Transformando Talento Por Fernando Gil

Está demostrado que las personas que trabajan en un ambiente agradable y positivo son más productivas, se comunican de manera más efectiva, dan una calidad de servicio superior a los clientes internos y externos y tienen un mayor sentido de pertenencia, compromiso y responsabilidad para con los resultados y sus objetivos laborales.

Por otro lado, una persona que tiene un plan de desarrollo profesional que, además impacta positivamente en su vida personal, una línea de carrera y un proceso de entrenamiento claros, está más identificado con su puesto de trabajo, con la empresa y se siente motivado al ver que se preocupan por ella. Esa motivación impacta en el clima laboral. Estos dos factores, entre otros, garantizan una menor rotación de personal y la consecución de los resultados de la empresa. Éste es claramente un enfoque que considera el capital humano como eje fundamental de la rentabilidad de la empresa.

La pregunta es ¿quiénes son los responsables de que el clima laboral y los procesos de desarrollo profesional estén sólidamente consolidados en la cultura de la organización? La respuesta es TODOS, pero impulsada por los líderes de la organización.
Hace poco salieron los resultados de una investigación que Gallup desarrolló en Estados Unidos. De los 100 millones de americanos que cuentan con un puesto de trabajo a tiempo completo, 70% odian su trabajo o están desconectados del mismo a tal punto de costarle a la empresa dinero. Sólo un 30% de los trabajadores se sienten comprometidos e inspirados por su trabajo. Esto demuestra que una masa importante de trabajadores viven en una callada desesperación y otros viven para el paradigma de “hay que trabajar porque hay cuentas que pagar”. Muy distinto al tan nombrado “sueño americano”.

La investigación de Gallup señala que en años anteriores a la crisis actual, los trabajadores estaban igualmente descontentos y se quejaban del poco reconocimiento, de la falta de sentido de propósito y de su deslealtad hacia el empleador. En Estados Unidos, la productividad por trabajador ha aumentado en las últimas dos décadas, pero las remuneraciones no han tenido un aumento significativo y en algunos sectores ha sido nulo. Muchas empresas promueven la idea de que no hay personas imprescindibles y convierten a los trabajadores en mercenarios que están listos para aceptar la primera propuesta que se les presenta aunque sea por un deseo de venganza.

Es fácil llegar a la conclusión de que el principal factor de descontento en el puesto de trabajo no es la remuneración, los beneficios o la cantidad de horas de trabajo. ¡Es el jefe! La investigación señala que hay mucha rabia contra los estilos gerenciales que fracasan en preguntarle a los empleados su opinión con respecto a su trabajo: ¿Qué haces que no te gusta? ¿Qué no haces que te gustaría hacer?

Este tipo de estilo gerencial generador de una total falta de compromiso le está costando a los Estados Unidos $550,000 millones, dice el CEO de Gallup.

El reconocimiento, las oportunidades de crecimiento, el buen clima laboral, la línea de carrera, la comunicación entre jefes y colaboradores son las demandas de los trabajadores, según el estudio. 57% de los encuestados dice sentirse ignorado por su jefe y sólo 41% decía estar enterado del sentido de propósito de la empresa. Es por ello que el servicio al cliente se ha visto tan deteriorado últimamente.

Otro descubrimiento del estudio es que los graduados universitarios están ganando más que nunca comparativamente a aquellos sin título, pero son las personas más descontentas. Sin embargo, por el nivel de desempleo, miles de personas estarían interesadas en tener aunque sea ese puesto de trabajo, lo que las empresas promueven como “verdad absoluta” generando mayor descontento aún. La generación de los Milenios (dentro de los 20 millones de americanos desempleados o subempleados) dicen que dejarán su puesto de trabajo en los próximos doce meses o menos, en búsqueda de algo mejor.

La solución es mucho más simple de la que nos imaginamos: desarrollar habilidades sociales en los jefes y directivos con el fin de ayudarles a ser mejores seres humanos.