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Viva la Bolsa Por Alberto Arispe

Todos los años electorales, el riesgo político afecta a economía y al mercado financiero. El 2011 fue un año muy particular. Al 15 de enero del 2011, Alejandro Toledo lideraba las encuestas con 27%. El segundo puesto era peleado por Luis Casteñeda y Keiko Fujimori, con alrededor de 21%. El cuarto puesto estaba en manos de Ollanta Humala, con 10%, y el quinto puesto era para PPK, con 5%. Todos estos candidatos, excepto Humala, eran considerados amigables al mercado (market friendly).

Ser amigable al mercado (promercado) significa que la persona cree que el mercado asigna los recursos escasos de una manera más eficiente que el Estado y que, por tanto, la intervención del Estado en la economía nacional debe ser limitada. A los inversionistas, en general, les gustan políticos que creen en el mercado e implementen políticas liberales, pues ello genera mayor libertad económica, política y social, y genera un marco adecuado para hacer negocios, lo cual permite desarrollo económico y crecimiento sostenido.

En el 2006 y en el 2011, Humala no era considerado amigable al mercado, pues su plan de gobierno se basaba en cambiar el modelo económico hacia la nacionalización de empresas, controles de precios, subida de impuestos, intervención en los mercados, mayor regulación, renuncia a tratados de libre comercio, entre otros. A medida que Humala subía en las encuestas, los inversionistas descontaban la posibilidad de que este candidato ganara y, por tanto, los precios se ajustaban a la baja.

El resultado de la primera vuelta del 2011 fue un triunfo de Humala con 29%, segunda Keiko Fujimori con 22% y tercero PPK con aproximadamente 19%. La victoria en primera vuelta de Humala incrementó la probabilidad de que un candidato admirador de Hugo Chávez y Juan Velasco Alvarado, que planteaba un programa de gobierno antimercado, pudiera llegar al poder en el Perú. Por tanto, para la mayoría de inversionistas, creció la posibilidad de que la economía peruana no crezca sostenidamente en el largo plazo y de que los flujos de caja futuros esperados de las empresas nacionales sean mucho menores. Ello motivó que los precios de las acciones y de todos los activos nacionales bajaran. Es más, el día tras el triunfo de Humala en segunda vuelta, la Bolsa de Valores de Lima (BVL) y el índice de acciones peruanas en el exterior EPU se desplomaron 12%.

Deseo enfatizar algo. Los precios de las acciones se mueven con base en tres variables principales: el riesgo (riesgo país, riesgo mercado, riesgo del negocio de la empresa), la expectativa de cuáles serán los flujos de caja futuros de la empresa y la tasa de crecimiento esperada de estos flujos en el largo plazo. Si un candidato plantea cosas que el mercado cree que tumbarán a la economía, el riesgo sube, los inversionistas creerán que a las empresas les irá mal y, por tanto, esperarán que sus flujos de caja futuros sean menores. Por tanto, es lógico que si un candidato antimercado sube en las encuestas, los precios de las acciones que cotizan en bolsa y, en realidad, de todos los activos nacionales como bonos, real estate, el sol, etc., bajen de precio.

Por tanto, los candidatos tienen una alta responsabilidad. Muchos de ellos no lo saben, o lo saben y no les importa.  Plantear políticas radicales antimercado destruye valor para todos, no sólo para los que tienen una casita, dos casitas, fondos en AFP, acciones, bonos y otros activos, sino también para los que no tienen activos significativos pero ganan en soles (casi todos), pues al presentar planes antimercado el sol se deprecia frente al dólar y todos –absolutamente todos– perdemos. Además, al subir el riesgo país, la tasa a la cual todos los inversionistas descuentan los flujos de caja esperados para todos los proyectos sube, y eso encarece todos –repito, todos– los proyectos. Menos proyectos, menos inversión, más pobreza. Es un tema serio y muy perjudicial para el país.

