AlbertoArispe
Viva la Bolsa Por Alberto Arispe

Como todos saben, yo no voté por Humala.  La razón fundamental por la cual no voté por él fue porque yo creo que las políticas económicas amigables al mercado son las que permiten crecer, desarrollar y disminuir la pobreza de manera más efectiva y el ahora Presidente de la República, su anterior equipo de trabajo, la mayoría de sus amigos y la mayoría de sus candidatos al Congreso (ahora muchos de ellos congresistas) no.

Obviamente la mayoría de los peruanos no piensa igual que yo, y el señor Humala ganó limpiamente las elecciones presidenciales en segunda vuelta en junio del 2011.  Gran mérito el suyo, por cierto.

Durante el fin de semana estuve conversando con unos amigos simpatizantes del Partido Nacionalista y ellos me indicaban que este gobierno había seguido la hoja de ruta y que, por lo tanto, no había habido la catástrofe económica que yo temía podía ocurrir.  Por tanto, ellos me preguntaron si yo aprobaba los primeros 100 días de gobierno del señor Humala.

Mi respuesta es SÍ, pero con 11, y 11 es casi jalado,  es mucho menos que regular.  Si mi hijo saca un 11, no lo felicito, le llamo la atención.

En general el temor de gran parte del 48% de los peruanos que no votaron por Humala en segunda vuelta  fue y es que el señor Humala implemente una política económica y social similar a la implementada por el señor Hugo Chávez en Venezuela.  Es decir, nuestra preocupación era y es que las políticas estatistas y antimercado que pudiera aplicar este gobierno quiebren al país.

Si bien es cierto estas políticas NO se han implementado, el gobierno no da señales claras de cuál será su política macroeconómica en los siguientes años.

Por el lado positivo, el gobierno nombró a un primer ministro y a un ministro de Economía amigables al mercado y también ratificó a Julio Velarde como presidente del Banco Central de Reserva.  Por el lado negativo, el Presidente de la República continúa con discursos y actitudes que no dan confianza a gran parte de inversionistas nacionales ni extranjeros.

Y, en mi opinión, no quebrar al país en los primeros 100 días no es gran mérito. Es lo mínimo que se le podía pedir a este gobierno.  Ratificar a Velarde sí me parece algo positivo, nombrar a un ortodoxo como Castilla también.  Pero creo que cualquier gobierno con dos dedos de frente hubiese hecho algo similar: nombrar a gente amigable al mercado para estos puestos claves.  Por tanto, mantener la política económica del país, si bien es algo positivo, no es algo extraordinario, por lo que no basta para que yo apruebe la gestión con satisfacción.

¿Qué pido yo como ciudadano peruano que desea que los niveles de pobreza disminuyan de 30% a 20% en los próximos cinco años, con políticas sostenibles, en democracia, en libertad y tras ello poder aprobar al gobierno con 16 o más, como debe ser? 

Pido que además de mantener un equilibrio fiscal, que sólo garantiza estabilidad, el gobierno dé la confianza necesaria al mercado para que la inversión privada recupere y quizás supere los niveles observados en el 2010.  Esa confianza hará que el crecimiento económico retome los niveles de 7%-8% observados en los últimos cinco años, y esto permitirá reducir la pobreza en el país de manera eficaz. 

Y esa confianza NO se ha recuperado, y NO se ha recuperado por culpa del presente gobierno, y por ello le doy 11 de nota, pues es su gran responsabilidad decir y hacer lo necesario para que esto ocurra.

Según una encuesta de APOYO Consultoría a sus clientes en setiembre de este año, el 35% de los encuestados señalaban: “No es posible descartar que el gobierno de Humala retome, en algún momento, su plan original de gobierno (La Gran Transformación)”.  Y 35% es demasiado alto.  A fines del 2010 menos del 10% de los encuestados pensaba que el próximo gobierno pudiese aplicar planes no amigables al mercado.

Asimismo, la misma encuesta señala que sólo el 22% de los encuestados planea acelerar sus planes de inversión en los próximos seis meses.  Esta cifra era de 55% en diciembre del 2010.  Y los que planean contratar más empleados han pasado de 63% a 49% entre fines de diciembre y setiembre. 

Es decir, no es que el país esté peor que hace 10 meses, pues hemos crecido como 6%, pero estamos peor de lo que hubiésemos estado si este gobierno diera señales claras que será un gobierno amigable al mercado y democrático durante los próximos cinco años. Y claramente no lo ha hecho. Y por ello le pongo 11, pues todo lo demás igual, lo que significa que la inversión, si bien no está cayendo, pudiera haber crecido a tasas muy superiores y todo lo demás igual, permitir que el país crezca más y permitir que las tasas de pobreza se reduzcan más rápidamente.

