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Viva la Bolsa Por Alberto Arispe

El valor fundamental de un activo está en función del valor presente de los flujos de caja que ese activo pueda generar en el futuro, descontados a una tasa de riesgo. Como nadie sabe qué ocurrirá en el futuro, el valor fundamental depende de los estimados de las personas, de lo que se espera podría ocurrir en el futuro.

En el siglo XXI, donde las personas leen/escuchan lo que ocurre en los periódicos, la televisión, la radio, Internet y las redes sociales, los negocios de las empresas se ven afectados, más que antes, por noticias que afectan negativamente la reputación de las compañías.  Mientras más personas se enteran de algo negativo, el daño es mayor e inmediato.

El valor fundamental del activo se verá afectado si y sólo si la mala noticia tiene un impacto sobre los ingresos futuros estimados, costos futuros estimados o impuestos futuros a pagarse. Asimismo, una mala noticia también eleva el riesgo del negocio.  Si la noticia ocasiona menos negocio futuro para la empresa, el valor presente del negocio futuro de la compañía valdrá menos.

A continuación un ejemplo relacionado a lo que viene ocurriendo en el mercado de valores en los últimos treinta días.

El caso Graña y Montero

Graña y Montero (GyM) es propietaria del 20% de las acciones del Gasoducto del Sur Peruano (GSP). Entre agosto y el 16 de noviembre del 2016, la acción de Graña y Montero osciló entre S/ 5.50 y S/ 5.80. Durante los feriados de APEC (17 y 18 de noviembre, 2016), funcionarios del gobierno anunciaron que no retirarían la cláusula anticorrupción del contrato con GSP, y que en caso de que sea necesario, lo volverían a licitar. Luego, el 23 de noviembre del 2016, Sempra anunció que no compraría las acciones de Odebrecht en GSP.  Al retirarse Sempra, el mercado comenzó a especular que podía darse la posibilidad de que nadie compre esas acciones. Si nadie compraba esas acciones, el cierre financiero del GSP no se iba a dar. Si no se daba el cierre financiero, GSP perdía la concesión y todos sus accionistas perdían dinero. Producto de estos eventos, la acción de GyM se desplomó 19% a S/. 4.50.

El 21 de diciembre del 2016, Odebrecht confesó haber pagado sobornos a altos funcionarios/políticos del Estado peruano por aproximadamente US$29 millones para ganar una serie de licitaciones en los últimos 15 años. No especificó cuáles licitaciones, pero obviamente la marca Odebrecht quedó destruida. Tras esta declaración, la posibilidad de que alguna empresa/fondo compre las acciones de Odebretch en GSP se redujo notablemente. La posibilidad de perder la concesión se incrementó. El  precio de la acción de GyM bajó sostenidamente de S/4.50 a S/3.05, que es por donde está hoy. Cuando el consorcio del GSP —conformado por las empresas Odebrecht, Enagas, y Graña y Montero— anunció el 20 de enero del 2017 que no cumplirá con el cierre financiero y el Estado comunica la pérdida de la concesión, el mercado ya había descontado este hecho totalmente.

En los últimos dos meses, la acción bajó aproximadamente 45% por dos razones: 1) Porque los flujos de caja futuros estimados de GyM son ahora menores que antes debido a que ya no tendrán los flujos de caja positivos que generaba GSP (eso reduce el valor fundamental), 2) Porque desde hace cuarenta días todos los días salen noticias sobre sobornos y coimas que realizó Odebrecht al Estado y GyM fue socio de la firma brasileña en al menos seis proyectos grandes. Haber sido socio de una empresa que ha confesado ser corrupta, cuyos gerentes están presos y cuya reputación está destruida, perjudica tremendamente la reputación de GyM. Y ese impacto  puede afectar negativamente el negocio de GyM, y por eso se pierde valor fundamental.

Yo discrepo del señor Mario Alvarado, gerente general de GyM, que señaló que la reputación de GyM ha sido destruida. La reputación de Odebrecht ha sido destruida, la de GyM ha sido seriamente dañada, pero no destruida. Si hubiese sido destruida, el precio de la acción estaría en S/1 y no en S/3.

Pero sí existe un riesgo razonable de que esa reputación pueda ser destruida. Y eso ocurrirá si se descubre que GyM estuvo involucrada en actos de corrupción (cosa que yo espero no sea así). Mientras el mercado tenga esta duda y temor, será difícil que la acción suba. Si GyM demuestra su inocencia, recuperará su reputación y el valor fundamental subirá.

En estos momentos, para Kallpa SAB, el valor fundamental de GyM, habiendo perdido GSP, es de S/4.37. Siempre asumiendo que GyM no está involucrada en actos de corrupción y que saldrá adelante, es decir, asumiendo que su reputación está dañada pero no destruida. El mercado está más temeroso y pesimista. Tampoco ayuda que la acción no tenga mucha liquidez. El precio de mercado de S/3.05 refleja —en mi opinión— el temor de que GyM pueda tener mayores problemas en el futuro por los temas comentados.

Para los que creen que GyM es inocente, no estaba enterado de los actos de corrupción de sus socios y no participaron en nada ilegal, es una buena oportunidad de compra. El valor fundamental (asumiendo lo anterior) es, según Kallpa SAB, S/4.37 y el precio de mercado es S/3.05. Para aquellos que dudan y que temen que GyM si pudiera estar involucrado en algún acto indebido, deberían considerar vender, pues eso —creo yo— destruiría la acción.

Como siempre es un tema de riesgo y retorno: a mayor riesgo, mayor retorno. Nadie sabe lo que pasará en el futuro. Uno tiene que hacer su análisis, concluir y determinar si está dispuesto a asumir ciertos riesgos. Tener una mala reputación siempre es negativo y eleva el riesgo del negocio. Hasta las marcas más respetadas caen en desgracia (Arthur Anderson, Enron, entre otras). Algunas mueren, otras se recuperan. No sabemos qué pasará con Graña y Montero. Los optimistas comprarán, los pesimistas venderán. Sólo enfatizo una cosa: ahora la empresa tiene un riesgo que no tenía antes, y eso debe ser tomado en cuenta por todo inversionista.