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Riesgo y retorno Por Alfonso Montero

Siguiendo el dicho, probablemente apócrifo, atribuido al Barón Nathan Rothschild de que el momento de invertir es “cuando hay sangre en las calles”, pasé la semana pasada en Buenos Aires (la frase se refiere a cuando hay pánico en mercados financieros; no ha ocurrido nada literalmente sangriento en esa ciudad). Mi objetivo era identificar oportunidades de inversión luego de la devaluación de 33% del peso y la caída de 50% (en USD) de la bolsa en lo que va del año.

Inevitablemente, cualquier discusión financiera acababa en la elección presidencial del 27 de octubre de 2019. La expectativa del mercado es binaria: si gana Cambiemos, el partido oficialista, el mercado bursátil experimentará un rally que podría llegar a triple dígito. Si no, puede desplomarse 50% más. No hay escenario medio. Habiendo conversado con representantes del gobierno, oposición, empresas, analistas políticos y también con amigos, mi impresión es que, si bien la popularidad del partido de gobierno se ha deteriorado, una victoria de Cambiemos sigue siendo el escenario más probable para las próximas elecciones presidenciales. Esto pasa por la ejecución exitosa de dos estrategias: 1) polarizar al electorado presentando las elecciones como un referéndum sobre la administración de Cristina Kirchner y 2) por el lado económico, controlar y revertir las expectativas de inflación.

Estrategia política: el referéndum K

Las encuestas revelan que la aprobación del partido Cambiemos y del presidente Mauricio Macri vienen cayendo como consecuencia de la inestabilidad económica. Sin embargo, las encuestas también revelan que la impopularidad de todo el sistema político ha aumentado. Nadie, mucho menos Cristina Kirchner, está cosechando réditos de la caída de la popularidad del oficialismo. La estrategia de Cambiemos consiste en presentar la elección como un referéndum respecto de la administración kirchnerista (entendiendo que, al hablar del kirchnerismo, el término “administración” resulta un eufemismo). Según esta narrativa, los argentinos votarán por insistir con políticas responsables, aunque hayan sido dolorosas, o volver a la corrupción e inestabilidad del gobierno “K”, graficada en las bolsas negras llenas de billetes que el exsecretario de Obras Públicas enterraba en conventos. El Jefe del Gabinete, Marcos Peña, articuló la estrategia de la siguiente manera: “en años pares, Cambiemos compite contra sus promesas de gobierno y nos va mal; pero en años impares competimos contra ellos (los peronistas) y ahí (en la comparación) nos va bien”.

El riesgo para esta estrategia es, paradójicamente, que Cristina Kirchner vaya a prisión. Si Cristina va presa, el “peronismo no K” tendría altas posibilidades de ganar en una segunda vuelta. Por lo tanto, Cambiemos tiene que machacar la imagen de corrupción de los peronistas, pero cuidándose de no “noquear” políticamente a Cristina, ya que en ese evento un político peronista más moderado tomaría su lugar, y podría ganar en una eventual segunda vuelta.

Estrategia económica: controlar el dólar

El segundo objetivo del gobierno consiste en revertir las expectativas de inflación. La estrategia del Banco Central de Reserva de Argentina (BCRA) es sencilla: no se puede demandar dólares si no hay pesos en el mercado. El BCRA está “secando” el mercado de pesos, llevando las tasas de interés a niveles de 71%. La razón de cargar contra la inflación, aún con el elevado costo recesivo que estas tasas de interés implican, es que en Argentina la inflación es el indicador más correlacionado con la aprobación del gobierno. Según las encuestas, el 61% considera que el gobierno no será capaz de controlar la inflación. Si el gobierno lo consigue, considera que la aprobación subirá, incluso en un escenario de recesión.

El riesgo es que la recesión que se avecina podría tener un costo político muy alto en la figura de Mauricio Macri. Si se viera muy debilitado, varios analistas consideran que Macri daría un paso al costado en favor de la candidatura de María Eugenia Vidal, gobernadora de la provincia de Buenos Aires, y la figura de mayor popularidad, con considerable diferencia, en el escenario político actual.

Optimismo cauteloso

En cuanto a vehículos de inversión, mi preferencia actual sigue estando en deuda denominada en dólares de compañías reguladas (utilities), con bajo apalancamiento, que podrían pagar su deuda internacional con flujos propios en caso de un escenario electoral negativo. Antes de entrar de lleno al mercado de acciones será necesario evaluar el desarrollo de la estrategia del gobierno, a nivel político y económico, durante los próximos meses. Si el dólar se estabiliza, existen buenas probabilidades de que el oficialismo continúe más allá del 2019, y en ese caso la bolsa argentina tendrá el próximo año el mayor retorno entre los mercados emergentes.

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