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Viva la Bolsa Por Alberto Arispe

Las mineras junior son empresas que tienen como principal activo proyectos de inversión. Una junior no es una empresa en marcha que genera flujos de caja positivos porque todavía no vende nada. No genera ingresos. Por lo general, una junior es propietaria de uno o varios proyectos. Ante ello, las empresas junior casi siempre generan flujos de caja negativos. Son pura inversión de capital (CAPEX) y puro gasto.

¿Qué las hace atractivas? Bajo este contexto, estimado lector, usted se preguntará por qué razón alguien estaría interesado en comprar acciones de una junior. No paga dividendos, no genera ingresos.

El atractivo de las empresas juniors reside en la expectativa que tienen algunos inversionistas de que algún proyecto de estas compañías se convierta en realidad y que este negocio futuro tenga mucho éxito. Es decir, existen inversionistas a quienes les gusta analizar proyectos y les gusta especular sobre qué proyectos generarán significativos flujos de caja positivos a tal punto que el retorno a la inversión hecha hoy sea muy alto en el futuro.

Algunos entendidos en el tema mencionan que una de cada diez empresas junior fracasan, otros estiman que 95 de cada 100 lo hacen. Es decir, que no más del 10% se convierte en una mina en producción. Por ello, la inversión en estas compañías es de muy alto riesgo. Muchas cosas negativas pueden pasar entre hoy y la fecha de inicio de operaciones de los proyectos. Por ello, los flujos de caja futuros esperados son traídos a valor presente a tasas de descuento muy altas.

Pero como todo en la vida, un alto riesgo casi siempre viene asociado a un alto retorno y muchos inversionistas están dispuestos a arriesgar capital. Son amantes al riesgo.

Facebook fue una junior alguna vez. Su fundador y CEO, Mark Zuckerberg, tenía una idea, luego un proyecto y luego dos o tres socios, pero todos carecían de capital. Necesitaban dinero para poder invertir y hacer crecer su empresa. Como era un proyecto, no generaban ingresos y necesitaban capital para capex y gasto. Los inversionistas que confiaron en el proyecto y en el management apostaron al éxito del negocio futuro y acertaron de qué manera. Sin embargo, en su momento, el riesgo fue alto.

En la Bolsa de Valores de Lima (BVL) existe el segmento de minería junior. Actualmente, hay nueve acciones, todas también listadas en el TSX-V.  Las mineras junior poseen como activos proyectos mineros. Levantan capital mediante emisiones primarias en las bolsas de valores y a cambio emiten acciones para aquellos que confían en ellas. A veces esas acciones llevan un “caramelo” adicional llamado warrant. Con ese capital, las empresas junior avanzan sus proyectos buscando recursos, realizando estudios de pre factibilidad/factibilidad, y/o construyendo plantas de producción y campamentos mineros. El objetivo es crear valor para el proyecto en un futuro producir oro, plata, cobre, zinc u otro metal, o para vender el proyecto a alguna empresa más grande, con bolsillos grandes.

En el mundo ideal, las empresas junior levantan seed capital a precios muy bajos y a medida que el proyecto avanza, el precio de la acción va subiendo. En ese escenario, cada vez que la empresa realiza un levantamiento de capital lo hace a un precio mayor al anterior levantamiento de capital y, por tanto, la dilución de acciones es menor. La compañía tiene que sacrificar menos acciones por un monto determinado de capital. Ese fue el caso de Rio Alto, en 2009-2010, por ejemplo. La empresa levantó capital cuatro veces en 15 meses, primero a US$0.36, luego a US$0.72, luego a US$1.65 y finalmente a US$2.00. Con ello, llevó el proyecto a producción y todos obtuvieron altos retornos. La acción llegó a valer US$5.82 en octubre del 2012, un retorno de 1,516.7%, desde la primera colocación primaria de noviembre 2009. El proyecto principal de Rio Alto, La Arena, produce hoy cerca de 200,000 onzas de oro al año y fue comprado por Tahoe Resources.

Sin embargo, no siempre ocurre lo esperado o deseado. En 2013 y 2015, los precios de los commodities retrocedieron significativamente y el apetito de los inversionistas por empresas mineras y por proyectos mineros cayó drásticamente. Muchas mineras juniors no pudieron levantar capital para siquiera pagar sus gastos de supervivencia y quebraron. Otras tuvieron que realizar colocaciones primarias de acciones a precios de mercado muy bajos pues no había demanda por activos mineros y menos aún para activos mineros de alto riesgo.

Bajo ese contexto, la dilución de acciones fue tremenda. Entre 2012 y 2015, Trevali Mining Corp., por ejemplo, levantó capital siete veces. Primero, a US$1.30 y finalmente a US$0.45. Siempre a la baja. La empresa necesitaba capital y el mercado sólo estaba dispuesto a comprar a menores precios. La alternativa era quebrar. Hoy la empresa ya produce en sus minas de Santander y Caribou. El valor fundamental de la acción bajó de US$2.0 a US$1.05 entre 2012 y 2016, debido principalmente al incremento inesperado del número de acciones, producto de la mayor dilución.

Pero muchas compañías no tuvieron la suerte de Rio Alto o Trevali y quebraron. No pudieron levantar capital. Los accionistas, amantes al riesgo, perdieron todo.

Deseo enfatizar algo: la dilución no necesariamente es mala. La empresa emite acciones a cambio de dinero, es la principal manera de sobrevivir para una junior. El management de la empresa debe buscar que el dinero captado sea invertido eficientemente para que cree valor e incremente el valor fundamental del proyecto en mayor proporción al incremento porcentual del número de acciones. Así, el valor fundamental por acción sube. En ese caso, la dilución es bienvenida y el management debe ser felicitado.

La dilución es negativa si la gerencia capta recursos a cambio de acciones y no crea valor con ese capital o crea menos valor que el incremento en el número de acciones. He ahí cuando la dilución es negativa y el management debe ser castigado.

Tras tres años muy malos para el mercado minero junior, producto de una crisis severa en el sector minero, 2016 ha sido un año de respiro. La subida en el precio del oro, zinc y ahora último, cobre, ha tranquilizado a los inversionistas en juniors. El riesgo siempre es alto, pero cuando suben los precios de los metales, las empresas productoras se fortalecen, hacen caja y comienzan a buscar proyectos que les permitan incrementar sus recursos/reservas. Eso eleva el precio de mercado de las juniors.

En 2016, el Indice de Mineras Juniors de la BVL subió en 131% en dólares, mientras el índice de minería, 56%. Claro, en 2012 el índice de juniors bajó 31%, en 2013 cedió 28% y en 2015 se desplomó 63%. ¡En tres años, el índice de juniors de la BVL perdió 82%! Con la recuperación del 2016, en cuatro años, todavía vamos abajo 58%, pero recuperando.

Todavía estamos lejos de recuperar los niveles del 2012, pero fue un año de respiro tras la debacle 2013-2015.  Creemos que el 2017 y 2018 serán buenos años para el sector minero y también para las junior mineras. Un buen ciclo genera un espacio para avanzar con buenos proyectos y realizar diluciones de acciones a precios altos. Además, tras la crisis 2012-2015, los mejores proyectos han sobrevivido. Pero, deseo enfatizar una vez más que el riesgo siempre es alto pues, como en todo proyecto, siempre algo inesperado puede pasar y, en el caso de las junior, eso puede afectar negativamente el precio de mercado de las acciones y la capacidad de la empresa de levantar fondos del mercado.