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Viva la Bolsa Por Alberto Arispe

Este domingo 5 de junio son las elecciones presidenciales en el Perú.  La elección será entre Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, y Pedro Pablo Kuczynski (PPK), de Peruanos por el Kambio. La política afecta la economía, afecta las expectativas que tienen los inversionistas sobre el futuro del país y de las empresas, afecta el riesgo país, y, por tanto, afecta los precios de las acciones que cotizan en bolsa.  Por ello me animo a escribir este post y trataré de enfocarlo con la menor pasión posible.

Por primera vez desde el 2001, el mercado parece estar tranquilo días antes de la elección final.  Durante abril PPK lideró las encuestas por unos cuantos puntos porcentuales y el mercado no reaccionó a esta ventaja.  En mayo Fujimori pasó a su contrincante, también por unos puntos, y el mercado tampoco reaccionó.  Eso quiere decir que los inversionistas consideran a ambos relativamente promercado y que existe confianza de que el próximo gobierno será relativamente amigable a la inversión privada. Ello significa que los inversionistas de todo el mundo (la bolsa es global) no esperan mayores cambios en los flujos futuros de las empresas nacionales y tampoco en el riesgo país.

Ahora, muchas personas se sorprenden que al mercado no le preocupe que Keiko Fujimori pueda ganar las elecciones. A muchos electores les molesta que a los inversionistas no les preocupe el hecho de que la hija de un presidente corrupto (está preso por ello, es un hecho), que utilizó prácticas poco democráticas (cerró el Congreso, interpretó la nueva Constitución para ser reelegido tres veces) y que renunció por fax desde el Japón, pueda ganar las elecciones.  Les llama la atención de que a pesar de que Fuerza Popular aún tenga entre sus líderes a políticos  que trabajaron con Alberto Fujimori y que algunos de los más cercanos colaboradores de Keiko Fujimori estén siendo investigados por lavado de activos, no provoque temor entre los inversionistas, como sí lo provocan políticos de izquierda como Verónika Mendoza, por ejemplo.

Sucede que somos humanos y todos tenemos opiniones diferentes.  El mercado está compuesto por millones de personas que todos los días expresan una opinión a través del precio de las acciones y a través del volumen negociado en las bolsas.  Si los inversionistas temieran que una victoria de Fuerza Popular convertiría al Perú en un narco-Estado, no tengo duda alguna de que una subida en las encuestas de Fujimori, provocaría ventas masivas.  Si el mercado anticipase que un gobierno de Fuerza Popular fuera a romper con las instituciones y fuera a promover la corrupción de manera sistemática, hoy día los precios de las acciones peruanas estarían cayendo.

Y esto sucedería porque al mercado sí le importa la honestidad y decencia de los gobiernos y sí le importa la institucionalidad en los países. Y sí le importa, no únicamente por temas de consciencia, espiritualidad, moralidad, ética, filosofía, entre otros, sino porque la corrupción y la falta de institucionalidad son malas para la economía, son malos para los negocios, pues destruyen valor, traen pobreza, generan miseria para todos.

Pero veamos, tratando de basarnos en información pública, por qué al mercado no le preocupa tanto una posible victoria de Keiko Fujimori y Fuerza Popular.

Keiko Fujimori es una mujer de 41 años.  Ella estudió Administración de Empresas en la Universidad de Boston y tiene un MBA de la Universidad de Columbia. Según la mayoría de rankings, la Universidad de Boston figura entre los puestos 30-50 entre las universidades que enseñan Administración de Empresas (bachillerato) en los Estados Unidos. No es una de las mejores universidades en el tema, pero es buena universidad. Asimismo, las mismas publicaciones ubican a la Universidad de Columbia entre las diez primeras entre los MBA globales. La Universidad de Columbia es una de las mejores universidades del mundo.

PPK es un hombre de 77 años.  Estudió política, filosofía y economía en la Universidad de Oxford y tiene una maestría en Economía y Política de Universidad de Princeton. Según diversos portales, Oxford figura entre las primeras diez universidades que enseñan economía en el mundo. Además, la Universidad de Princeton también está en el top 10 en maestrías en economía en el mundo y también es una de las mejores universidades del mundo.

Académicamente me parece que PPK tiene un mejor currículo, pues Oxford + Princeton me parece relativamente mejor que Boston + Columbia; pero ambos cuentan con títulos de maestría en destacadas universidades de mucho prestigio en el mundo.

En cuanto a experiencia de trabajo, PPK ha sido gerente y ha tenido cargos importantes en instituciones de prestigio en el Perú y en el extranjero, como el Banco Central de Reserva del Perú, el Banco Mundial, First Boston, Kuhn Loeb (banco de inversión basado en Nueva York) y Halco Mining y diversos fondos de inversión. Además fue miembro del directorio de varias empresas, entre ellas Compañía de Acero del Pacífico, Edelnor, Toyota Motor Corp,  Tenaris, Southern Copper Corp, entre otras.  También tiene experiencia en el sector público, pues ha sido primer ministro, ministro de Economía y ministro de Energía y Minas.  Ha manejado empresas y ha manejado el país. Los resultados obtenidos tanto a nivel empresarial como a nivel Estado han sido destacados. Es una persona con un currículo de lujo, con una experiencia de trabajo destacada, y muy respetada en el ámbito empresarial local e internacional.

