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Riesgo y retorno Por Alfonso Montero

El viceministro de industria de China, Xin Guobin, declaró recientemente que el gobierno está en proceso de definir la fecha en que se prohibirá la venta de autos de combustión interna. China se une a Francia, Alemania, Noruega y el Reino Unido, que ya han fijado la fecha límite de venta de autos tradicionales a gasolina/diésel entre el 2025 y 2040. La adopción de tecnología automotriz “verde” ha superado las expectativas del ecologista más optimista. El cambio de combustibles fósiles a energía eléctrica requiere un incremento parabólico en la oferta de baterías de iones de litio, conocidas como Li-ion. Sólo para satisfacer la demanda de los 500,000 autos que Tesla planea fabricar en el 2018 se necesitaría la totalidad de la oferta de baterías de Li-ion que se producen actualmente. Para hacer frente a esta situación, la compañía está construyendo su propia fábrica de baterías, conocida como la “Gigafactoría” en el desierto de Nevada. La respuesta en Europa no se ha hecho esperar, y un consorcio estaría próximo a anunciar la construcción de una fábrica similar, posiblemente en Alemania.

Este incremento en la demanda de baterías ha causado un alza abrupta en el precio del litio, que se ha triplicado en los últimos dos años. Según Bank of America Merrill Lynch (BofA), asumiendo que para el 2025 el 15% de los autos vendidos son híbridos o eléctricos, esto representaría una demanda global de litio de 640,000 toneladas, vs 208,000 toneladas en 2017. A su vez, el alza del litio ha generado una ganancia de 120% para los accionistas de Sociedad Química y Minera de Chile (SQM). Tradicionalmente, SQM era más conocida por la producción de potasio, yodo y fertilizantes. En los últimos años, sin embargo, el litio se ha convertido en el principal producto de la compañía, y se espera que represente el 80% del margen bruto en el 2018. La pregunta es si, tras el rally visto en el 2017, todavía queda espacio de apreciación.

A favor de la inversión está la posición de SQM como el productor de bajo costo a nivel mundial, gracias a sus activos en el Salar de Atacama. La insensibilidad de la industria automotriz al precio del metal también juega a su favor. Edward Spencer, consultor de CRU International Ltd, opina que el costo del litio no representa “absolutamente nada comparado con el costo total del auto.” Incluso si el precio se triplicara, se estima que el costo de cada “pack” de baterías subiría sólo 2%.

En contra juega la característica del metal a la que alude el título de este blog: el litio es abundante en la naturaleza. Citi opina que eventualmente la oferta requerida llegará al mercado, bajando el precio del metal al costo marginal de producción, que estima en US$7,500. La consultora CRU proyecta que, de ejecutarse la totalidad de proyectos en el “pipeline”, para el 2025 la oferta podría llegar a 900,000 toneladas, lo que superaría la demanda del escenario mencionado líneas arriba (15% de autos eléctricos como porcentaje de la venta global).

Evaluando ambos argumentos, nuestra perspectiva es cautelosamente optimista. La valorización de la compañía, estimada en alrededor de 14 veces valor empresa/EBITDA, es relativamente alta comparada con su historia, pero no está en terreno de “burbuja.” Y si bien es cierto que el alza de precio del litio ha generado la aparición de una gran cantidad de proyectos a nivel mundial, históricamente ha sido un desafío técnico completar los proyectos a tiempo. Será clave monitorear el avance de estos proyectos, y la velocidad con la que el resto de países sigue la “ola” de conversión a autos eléctricos iniciada por los países europeos y China.