FernandoGil
Transformando Talento Por Fernando Gil

Ronald Heifetz de la Escuela de Gobierno JF Kennedy de la Universidad de Harvard ha desarrollado una concepción del liderazgo que considero es el eje fundamental de la necesidad del coaching en la sociedad actual.

Liderazgo adaptativo y Coaching-01

 

De manera simplificada su modelo de liderazgo, como se observa en la gráfica anterior, define dos tipos de problemas existentes en las sociedades modernas: Problemas Técnicos y Problemas Adaptativos. Los problemas técnicos son problemas simples, de fácil solución, que requieren de un experto (E) que es quien da la solución al problema. Los problemas adaptativos son problemas complejos.  No tienen un experto que dé la respuesta. Ésta se encuentra realmente en poder de quienes tienen el problema.

Por ejemplo, el deterioro del clima laboral en las empresas es un problema complejo puesto que no tiene solución única, requiere del concurso sistémico de todos quienes activamente influyen en el clima laboral. En las sociedades, el análisis se vuelve más complejo aún, la pobreza, la desigualdad, la discriminación, la corrupción, la falta de libertades, etc., son problemas adaptativos. Vivimos en la creencia de que estos problemas los puede resolver un gobernante, el partido político de gobierno, el congreso. No hay nada más lejano a la realidad, caso contrario ya se hubieran resuelto. Los problemas adaptativos requieren del concurso de toda la población a través de mecanismos que están todavía por crear, de instituciones que organicen a los diferentes agentes intervinientes para que empiecen a discutir las posibles soluciones a estos problemas societarios. Demás está decir que un “experto” que desee dar soluciones técnicas a los problemas adaptativos estaría cometiendo un grave error: Puesto que no puede representar las perspectivas de todos los agentes de la sociedad, tomará decisiones que afecten a algunos de ellos, no valorará la capacidad del ser humano a encontrar sus propias respuestas, dudará  de los resultados del trabajo en equipo, de la creatividad de la interacción que genera el intercambio de ideas, no permitirá que quienes decidan asuman responsabilidades por sus decisiones y acciones, etc.

Si los problemas adaptativos no tienen a un experto, ¿Quién puede facilitar el proceso para que  la persona, el coachee o los grupos de interés encuentren las soluciones a sus problemas? Una de las respuestas la está dando, hoy por hoy, el coaching. El coach es consciente de la capacidad extraordinaria del ser humano para encontrar respuestas a sus desafíos y solucionar sus propios problemas. Su mundo de creencias no necesariamente es el más adecuado para entender el mundo actual de la persona, del coachee o de los grupos de interés. Es por eso que se abstiene de dar soluciones técnicas a los problemas adaptativos del otro. De allí que las concepciones más conservadoras del coaching no aceptan la sugerencia como una práctica adecuada en esta profesión.

En el caso de los equipos de trabajo, el coach ayuda a los miembros a delimitar un objetivo  común, a consolidar las relaciones entre ellos, a conocerse unos a otros, a definir valores compartidos, conductas deseables y deplorables en sus miembros, a diseñar planes de acción para alcanzar los resultados que el equipo se propone. En la interacción se intercambian opiniones, perspectivas, puntos de vista, intereses, etc. Los miembros empiezan a mostrarse tal cual son, lo que efectivamente los mueve y reciben retroalimentación de otros. El coaching de equipos facilita a sus miembros el descubrimiento de las creencias y paradigmas personales limitantes, ayuda a estructurar creencias y paradigmas que los ayudan a ser más efectivos en la identificación de soluciones, en la toma de decisiones y en su implementación al compartir la tarea y la responsabilidad por los resultados.

En la política se llama “caudillo” a aquella persona que desde el gobierno da soluciones técnicas a problemas adaptativos, que vive en la creencia de tener todas las respuestas a los problemas técnicos y adaptativos. Una sociedad que apuesta por un caudillo se dice a sí misma no tener la capacidad para resolver sus propios problemas y no querer asumir la responsabilidad por su propio futuro.