AlbertoArispe
Viva la Bolsa Por Alberto Arispe

Cuando una persona decide ahorrar asumiendo un riesgo bajo, tiene dos principales alternativas: ahorrar en el banco o ahorrar comprando bonos. La gran mayoría, aproximadamente 98% de los peruanos, abre una cuenta de ahorros en un banco comercial, deposita su dinero y recibe a cambio una tasa de interés anual. Existen muchas razones para ello.

En primer lugar, los bancos comerciales son muy conocidos pues están establecidos en el Perú hace muchos años y han invertido mucho capital en publicitar su marca por décadas. En segundo lugar, tienen agencias, cajeros y muchos recursos para facilitar la apertura de cuentas y depósitos. En tercer lugar tienen patrimonios grandes que les permiten tener las espaldas financieras para sostener toda esta inversión y para tener un capital humano capaz de manejar un negocio de riesgo. En cuarto lugar, los bancos comerciales son regulados por el Estado a través de la Superintendencia de Bancos, Seguros y AFP (SBS).

Por todo esto, las personas confiamos en los bancos y depositamos nuestros ahorros a cambio de una promesa del banco de devolvernos nuestro dinero cuando lo solicitemos, sumado a una tasa de interés determinada. En otras palabras, los ahorristas le prestamos nuestro dinero a los bancos a cambio de una tasa de interés baja, confiando que nuestro dinero está seguro. En mi opinión, el riesgo de pérdida de capital es muy bajo, pero no es cero, como muchos creen.

Pero existe otra alternativa de ahorro, de bajo riesgo que todos deberían evaluar. Cuando uno ahorra comprando un bono, lo que está haciendo, directa o indirectamente, es prestarle dinero a empresas que prometen devolver el capital en unos años más una tasa de interés determinada. Un ahorrista puede comprar un bono directamente a una empresa (mercado primario) o puede comprar un bono a una persona/institución que ya le compró directamente a la empresa (mercado secundario). El responsable de devolver el dinero más el interés siempre es la empresa emisora del bono.

Estos instrumentos financieros son comprados a través de sociedades agentes de bolsa (SAB). El ahorrista abre una cuenta en una SAB (existen 25 SAB en el mercado), deposita su dinero, da una orden de compra, y la SAB le compra los bonos. Los bonos son custodiados por las SAB en instituciones independientes como Cavali. Cabe destacar que tanto las SAB como Cavali son reguladas por el Estado a través de la Superintendencia de Mercado de Valores (SMV). Asimismo, si las empresas que emiten los bonos listan sus bonos en la Bolsa de Valores de Lima (BVL), también está regulados por la SMV.

Obviamente en todo ahorro = inversión, existe un riesgo. Si uno ahorra en el banco, el riesgo de perder el dinero es que el banco quiebre y/o no tenga los recursos para devolver el dinero a los ahorristas. En ese caso, que ha sucedido muchas veces en muchos países, el Estado Peruano garantiza al ahorrista, mediante el Fondo de Depósito Bancario, S/.98,894. Si uno tiene más dinero en el banco, y quiebra, es muy posible que el ahorrista pierda el saldo. Asimismo, si uno ahorra comprando bonos de una empresa, el riesgo de perder el dinero es que la compañía quiebre y no tenga los recursos para devolver el dinero. Esto también ha sucedido muchas veces en muchos países. En este caso, el Estado no garantiza nada. Si el emisor del bono quiebra, uno pierde todo.

También es importante destacar el riesgo de mercado. Si uno ahorra en el banco, uno puede retirar su dinero cuando guste y no estará afecto al precio de mercado de los depósitos, pues estos no varían de precio. Su capital está garantizado mientras el banco sea solvente. Pero si uno ahorra comprando bonos, sólo podrá retirar su dinero vendiendo el bono a precio de mercado. Los precios de los bonos se mueven todos los días en el mercado, y si bien, por lo general, son mucho menos volátiles que los precios de las acciones, también tienen un mercado activo. Por ello, es posible que cuando el ahorrista desee vender el bono, el precio pueda haber subido/bajado.

Ahora, si el ahorrista en bonos es de largo plazo y no vende su bono hasta que el bono expire (tiene un tiempo de vida), recibirá el 100% de lo que planeaba recibir cuando compró el bono. Los ahorristas en bonos de largo plazo no se ven afectados por la variación de los precios. Si la empresa no quiebra, recibirán el dinero que planeaban recibir cuando compraron el bono.

Bajo este contexto, cualquier ahorro inferior a S/.98,894 estará más seguro en el banco que comprando un bono. Y si uno es un inversionista de corto plazo y no quiere verse afectado por variaciones en los precios de los bonos, también estará más seguro en el banco. Por ello, las tasas de interés que pagan los depósitos de los bancos son menores, por lo general, a las tasas de interés que pagan los bonos corporativos.

