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Riesgo y retorno Por Alfonso Montero

En julio del año pasado escribí, en un artículo para la revista World Finance*, que las valorizaciones de activos latinoamericanos eran excesivamente pesimistas. La salida precipitada de los flujos de no residentes había ocasionado, por ejemplo, que las principales aerolíneas de la región transaran en bolsa a valores inferiores a lo que se podía obtener vendiendo sus flotas. En general, uno sólo encuentra compañías transando bajo valor de liquidación en momentos de pánico. La perspectiva para la región empeoró en los meses siguientes, con la elección de Donald Trump y la inminente alza de tasas de la Fed que, se decía, provocarían la ruina de los mercados emergentes.

Pocos meses después, en el 2017, los flujos de inversión han vuelto con fuerza a los mercados emergentes. Según International Institute of Finance, sólo en marzo ingresaron US$30,000 millones de inversiones de portafolio de no residentes, de los cuales US$5,000 millones se destinaron a Latinoamérica. La última reunión de la Fed, el 15 de marzo, generó la aceleración de esos flujos. La pregunta es si estos flujos ya llevaron el mercado a niveles de sobrevaloración.

De acuerdo con las métricas tradicionales, como el ratio precio/utilidad, el mercado bursátil latinoamericano transa en línea con su promedio de los últimos cinco años. El mercado no se ve, en promedio, caro. Sin embargo, existen sectores específicos cuyas valorizaciones se han adelantado a los fundamentos.

Propongo, como ejemplo, las acciones de empresas chilenas de la construcción. El Índice Mensual de Actividad de la Construcción de Chile (Imacon) cayó 4.75% en febrero del 2017. La mayoría de indicadores relacionados a la industria, como índices de contratación de mano de obra, ventas a proveedores, aprobación de permisos para edificación, entre otros, muestran cifras negativas. Los bancos reportan condiciones más estrictas para otorgar créditos hipotecarios. Y las compañías mineras muestran mayor cautela para iniciar proyectos, pese al alza del precio de cobre. En este contexto, desde el 15 de marzo a la fecha, los precios de las acciones de las principales constructoras chilenas se han disparado. Besalco y Salfacorp han subido 60% y 47%, respectivamente, desligándose del rendimiento del principal índice bursátil del país, el IPSA (+6.7%).

Existen dos explicaciones para el desempeño de estas acciones. La primera es que el mercado se está adelantando al crecimiento futuro. En el caso de la construcción, a que un eventual gobierno de Sebastián Piñera implemente un plan masivo de infraestructura y/o que las constructoras de Chile empiece a ganar contratos en el Perú, ahora que las principales compañías que operan aquí (brasileñas y locales) enfrentan problemas judiciales.

La segunda explicación es que ha ingresado súbitamente una gran cantidad de dinero a acciones de baja capitalización (“small caps”), generando un alza de precios que no está acompañada por los fundamentos. El momento del “desacople” de los precios de las constructoras respecto al resto del mercado coincide con la última reunión de la Fed, que generó un incremento en los flujos de inversión a los fondos de “small caps”. Dichos fondos, para mantener las ponderaciones de sus portafolios en acciones ilíquidas, se ven obligados a ofrecer mayores precios de compra.

El hecho de que encontremos algunos sectores con indicios de sobrevaloración no quiere decir que el mercado latinoamericano esté, en general, sobrevalorado. Pero sí constituye una alerta de que los grandes flujos de inversión de las últimas semanas, al cruzarse con mercados ilíquidos, están teniendo un impacto en precios. Ha llegado el momento de afilar el lápiz y buscar oportunidades para tomar ganancias.

*http://www.worldfinance.com/wealth-management/capitalising-on-the-risks-of-investing-in-latin-america