GuillermoGuzmán-Barrón
Tecnología en tu empresa Por Guillermo Guzmán-Barrón

El Internet de las cosas (IoT por sus siglas en inglés), junto a la nube, el big data y la movilidad, es una de las grandes tendencias tecnológicas que están empezando a demostrar que al implementarse de manera adecuada en las organizaciones se convierten en ventajas competitivas. Gartner estima que para el 2020 habrá 26,000 millones de dispositivos conectados a la nube. Esto, comparado con la pequeña cifra de 7,300 millones de dispositivos de cómputo tradicionales –computadoras, teléfonos inteligentes, tabletas– que se espera para la misma fecha, es un número sustancialmente más grande.

Tal cantidad de dispositivos conectados producirán enormes cantidades de datos constantemente, los cuales los aprovecharán sólo aquellos que estén preparados para utilizarlos. La pregunta es, ¿cómo pueden las empresas desarrollar análisis significativo y producir información accionable a partir de estos datos, de modo que beneficien al negocio? Los actuales esfuerzos de IoT han estado enfocados en la administración de los dispositivos que producen datos, haciendo parecer a esta tecnología como costosa y compleja. El Internet de las cosas se trata de los datos que se producen en los dispositivos conectados, no se trata de los dispositivos en sí mismos.

La información más difundida respecto al Internet de las cosas ha venido siendo, hasta el momento, respecto a cómo impulsa un nuevo mundo de información de valor en la vida diaria, tales como la salud, la seguridad, el confort de los hogares y la personalización de los dispositivos que utilizamos. No obstante, el Internet de las cosas también transforma el mundo de los negocios y lo hace a través de diferentes industrias, como manufactura, comercio, construcción, salud, sector público, entre otros. Las ‘cosas’ o los dispositivos que se conectan generan datos de desempeño en tiempo real que serán de mucha utilidad para la toma de decisiones del negocio en relación con las operaciones, la innovación y el desarrollo de nuevas fuentes de ganancias y de eficiencias en costos.

Para que una empresa implemente el Internet de las cosas debe dejar de pensar en la conexión de dispositivos y sensores para pasar a evaluar los aspectos que son de mayor interés para el negocio. Por ejemplo, ¿dónde podemos reducir costos e incrementar la agilidad de acuerdo a la infraestructura con la que contamos? ¿Cómo puede utilizar la información valiosa para incrementar las ganancias en sus operaciones? ¿Dónde emplearían los datos para desarrollar nuevos modelos de negocio?

En la granja lechera de Steffen Hake, en Wagenfeld-Ströhen, Alemania, se hicieron estas preguntas y lograron resultados asombrosos. Lograron implementar un sistema de supervisión de vacas basado en el Internet de las cosas que proporciona a los granjeros información que les permite aumentar la producción de leche, optimizar el proceso de parto y asegurar que las vacas estén sanas.

De acuerdo a Hake, para garantizar el éxito de una granja lechera se necesita mantener la salud de las vacas en estado óptimo, por lo que es preciso supervisar cuidadosamente y de manera constante los indicios de posible enfermedad de cada vaca. Por ello, un granjero necesitaba pasar por lo menos 20 o 30 minutos en el establo, cuatro o cinco veces al día. Con el Internet de las cosas este tiempo ya no es necesario, Hake ahora puede levantarse y revisar su computadora para ver cómo están sus vacas en lugar de ir al establo.

La pregunta que nos hacemos todos es: ¿cómo lo hicieron posible? Utilizaron collares con sensores de movimiento y micrófonos que monitorean la actividad y los niveles de rumia de las vacas, dos factores que se monitoreaban de manera tradicional hasta hace poco. La clave del éxito es haber identificado estos factores para generar datos valiosos que, combinados, les pueden brindar información mucho más valiosa y precisa que antes.

La diversidad de soluciones basadas en el Internet de las cosas corresponde a la diversidad de necesidades y problemas que enfrentan las empresas. En la industria pesquera, por ejemplo, se puede combinar datos históricos del clima para estimar la producción de harina de pescado. Por otro lado, en la agroindustria se puede combinar datos para lograr agricultura de precisión, con lo que se logra mejorar el rendimiento de cultivos con menor esfuerzo al cruzar información de calidad de agua, temperatura, humedad con la producción histórica por metro cuadrado o hectárea. El Internet de las cosas se hace posible gracias a la utilización de big data soportada en nube. Ahí la importancia de estas tecnologías. Sin la nube no existiría una manera costo efectiva de encontrar el valor de estos datos.

Para aprovechar las oportunidades ofrecidas por el Internet de las cosas mejorar los procesos de producción los servicios al cliente, las empresas deberán tener una capacidad de almacenamiento y cómputo que les permita administrar big data de múltiples fuentes y producir análisis accionables. Hay tres importantes pasos para habilitar a su organización para que haga esto:

• Entender qué datos están disponibles y qué quieren hacer con ellos. Esto incluirá datos desde sus propios sensores y sistemas, pero también puede incluir eso desde otro tipo de fuentes, como redes sociales, por ejemplo, que pueden brindar información sobre sentimientos y actividades del público.

Desarrollar una plataforma escalable para almacenamiento y análisis. No todos los datos que utilizan estarán bajo su administración y es poco probable que estén en un solo lugar. Esto requiere no sólo capacidad de almacenamiento, sino también de un sistema para acceder y correlacionar datos desde diferentes fuentes y en diferentes formatos. Los servicios en la nube pueden ser una gran opción para montar esta plataforma, y brindar la escalabilidad, flexibilidad y economía para aprovechar los datos de maneras innovadoras.

Determinar lo que brindan a los clientes a cambio de acceso a los datos. La meta final debe ser brindar valor a los clientes, y esto es lo más importante cuando ustedes utilizan datos manejados por ellos, como aquellos que vienen de mediciones inteligentes y medios sociales. Un cambio cultural y generacional ocurre en estos momentos en que los ‘nativos digitales’ se sienten cada vez más cómodos con compartir información, pero esa voluntad de compartir depende al final de la propuesta de valor que se ofrezca.

Cuando todo está conectado, significa que todo, sin importar lo insignificante, se convertirá en una fuente de datos. La información no relacionada de manera aparente, que va desde temperaturas y sonidos, hasta el uso de energía y generación de basura, podría revelar relaciones que antes no habían sido vistas y que pueden llevar a mejoras del negocio.