Ahora, si uno tiene ahorros por una suma superior a los S/.98,894, y es un inversionista de largo plazo, la garantía del Estado y la variación en el precio de los bonos ya no son tan relevantes. Lo más importante pasa a ser cuál es la alternativa más conveniente analizando riesgo vs retorno (tasa de interés).

Por ejemplo, si un inversionista tiene US$200,000 y deposita su dinero en un banco comercial, entre los cuatro más grandes, a plazo fijo a cinco años, su tasa de interés anual será de aproximadamente 1.50%-2.00% al año (llamamos a los bancos para ello). Pero si ese mismo inversionista compra US$200,000 en bonos de Engie Energía Perú, Cementos Pacasmayo y/o InRetail Shopping Malls, por ejemplo, con duraciones promedio de cinco años, el interés anual (yield to maturity) será de aproximadamente 4.90% al año. La mayoría de gente puede creer que un banco es mucho menos riesgoso que la primera empresa de generación de electricidad en el Perú o que la tercera empresa más grande de producción de cemento en el país o que el primer operador de centros comerciales a nivel nacional, pero esto no es necesariamente cierto.

El banco hace dinero prestándose dinero de los ahorristas y luego colocando ese dinero a sus clientes. Es decir, el banco arriesga su patrimonio más el capital de los ahorristas a cambio de un retorno adecuado. El banco puede tener pasivos por más de 800% del valor de su patrimonio. Es un negocio de riesgo. Por lo mismo, la regulación es más exigente con los bancos.

Hay otros negocios, también de riesgo, pero que no están tan apalancados. Por ejemplo, el negocio de generación/distribución de electricidad. Un ejemplo es Engie Energía Perú, la empresa más grande de generación de electricidad en el Perú. Sus ingresos  provienen de cobrar a sus clientes por generar y comercializar electricidad, un servicio de primera necesidad. Sus pasivos representan 113% de su patrimonio. Del mismo modo, la cementera Pacasmayo y la operadora de centros comerciales InRetail son empresas que crecen junto con la economía del país y tienen pasivos por el 81% y el 77% de sus patrimonios, respectivamente.

El nivel de riesgo de las empresas es evaluado constantemente por agencias independientes clasificadoras de riesgo.  Estas otorgan una nota o rating a cada compañía. Esta nota se asigna en función a la probabilidad que la empresa que se presta dinero no cumpla con sus obligaciones. Los bonos de los cuatro principales bancos tienen un rating entre BB+ y BBB+. Las empresas de nuestro ejemplo tiene ratings entre BB y BBB-, ligeramente menor a la de los bancos. El rating soberano del Perú es BBB+. Es decir, según las clasificadoras de riesgo, los bonos de los bancos son ligeramente menos riesgosos que los bonos de las empresas mencionadas y los depósitos bancarios menos riesgosos aún, pues tienen preferencia sobre el pago a los bonistas.

Lo que deseo transmitir es que el riesgo de insolvencia de los principales bancos comerciales peruanos, como el de las empresas de primer nivel es, en mi opinión, muy bajo. Dado que es poco probable que estas empresas de primer nivel quiebren, lo mejor es diversificar y buscar un retorno algo mayor. Tener algo en el banco, pero también tener algo en bonos de otras empresas. Si invierto mis US$200,000 comprando diez bonos corporativos de diez empresas de primer nivel de diversos sectores como Engie, Interseguros, Banco de Crédito del Perú, Scotiabank, Cementos Pacasmayo, Unacem, Jockey Plaza, InRetail, Southern Copper Corp y Corporación Lindley, tendré exposición a varios sectores (incluyendo al sector financiero), estaré invirtiendo en empresas de relativo bajo riesgo que puede rendir 4.5% al año en dólares con una duración aproximada de cinco a seis años. Esta tasa es mucho más alta a lo que ofrece un depósito bancario a cinco años.

Obviamente si existe una grave crisis económica en el país, tanto los bancos como todas estas compañías estarán en riesgo, pues todas están expuestas a la economía nacional. Así que dado el riesgo lo mejor siempre es diversificar y buscar un retorno adecuado.

Este artículo no busca que las personas saquen el dinero del banco y compren bonos ni que las personas vendan sus bonos y pongan el dinero en el banco. Este artículo busca brindar información sobre el riesgo retorno de productos financieros y recomendar siempre diversificar su inversión. Los bonos son una gran alternativa de ahorro para las personas que son conservadoras, que no desean asumir un riesgo alto. Si bien las acciones, en el largo plazo, generan mayor retorno, los bonos son más seguros, menos volátiles y permiten a un ahorrista estar más tranquilo, vivir de sus intereses (cupones) y tener un retorno atractivo versus los depósitos bancarios.