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Riesgo y retorno Por Alfonso Montero

Entre los riesgos que amenazan a la economía global ha pasado relativamente desapercibida la nominación, por parte de Donald Trump, de Stephen Moore y Herman Cain como gobernadores de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos. Demócratas y Republicanos no están de acuerdo en muchas cosas, pero coinciden en que ambos resultan flagrantemente incompetentes para el cargo. Moore ha declarado que ‘soy nuevo al juego’ (de la Reserva Federal) y que le espera ‘una empinada curva de aprendizaje.’ Como si estuviera postulando a un puesto de practicante y no a un sitio en el directorio de la institución financiera más influyente del planeta. Entre otras perlas, Moore y Cain apoyan el retorno al patrón oro, abandonado durante la administración Nixon en 1971, que consiste en fijar el valor del dólar a una cantidad determinada de oro. Para dar una idea de lo heterodoxa que resulta esta idea, en el 2012 el Chicago Booth School of Management encuestó a los principales economistas al respecto: el 34% indicaron que regresar al patrón oro era una mala idea, el otro 66% consideró que era pésima.

La única cualificación de Moore y Cain para el cargo es su lealtad a Trump. Moore fue exasesor de campaña del actual presidente de EEUU, y autor del libro “Trumponomics”, en el que alaba su manejo económico, si es que tal concepto existe. Cain lidera una organización llamada algo así como “USA Contraataca” (“America Fights Back”) dedicada a levantar fondos para defender las políticas de Trump.

De momento el mercado no muestra gran preocupación por estas nominaciones. Incluso si Moore y Cain son confirmados por el Senado, sus extrañas ideas representarían dos votos contra 12, con lo cual tienen pocas posibilidades de ejecutarse. Sin embargo, si el Senado confirma las nominaciones, abriría una puerta muy peligrosa. El ingreso de gobernadores políticamente sesgados y técnicamente incompetentes amenaza con socavar la credibilidad de la institución. Dada la centralidad de la Fed en el sistema monetario global, las consecuencias se sentirían en el mundo entero.

La mujer del César

Para ser efectivo, un banco central no debe sólo ser independiente, sino también parecerlo. El mercado asume que un banco central capturado por políticos tarde o temprano bajará las tasas de interés para estimular la economía y subir la aprobación del mandatario. Los políticos tienen objetivos de corto plazo, como ganar la próxima elección, y no les preocupa sobrecalentar la economía y generar inflación en el mediano plazo (siempre que ese plazo ocurra después de la elección). Cuando critican al banco central, los políticos siempre sugieren que el manejo monetario debiera ser más expansivo. Como diría Augusto Ferrando, una cocina Surge al que me traiga un gobernante en ejercicio criticando a su banquero central porque las tasas de interés están demasiado bajas.

La reacción del mercado ante amenazas a la autonomía del manejo monetario puede ser letal. Solo el año pasado tres países, India, Argentina y Turquía, sufrieron devaluaciones abruptas por este motivo. La inflación podrá venir después, pero la fuga de capitales, y los desequilibrios que conlleva, se producen hoy. En el caso de EEUU, hasta ahora los mercados financieros globales han soportado sorprendentemente bien políticas fiscales y comerciales erráticas e impredecibles. Una política monetaria de este estilo no será recibida con la misma complacencia. La confirmación por el Senado de Moore y Cain al cargo de gobernadores de la Fed sería el primer paso hacia mercados financieros mucho más volátiles.