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Riesgo y retorno Por Alfonso Montero

Sin necesidad de asumir la presidencia, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) ha convertido a México en una verdadera tierra de oportunidades. El flamante presidente y sus socios en el gobierno amenazan con una seguidilla de iniciativas de elevado costo (nueva refinería de PEMEX, Tren Maya, Internet gratuito, incremento de pensiones). Al mismo tiempo, hacen todo lo posible por espantar la inversión privada necesaria para financiarlas, vía anuncios como la cancelación del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México y la propuesta de nacionalizar las AFP. El temor a los inevitables desequilibrios fiscales que este plan conlleva ha ocasionado el descalabro de los mercados financieros, llevando al bursátil a la valorización más baja de los últimos cinco años. Este nerviosismo abre la oportunidad de encontrar valores que han retrocedido más de lo que justifican sus fundamentos, entre los que está Grupo de Cementos Chihuahua SA de CV (GCC).

Culpable por Asociación

Ante el embate de AMLO, inversionistas extranjeros han tomado la decisión de reducir la exposición a acciones mexicanas. Y una compañía que lleva por nombre “Chihuahua” salta naturalmente al primer lugar de activos por eliminar. En los últimos tres meses, la acción ha retrocedido 20% en dólares, rendimiento muy parecido del índice del mercado mexicano, Mexbol. David Duarte, analista de cemento y construcción de Buyside Research de Credicorp Capital, opina que este retroceso es injustificado. David estima que en el 2019 un 70% del ebitda* de GCC provendrá de Estados Unidos. El negocio de GCC en ese mercado, además, crece a una tasa de 18%, superior al 8% del negocio de México, con lo cual la importancia en ingresos y utilidades de sus operaciones en EEUU seguirá incrementándose en el futuro cercano.

A 104 pesos mexicanos, la acción transa a un descuento de 8% respecto del promedio de empresas comparables latinoamericanas y de 32% respecto a comparables de EEUU. A simple vista parece una valorización razonable considerando la incertidumbre que rodea México. Ahora imaginemos que GCC hace un spin-off de sus activos estadounidenses y llama a la nueva compañía “Springfield** All-American Cement”. Springfield cotizaría a múltiplos similares a los de empresas del sector en EEUU: entre 11 y 12 veces Valor Empresa/ebitda, muy superior al 7.3x del actual GCC. En ese escenario, el valor hipotético de Springfield Cement representaría alrededor del 90% del valor actual de GCC. Es decir, el negocio mexicano viene prácticamente gratis. Para que esto tuviera sentido financiero, el negocio mexicano tendría que pasar de crecer a ritmo de 8% a decrecer aceleradamente. Esto parece improbable, aun teniendo en cuenta que la capacidad de AMLO para generar inestabilidad es considerable. El management de la compañía al parecer piensa igual que David y hace unos días reactivó un programa de recompra de acciones.

Compra y no llores

El riesgo de comprar la acción en estos días es que la volatilidad puede convertir una acción barata en una acción baratísima. AMLO actúa con una improvisación y falta de pragmatismo que recuerda a Donald Trump. En pocos meses se ha ganado el rechazo de grupos tan disímiles como el mercado financiero, comunidades indígenas opuestas al Tren Maya y ONG ambientalistas opuestas a la nueva refinería. Mi estrategia es comprar, pero dejando espacio para comprar más en el futuro si la acción sigue cayendo debido a volatilidad política y no por factores fundamentales. Es decir, si la máxima exposición en un portafolio para una oportunidad como ésta fuera 5%, compraría ahora 2.5%. El objetivo es tener exposición a la oportunidad, pero dejando espacio para comprar más si AMLO ocasiona que la compañía pase de ser un ‘buy’ a un ‘screaming buy’.

*Utilidad antes de impuestos, intereses, depreciación y amortización
**Springfield es uno de los nombres más comunes para una ciudad en EEUU