Keiko Fujimori no ha tenido experiencia de trabajo en el sector privado.  Fue primera dama de la nación durante el gobierno de su padre, Alberto Fujimori, donde también fue presidenta de la Fundación por los Niños del Perú y creó la Fundación Peruana Cardioinfantil.  Luego de ello fue electa congresista de la República en el período 2006-2011 y entre 2011-2016 fue presidente de su partido, Fuerza Popular.  Ha tenido éxito en el ámbito político,  pues en el 2006 fue elegida la congresista más votada con aproximadamente 603,000 votos, en el 2011 estuvo a un paso de ganar las elecciones presidenciales y en el 2016 su partido ha obtenido 73 congresistas, venció en primera vuelta a todos sus contrincantes por más de 18% de los votos válidos, y hoy lidera las preferencias de los electores peruanos.  Goza obviamente de las simpatías de buena parte de los electores peruanos y también es respetada entre los empresarios nacionales.

PPK ha tenido más éxito en el sector privado y ha gobernado el país como primer ministro, pero jamás ha sido elegido por el pueblo para un puesto público. Fujimori ha sido elegida por el pueblo y ha liderado un partido político con éxito desde el 2006.  En el 2006, el fujimorismo obtuvo 7% de los votos válidos en primera vuelta, mientras que en el 2016 obtuvo 40% de los votos válidos en primera vuelta (casi el doble que PPK).  Para un presidente, la experiencia de gobierno es muy importante, pero también lo es la empatía con la población.

En el track record en temas de transparencia viene la parte más delicada. Creo que no se puede asumir que Fuerza Popular hará un gobierno corrupto o que violará los derechos humanos o que destruirá las instituciones, simplemente porque hay mucha gente de ese partido que fue colaboradora de Alberto Fujimori entre 1990-2000. Menos porque Keiko Fujimori es hija de Alberto.  Sí creo que se tiene que ser consciente del hecho de que el fujimorismo ya fue gobierno, que fue un gobierno corrupto, que  rompió con las instituciones y que  hay gente en él que todavía justifica y tolera esos actos de corrupción y actos contra la institucionalidad.  El track record de un partido siempre es un factor importante a tomar en cuenta.

En cuanto a Peruanos por el Kambio, es un partido nuevo, que nunca ha sido gobierno.  Kuczynski y muchos de sus colaboradores han sido gobierno durante 2001-2006.  Algunos tienen denuncias y acusaciones, pero creo que podremos estar de acuerdo en que el track record del fujimorismo en temas de transparencia es varias veces más preocupante que el de PPK.  No creo (y el mercado parece coincidir conmigo) que Keiko Fujimori cometa los mismos delitos que su padre y no creo que su partido cometa los mismos errores que los cometidos por el gobierno 1990-2000, pues era otra época, con otros problemas.  Sin embargo, sí creo que tenemos que ser pesimistas,  la probabilidad de que un gobierno de Fuerza Popular sea poco transparente es más alta que la probabilidad de que un gobierno de PPK lo sea.  Ojo con eso.

Finalmente, veo que el mercado asume que Keiko Fujimori tendrá una política económica similar a la de su padre. Es decir, abrir la economía, fomentar la inversión privada, liberalizar los mercados, vender empresas públicas, y, con el dinero generado por el crecimiento,  invertir en infraestructura y programas de lucha contra la pobreza. Es decir, una política económica promercado y una política social efectista.

Tras escuchar a Keiko, no estoy tan seguro de que vaya a ser tan promercado como lo fue su padre.  Va a invertir mucho dinero en la Refinería de Talara (su padre vendió La Pampilla), su bancada en el Congreso votó a favor de que PetroPerú explote un lote en la selva (su padre concesionó los lotes donde PetroPerú explotaba petróleo), su bancada en el Congreso votó a favor de prácticamente acabar con el sistema privado de pensiones al permitir a las personas retirar su dinero de las AFP a los 65 años (su padre creó el sistema privado de pensiones), y sus discursos en las plazas son muy populistas y en algunos casos antimercado.

PPK, conocido político promercado, ya ha sido primer ministro y ministro de Economía.  Por ello es difícil que implemente políticas antimercado.  También ha prometido algunas cosas antimercado y  su bancada también votó en contra del sistema privado de pensiones, pero creo que en menor grado que Fujimori.

No obstante, el mercado cree en ambos. Quizás los inversionistas opinen como un buen amigo abogado, que me recuerda que el límite constitucional de la promesa electoral ayuda a los candidatos. “La virtud de la no obligatoriedad de la promesa consiste en que luego de ser elegido nadie te puede obligar a cumplirla”.  Por ello los políticos prometen y prometen de candidatos y luego no cumplen de gobernantes.  Pero mientras más prometen con políticas antimercado, más difícil la tendrán luego, cuando los votantes les reclamen resultados. Nunca es bueno mentir.

En resumen, creo que ambos candidatos tienen sus méritos personales, académicos, experiencia de trabajo, entre otros. Los inversionistas asumen que ambos liderarán un gobierno promercado, sin mayor corrupción que la observada en los últimos gobiernos y con respeto a las instituciones y a la libertad de los ciudadanos. Por ello los precios de las acciones nacionales no han sufrido variaciones significativas por el tema electoral en esta segunda vuelta.

Ambos gozan de la confianza del mercado, pero deben tener cuidado.  El déficit fiscal está en 2.5% del PBI, cuidado con el gasto.  Si el déficit fiscal pasa el 3% del PBI, las clasificadoras de riesgo se pondrán nerviosas, puede haber un downgrade y el riesgo país puede subir.  No se puede perder la confianza de los inversionistas. Necesitamos para que el país crezca, genere empleo y se reduzca la pobreza más agresivamente.