¿Y por qué existe esta preocupación?

1)      El presidente Humala dijo, sólo algunos días atrás, en Asunción, Paraguay, “…que el mercado no crea civilizaciones, que el Estado es el que crea civilizaciones, que es el colmo que haya empresas que lleven al Estado a arbitrajes internacionales en el CIADI, que el neoliberalismo ha debilitado al Estado, que los poderes fácticos que han gobernado al Perú en los últimos años presionaron a la baja la bolsa cuando él ganó las elecciones y que estos poderes fácticos tuvieron la insolencia de pedirle que nombre a un ministro de Economía  rápidamente”. Señor Presidente, los hombres somos los que creamos civilizaciones, no el Estado. El mercado incentiva que los hombres creen cosas, tengan ideas, creen empresas, tomen riesgo, vendan, comercialicen, compitan y ganen dinero. El mercado permite que haya Steve Jobs, Bill Gates, entre otros, que creen Apples, Microsofts, entre otros. El Estado más bien siempre ha limitado la creación de valor en toda civilización. Además no son los poderes fácticos o ningún poder el que le exige cosas al Presidente o al Estado. Somos todos los peruanos (incluido este servidor) los que exigimos a todos los funcionarios públicos que hagan un buen trabajo y que anuncien rápidamente a todos quiénes son las personas que tomarán decisiones importantes para este país. Tenemos ese derecho, así como las empresas que se sienten injustamente tratadas tienen todo el derecho de acudir al CIADI si así lo consideran. Por eso vivimos en democracia y por eso en la Constitución de 1993 el individuo prevalece sobre el Estado. Lo más importante NO es el Estado, lo más importante es el individuo. El hecho de que el Presidente de la República piense lo contrario preocupa, pues ya sabemos todas las barbaridades que se han hecho en el Perú, en Cuba, en Venezuela, en la antigua Union Soviética y en muchos otros lugares en nombre del Estado. 

2)      El señor ministro del Ambiente indica que si bien es cierto que los proyectos de inversión mineros están paralizados, pues se ha aprobado una ley (la festejada ley de consulta previa) y esta ley no tiene reglamento (increíble, verdad, ¿por qué no preparan bien el proyecto de ley, trabajan el reglamento y una vez que esté todo listo, la aprueban en el Congreso?), por lo tanto no hay forma de implementar la ley, no pasa nada, “hay que tener paciencia, que se demore unos meses, no es tan importante, hay que tener paciencia”. Se nota que el señor ministro jamás ha cerrado un negocio en su vida y, peor aún, parece que el señor ministro no sabe que si se demoran las inversiones un día, es un día de menor crecimiento económico, un día en que el Estado recaudó menos impuestos  y un día en que menos peruanos salieron de la pobreza. El ministro jamás ha escuchado ese valioso dicho “time is money”. Les pide paciencia a los inversionistas, gerentes, sus colegas ministros que demandan caja para el gasto de sus ministerios y sobre todo a 30% de peruanos que viven en la pobreza y otros 20% que han salido de la pobreza en los últimos años. ¿Ellos deben tener paciencia? Yo diría, señor ministro, que el gobierno debe ponerse las pilas y acelerar todo proceso que implique mayor inversión privada y más proyectos, pues eso crea empleo, y eso es determinante en la disminución de la pobreza en el país. Este tema de la consulta previa suena muy romántico, pero lo único que va a hacer -en mi opinión- es destruir valor para los peruanos, ricos y pobres.

3)      Si bien es cierto que el reciente anuncio de que el Estado va a privatizar el 20% de las acciones de Petroperú a través de la bolsa es una excelente noticia (ver para creer), sí preocupa mucho que Petroperú vaya retomar operaciones de explotación de petróleo, vaya a invertir en petroquímica y que desee tener una participación de 50% en Kuntur. Preocupa mucho que el Estado desee crecer y manejar más empresas públicas. Eso se llama retornar al Estado empresario, lo cual va de la mano con el discurso del presidente Humala en Asunción. Ya sabemos todos que el Estado es sumamente ineficiente en el manejo de su presupuesto por muchas razones, y que, por lo tanto, no está preparado para manejar empresas de ningún tipo. El dinero que se invertirá en aportar capital para estas empresas del Estado debería estar destinado a combatir la pobreza en el país. Los municipios no pueden ni parchar las pistas por las cuales manejamos, los gobiernos no pueden ni supervisar que la comida que reparten esté en buenas condiciones, los vicepresidentes andan siendo investigados por tráficos de influencia. ¿Y algunos quieren que el Estado, además, crezca y maneje empresas?  La producción de petróleo, la generación de electricidad, el manejo de los puertos, entre otras actividades, debe ser hecha por los expertos en el tema, no por el Estado.  No será como en México o Venezuela donde las reservas de petróleo viene cayendo drásticamente por la falta de inversión privada en exploración. Quién domina el sector en esos países, PEMEX y PDVSA, empresas del Estado ineficientes y corruptas. ¿Queremos eso para el Perú? Qué miedo.

