Balarezo durante el 2015.

Saludo la comunicación del señor Pérez, en la que detalla sus diversas declaraciones sobre el caso Balarezo. Sostengo, sin embargo, que el pedido de rectificación no es procedente y explico por qué. Una rectificación se hace sobre imprecisiones respecto de hechos, no sobre la valoración que se haga sobre ellos.

Como es notorio, en mi artículo no afirmo que el señor Pérez no se haya expresado sobre el caso. Más bien, opino que la reacción había sido “tibia” y que el caso “demandaba una reacción más tajante”, basándome en al menos dos consideraciones: el que se hubiera esperado hasta tres días para referirse públicamente al caso Baralezo, como lo recuerda el señor Pérez en su carta, y el hecho de que la Confiep no emitiera un pronunciamiento —sobre una sentencia que involucraba a su vicepresidente en funciones—, como sí lo ha hecho en otros momentos críticos del quehacer nacional. Esta valoración admite, como es natural, opiniones en contrario. El lector, el señor Pérez Monteverde, y yo podemos tener opiniones distintas sobre los mismos hechos.

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