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Riesgo y retorno Por Alfonso Montero

El pasado martes 21 de agosto es considerado el peor día para la presidencia de Donald Trump en Estados Unidos. En una misma tarde, el procurador especial Robert Mueller consiguió un veredicto de culpabilidad en ocho delitos contra Paul Manafort, ex jefe de campaña de Trump, y la confesión de ocho delitos y un acuerdo de colaboración de su ex abogado, Michael Cohen. A esto se suma la investigación de la fiscalía del Distrito Sur de Nueva York, que ha cerrado tratos de colaboración eficaz con David Pecker, CEO de la compañía dueña del National Enquirer (el equivalente estadounidense de un diario chicha), y con el CFO del Trump Organization. En el ámbito político, el sitio de encuestas FiveThirtyEight otorga un 70% de probabilidades de que los demócratas consigan el control de la Cámara de Representantes en noviembre. Si bien esto no sería suficiente para conseguir el impeachment, estarían en la capacidad de iniciar investigaciones que podrían complicar aún más la situación del actual presidente. Podrían exigir sus declaraciones de impuestos, por ejemplo.

La implicancia de estos acontecimientos es que la salida de Trump de la presidencia de EEUU se ha convertido en una posibilidad real. Para los que estamos en el negocio de administrar fondos, esto requiere evaluar la reacción de los mercados financieros en un entorno “postrumpiano”. Una de las consecuencias más relevantes sería una reducción de las tensiones comerciales a nivel global, que resultaría beneficiosa para los mercados emergentes, y en particular para los latinoamericanos.

Banana Republicans

El motivo para esperar una reducción de las tensiones comerciales no es la idea –en mi opinión, ingenua—de que Trump es una anomalía y que después de él el partido republicano regresará a la normalidad (por “normalidad” me refiero al partido que proclamaba defender el libre comercio y la estabilidad fiscal, y trataba con dureza a aquellas naciones, como Rusia, designadas como hostiles por la CIA). El motivo es puro cálculo político. Los expertos en comercio exterior coinciden en que las medidas arancelarias de Trump se han diseñado, para decirlo técnicamente, a la mala. Las respuestas de China y la Unión Europea, por contra, suelen ser estructuradas con gran especificidad para cumplir dos objetivos: 1) no perjudicar a sus propias empresas y ciudadanos, y 2) originar el mayor daño posible a la base electoral de Trump. Esto es lo que descubrió Harley Davidson, empresa icónica entre los electores republicanos de “ala dura”, cuyos márgenes se encontraron de pronto en un sándwich entre los aranceles de EEUU al acero y aluminio importado –insumos para la fabricación de motos—y los aranceles de la Unión Europea a las exportaciones de motos. De igual manera, los aranceles de China a la soya de EEUU tienen el objetivo de golpear a otra demografía crucial para Trump: los granjeros.  Y esta “guerra” no le sale gratis a EEUU. Se estima que los aranceles retaliatorios reducirían su PBI entre 0.1% y 0.3%. Está, por lo tanto, en el propio interés de sectores relevantes del partido republicano el “bajarle el volumen” a la guerra comercial.

Make Perú Great Again

Desde mayo de este año los mercados emergentes vienen registrando fuertes caídas como consecuencia de la imposición mutua de aranceles entre EEUU y China. Analistas de mercado estiman que el PBI de China podría reducirse entre 0.2% y 0.5% asumiendo aranceles sobre US$200 billones de productos. La caída de la bolsa de Shanghai viene arrastrando a los principales metales industriales y a los mercados bursátiles emergentes. Entre mayo y agosto, los índices de la Bolsa de Valores de Lima (BVL) acumulan un retroceso de 10% en dólares.

La perspectiva de un suavizamiento o reversión de las actuales posturas comerciales agresivas generaría una revisión al alza de los estimados de PBI en China. Esto sería particularmente positivo para el Perú y Chile, cuyas economías tienen una alta correlación con el precio de los commodities, y además vienen mostrando indicadores positivos en los últimos meses. Además, es previsible que la relación de EEUU con México se vuelva menos confrontacional. El famoso muro de la frontera, por ejemplo, sería silenciosamente barrido bajo la alfombra, junto con otras iniciativas imprácticas y de escaso beneficio político, como la “Fuerza Espacial” (“Space Force”). Por último, una administración de EEUU más predecible resulta especialmente importante para países que ya están lidiando con crisis de su propia cosecha. La súbita imposición de sanciones de EEUU a Turquía, un país de poca relevancia económica para nuestra región, acabó desencadenando devaluaciones abruptas en Brasil, que se prepara para unas elecciones de pronóstico reservado, y Argentina, que ya enfrentaba la creciente desconfianza de los inversionistas internacionales.

Una eventual administración de Michael Pence, actual vicepresidente, tiene una oportunidad de generar un cambio radical en las perspectivas de los mercados emergentes, simplemente deteniendo la actual hiperactividad de la administración de EEUU. A medida que aumenten las probabilidades de que se materialice un cambio en la presidencia, convendrá incrementar la exposición a los mercados emergentes.

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