Por ello, hace cinco años escribí varios posts en los que critiqué el plan de Humala y sus discursos, y me dio mucha preocupación que ganara. No me pareció serio que presentara un plan económico tan irresponsable que perjudicó al país tanto en ese momento. Recién después de un año de su elección la confianza en el gobierno regresó. Eso significó un alto costo de oportunidad para un país como el Perú.

Hoy, cinco años después, estamos en la campaña electoral nuevamente. Entre los cinco primeros en las encuestas tenemos a Keiko Fujimori (33%), César Acuña (14%), PPK (14%), Alan García (8%) y Julio Guzmán (5%). Hasta el momento, por lo escuchado y leído, creo que todos son amigables al mercado. No escucho a ningún irresponsable hablando sobre cambiar el modelo económico radicalmente, inflar el gasto desmesuradamente, nacionalizar empresas, promover la intervención ineficiente del Estado en la economía masivamente, derogar algún TLC, entre otras perlas dignas de personajes de la izquierda radical.

Por ello el mercado está tranquilo. Tranquilo no significa contento. Tranquilo significa tranquilo. Creo que cualquiera de estos candidatos podría hacer un gobierno mejor que el de Humala (un gobierno mediocre en mi opinión, no malo, ni desastroso, simplemente mediocre). Por lo menos a estas alturas sus discursos son menos malos a los discursos que tenía Humala en enero del 2011.

Sin entrar en detalles sobre las propuestas de los candidatos, que en realidad son bastante generales, PPK y García ya han gobernado (uno como primer ministro y otro como presidente). Olvidando el primer gobierno de García, que en mi opinión, junto con el de Velasco, fue el peor gobierno de la historia del Perú y uno de los peores de la historia del mundo, el segundo gobierno fue aceptable (ojo, aceptable no significa bueno) y el gobierno donde estuvo PPK también fue de aceptable a bueno. Ambos amigables al mercado. No creo que si son elegidos esta vez vayan a cambiar mucho su propuesta económica.

Keiko Fujimori tiene un partido históricamente populista y clientelista, pero amigable al mercado. Durante el gobierno fujimorista se hicieron grandes reformas promercado, que han permitido la transformación de un país que tenía 60% de pobreza en 1990 a uno con 23% de pobreza en el 2016. Es otro país. Hemos mejorado notablemente.  No creo que Fujimori vaya a cambiar esto.

Julio Guzmán es una incógnita para muchos. No para mí. Es amigo mío de la PUCP. No lo veo hace un par de años, pero dudo que haya cambiado mucho. Es una persona A-1, honesta, trabajadora, inteligente, PhD en economía de buenas universidades, bien intencionado y buena persona. Es amigable al mercado (qué persona medianamente educada y racional no cree en el mercado pues).

César Acuña es un empresario. Por lo que veo y escucho es un empresario con mucho dinero, informal, ambicioso y con un ego muy grande. No dice mucho, pero dudo que sea antimercado. Nunca lo he escuchado dar discursos antimercado ni antiempresas. Lo que más me preocupa de este candidato es que se ha rodeado de personas que no tienen bandera ni lealtad a nadie y que no creen en el mercado. Es más, no sé muy bien en lo que creen, pues cambian de bando y de forma de pensar y votar peligrosamente. Eso eleva el riesgo de este candidato.

En general, aparte de ser amigables al mercado, siempre todos queremos candidatos y equipos de trabajo honestos, trabajadores, inteligentes, bien intencionados y justos. Eso sería lo ideal. Todos estos temas son importantes. Este post es sobre el impacto que pueden tener los candidatos antimercado en los precios de los activos nacionales.

Ésos son mis dos centavos sobre las elecciones que se vienen y su impacto en los precios de las acciones que cotizan en bolsa. Acordémonos que la bolsa es un termómetro de la economía, pues es el mercado más líquido que existe.

Por ahora el mercado está tranquilo. Veremos si los candidatos mantienen la cordura, la responsabilidad y tenemos una campaña electoral que no afecte los precios de los activos nacionales significativamente (bolsa, moneda, real estate). Así debería ser. Sería una señal de madurez para el país. En el 2006 y el 2011 no fue así. Veremos si hemos madurado.