AlfonsoMontero
Riesgo y retorno Por Alfonso Montero

La compra de Quicorp SA por parte de InRetail Peru Corp, holding que controla Inkafarma, le ha valido a esta última un previsible cargamontón mediático, político y potencialmente regulatorio. La narrativa es inmejorable, a saber: malvada corporación lucra con la salud del pueblo. Las declaraciones de los políticos al respecto no resisten el menor análisis, en particular viniendo de algunos que jamás han perdido el sueño por el calamitoso estado del sistema público de provisión de salud. Pero sí resulta interesante analizar las afirmaciones de los medios de comunicación más serios, que advierten de una inminente alza de precios de medicinas. Titulares como “El alza de precios acecha”, entre otros, se basan en que “no queda otro camino para afrontar la deuda”. Inkafarma todavía no ha tomado control efectivo de Quicorp y ya ha sido sindicada como culpable de un abuso que cometerá en el futuro.

La noción de que la principal forma de rentabilizar una fusión es abusar de los clientes parece provenir del Condorito School of Finance. Existen múltiples maneras de obtener valor de esta transacción. Post fusión, algunos locales se volverán redundantes y se cancelarán alquileres, no será necesario duplicar la plana gerencial y el mayor tamaño de la empresa generará mejores condiciones de negociación con proveedores. La pregunta relevante es si a Inkafarma le conviene subir precios. Y no sólo desde un punto monetario, sino considerando todos los aspectos que afectan el desempeño de una compañía.

Los riesgos que conlleva un alza de precios son evidentes. Periodistas, políticos e Indecopi seguirán con lupa las acciones de la compañía, ávidos de encontrar la menor falta. La información referente a precios de medicinas es fácil de verificar, con lo que cualquier intento de abuso será descubierto de inmediato. El gerente general de la compañía ha negado públicamente que subirán precios. El potencial de sanciones regulatorias, perjuicios económicos y daño reputacional es significativo.

A diferencia del riesgo, el retorno de subir precios no resulta claro. La compañía marginará más en el segmento de clientes que sólo están dispuestos a comprar en farmacias de cadena. Pero perderá clientes que están dispuestos a migrar a boticas que no son parte de una cadena, que representan un 80% del mercado. Es discutible si en el neto la compañía saldría ganando. Por lo demás, en el mediano plazo subir precios colisiona con la estrategia de expansión de Inkafarma, que se basa en tener presencia en ciudades de cada vez menos habitantes (algo que, por cierto, debería imitar el Estado, en vez de malgastar en refinerías y gasoductos). La única forma de llegar a localidades cada vez más alejadas es con precios más accesibles, no más caros.

Desde hace algún tiempo, el equipo de inversiones de Credicorp Capital ha considerado conveniente comprar la acción de InRetail para nuestros fondos mutuos. Desde el punto de vista del accionista, considero que subir precios conlleva riesgos evidentes, de consecuencias severas y aplicación inmediata, a cambio de un retorno económico que podría ser nulo. Sería una pésima decisión. Desde este humilde blog, y para salvaguardar los intereses de mis partícipes, le recomiendo al management dos cosas: aprovechar al máximo las sinergias operativas y mantener su promesa de no subir precios.

LinkedIn