José CarlosRequena
Riesgo político Por José Carlos Requena

La resolución del contrato del aeropuerto internacional del Chinchero, anunciada el domingo último, cierra el proceso más desgastante que ha enfrentado el gobierno de Pedro Pablo Kuczynski (PPK) en sus algo más de diez meses de gestión.

El desenlace parece tornarse positivo. El que haya, por fin, alguna luz al final del túnel crea beneficiosas expectativas. Pero en el camino se ha sacrificado mucho: políticamente, el proyecto ha sido particularmente oneroso.

Salvado por las aguas

Un primer gran sacrificado fue Martín Vizcarra. Percibido desde distintos frentes como un ministro competente, tuvo que enfrentar, con evidente desgano, un proyecto que no era creación suya. Entre finales de enero e inicios de febrero del 2017, hubo varias idas y venidas. Contradicciones que no hacían más que justificar su interpelación, a mediados de marzo.

Finalmente, Vizcarra fue salvado por las aguas. El creciente desastre originado por los huaicos y desbordes hizo que la interpelación planeada para el jueves 16 de marzo fuera reprogramada y, luego, perdiera efecto por superar los plazos congresales reglamentarios.

El ministro que no podía irse

Por esos días circuló también el rumor de su renuncia, confirmado por fuentes de alta credibilidad, aunque comprensiblemente negada tanto por el presidente como por el primer ministro. Con la renuncia se buscaba desactivar una nueva bomba política y evitar el probable maltrato de una mayoría opositora, como el que sufriera meses antes Jaime Saavedra.

Se terminó el recreo

Pero las lluvias no durarían por siempre. Y el problema de Chinchero volvería las primeras planas tarde o temprano. Honrando un lema de campaña ‘ppkausa’, se terminó el recreo. El 18 de mayo, Vizcarra concurrió al Congreso. Frente a una apática concurrencia, respondió las 83 preguntas del pliego interpelatorio. El lunes 22, tras un anuncio sorpresivo la noche del domingo 21 de mayo (el gobierno dejaba sin efecto el contrato y la adenda), Vizcarra renunció. Se convertía así en la primera víctima de Chinchero.

Vicepresidente expuesto

Cuando la opinión pública no terminaba de recuperarse de su sorpresiva renuncia, algunas voces desde el fujimorismo pidieron que Vizcarra también dejara la vicepresidencia. Los más notorios promotores de esta posición fueron los voceros parlamentarios fujimoristas Luis Galarreta y Daniel Salaverry. Al ser ambos experimentados políticos, no debe descartarse una acción coordinada que pudiera buscar medir la temperatura para tal desenlace.

En cualquier caso, no era una opinión con poco respaldo: según la última encuesta de Datum, un nada desdeñable 54% apoya la posibilidad de que Vizcarra deje la vicepresidencia. Vizcarra, que había sido sacrificado como ministros, ahora termina expuesto como vicepresidente.

Shock de confianza

Quien podría convertirse en una nueva víctima de Chinchero es el ministro de Economía y Finanzas, Alfredo Thorne. Al margen de implicancias legales o consideraciones morales, el audio difundido el último domingo lo deja en muy mala posición. Varios congresistas han expresado una posición crítica al accionar de Thorne y no debe descartarse una citación al parlamento y hasta una interpelación. “Por esto tiene que responder el ministro, sí se justifica una interpelación”, dijo Javier Velásquez Quesquén, al diario El Comercio.

Si lo que Thorne buscaba era, como él mismo lo ha dicho, dar un “shock de confianza” al inversionista, se ha conseguido todo lo contrario en el frente político. Se pone en riesgo así a un actor clave en el equipo presidencial, que ha acompañado a PPK desde el inicio de la campaña electoral del año pasado.

Debate prolongado

Entre mediados de noviembre del 2016 —en que el entonces ministro Vizcarra firmó un acta con las comunidades de la zona para iniciar la construcción de aeropuerto en enero— y su reciente renuncia, mediaron algo más de seis meses. Desde finales de enero, la agenda del MTC parecía monopolizada por Chinchero, como si las carencias en infraestructura de transporte se limitaran a aquel aeropuerto. En el ojo público, otros proyectos importantes, como la ampliación de aeropuerto Jorge Chávez o la solución al acuciante problema de la carretera central, resultaron relegados.

Dinero por nada

La apuesta por salvar Chinchero tal como la concibió el Ejecutivo, además, se chocó con una opinión pública incrédula. Una reciente encuesta de Datum indica que, si bien el 64% de la población cree que el proyecto del aeropuerto debe continuar, 8 de cada 10 encuestados (81%) cree que hubo corrupción en la elaboración de la adenda.

Más importante, un porcentaje mucho mayor le cree más al informe de la Contraloría (49%) que al MEF (26%). Así las cosas, y a pesar del reciente descrédito de la figura del Contralor, la influyente palabra del MEF –que se precia de ser técnica– es puesta en cuestión.

El MEF dice que la adenda firmada por el gobierno permitiría un ahorro importante de dinero para el país; mientras que el informe de la Contraloría indica que esta adenda es perjudicial para el país. En su opinión, ¿quién tiene la razón: el Ministerio de Economía o la Contraloría?

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Escoger batallas

En el incidente del aeropuerto de Chinchero, PPK parece haber querido parafrasear al rey Ricardo III, personaje de un drama de Shakespeare, cuando éste decía, desesperado: “Un caballo… mi reino por un caballo”. A diferencia del monarca inglés, que usó esta frase cuando la batalla ya terminaba y se sentía derrotado, PPK aún tiene cuatro largos años por delante. En el futuro, debería evitar enfrascarse en batallas tan costosas políticamente hablando y convencerse de que su gobierno debe valer más que cualquier aeropuerto.

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