4)      El tema de los problemas entre las comunidades locales y la minería no tiene cuándo acabar. Y veo que poco a poco la situación se vuelve más rara (por darle un nombre).  Hace un mes leí cómo el presidente regional de Tacna amenazaba a Southern Copper, porque esta empresa sólo había donado US$8 mn a Tacna y que dadas las utilidades que había tenido él demandaba que Southern donase US$160 mn, al menos. De lo contrario saldría con las masas a la calle y tomaba la mina. En vez de agradecer que alguien donaba algo, ¡les parece poca la donación! Esa empresa cumple con la ley y paga sus impuestos como debe ser. Ahora leo que autoridades locales en Cajamarca demandan que Minera Yanacocha les regale US$100 mn para que las comunidades locales les autoricen continuar con el proyecto Minas Conga. De lo contrario, incendian todo, destruyen todo y adiós proyecto. ¿Y el Estado? ¿Eso no es violar la ley? ¿Acaso el ser supuestamente pobre le da derecho a alguien a destruir propiedad privada, a amenazar de tomar instalaciones y a permitir que alguien haga lo que le da su gana en su comunidad? Es decir si mañana a mí no me parece que haya una empresa en mi cuadra, ¿salgo con mis vecinos y rompo todo y nadie me hace nada? Si la empresa minera ha cumplido la ley, el Estado debe hacer que las comunidades locales también cumplan la ley y no se puede permitir que se violen los derechos de nadie.  El Estado sigue claramente ausente por más discurso que haga el gobierno al respecto. Y tengamos cuidado: los impuestos que paga la minería representan el 50% de los ingresos del fisco. Si estos proyectos no se llevan a cabo, todos seremos más pobres. El Estado debe ser fuerte -como dice Humala- y hacer respetar la ley. Si se viola el medio ambiente no hay mina, pero si no se viola y se cumple con la ley, sí hay mina. Y hasta donde yo sé Minas Conga ¡YA TIENE ESTUDIO DE IMPACTO AMBIENTAL APROBADO! No sé qué discuten.

5)      Se aplicó un impuesto especial a la minería. ¿Por qué? Según la ley aprobada, porque la minería tenía retornos más altos que otros sectores. No es, por si acaso, porque ellos lucran con un bien del Estado. Debido a que lucran con un bien del Estado (los minerales) pagan regalías, lo cual no hacen los bancos, las panaderías, los restaurantes, las industrias, etc. Es decir, la minería paga ahora aparte del 30% de Impuesto a la Renta y de regalías por hacer negocio con un bien del Estado, un impuesto especial. ¿Por qué? Porque, según el gobierno, ganan mucho dinero. Pésimo precedente, pues no me causaría ninguna sorpresa que mañana pongan un impuesto especial a la pesquería, a las cementeras, los bancos o quien sea el gobierno piense gane mucho dinero. Y sabemos todos que más impuestos es negativo para el crecimiento económico del país. Es negativo para que haya más empresas, es negativo, pues, eso no permite que se cree más empleo y por supuesto es negativo, pues no permite que la pobreza caiga más. 

Así que, la verdad, apruebo la gestión del presente gobierno con un insatisfactorio 11 y enfatizo mi estimado de que si no mejoran las cosas, debido a que el gobierno no da confianza al mercado, el Perú, ex crisis internacional, con estas políticas, no crecerá 7%- 8% al año como estimábamos todos en el 2010, sino en el mejor de los casos 5% al año. Ello implica que menos gente saldrá de la pobreza. E irónicamente es la gente pobre la que votó por este gobierno.

¿Qué tiene que ver esto con la bolsa? Mucho. Una cosa es el valor fundamental de una empresa cuyas ventas están en función de un PBI que crece 8% al año y otra muy diferente, el valor fundamental de esta empresa si el PBI crece 5% al año. Simplemente, con políticas antimercado, hay una destrucción de valor en todos los flancos.

___________________________________________________________________________________

PD.  Este artículo lo escribí el sábado 5 de noviembre, antes de escuchar al presidente Humala en TV el domingo 6 de noviembre.  Lo vi bastante bien, con un buen discurso, repitió como tres veces que desea mantener el rumbo económico y dar confianza a los agentes económicos.  En mi humilde opinión, eso es lo que debe hacer y si hiciera eso todas las semanas y no diera discursos como el hecho en Paraguay, estaríamos mejor.  Con la aparición del Presidente el domingo, subo mi nota a 12.