AlbertoArispe
Viva la Bolsa Por Alberto Arispe

El 2018 viene siendo un año malo para los mercados financieros. El S&P 500 baja 1.7% (tras subir 19% en 2017) y el Nasdaq sube 3.4% (+31.5% en 2017). El MSCI Mercados Emergentes decrece 15.3% (+34.5% en 2017), Europa -16% (+23% en 2017) y  Japón – 7% (+24% en 2017). El Índice Select de la Bolsa de Valores de Lima (BVL) baja 6.7%, el Índice General de la bolsa limeña cae -6.6% y el Índice Minero, – 23% (+48% en 2017). Todo esto medido en dólares americanos.

Este sell off en los mercados financieros globales se debe a temores de que la guerra comercial iniciada por Donald Trump este año y la subida de las tasas de interés por parte de la Reserva Federal (tres subidas en lo que va del año y 70% de probabilidad que haya un nuevo incremento en unos días), provoquen una recesión o una brusca desaceleración del crecimiento económico en Estados Unidos en 2019-2020. Esto provocaría menores ingresos para las empresas, menores utilidades y afectaría negativamente los valores fundamentales de las empresas.

Bajo este escenario, China se vería tremendamente afectada, primero por la guerra comercial y segundo por menor demanda global por sus bienes, lo cual perjudicaría a todos los mercados emergentes que producen commodities que China consume. Ante ello, el cobre, que había subido 30% en 2017, baja 15% en 2018.

La mayoría de analistas no vimos esta caída global. A fines del 2017 estábamos optimistas y pensamos que el 2018 sería el tercer año de recuperación de los mercados emergentes tras la crisis 2013-2015 y la recuperación 2016-2017.  Si bien descontábamos tres subidas de tasas (y no cuatro), no esperábamos que Trump inicie una guerra comercial. El impacto de esta inesperada política sobre los mercados ha sido muy duro.

Bajo este contexto, los inversionistas están muy preocupados con lo que pueda ocurrir en el 2019. Se teme que una desaceleración significativa en la economía de Estados Unidos y un crecimiento de la economía china entre 5% y 6% podría desatar una nueva crisis financiera global. Según varios bancos de inversión, el 80% de los bear markets y la crisis de precios ocurren durante recesiones en Estados Unidos. Ello ocurrió en 2000-2002 y 2007-2009.

En respuesta a estos temores, algunos directores de la Reserva Federal han indicado que evalúan disminuir el paso en las subidas de tasas. El mercado espera tres subidas más en 2019, lo cual llevaría las tasas a 3.0%. Las dos anteriores crisis ocurrieron cuando las tasas superaban el 5.0%, pero eran otras épocas. Tasas cercanas a 4.0% podrían ser peligrosas, especialmente si la inflación sigue bajo control y el desempleo está en sus mínimos históricos.

Los temores están ahí y se expresan en los precios. Sin embargo, los estrategas y analistas no son tan pesimistas.  Según estudios de Citibank y Goldman Sachs, las probabilidades de una recesión en Estados Unidos en 2019-2020 es menor al 20%. Morgan Stanley y JP Morgan suben a 30%. Sin embargo, el escenario base de todos estos prestigiosos bancos es que la tasa de crecimiento de la economía americana se desacelerará de 2.9% en 2018 a  2.6% en 2019 y 1.6% en el 2020. No habría recesión, pero la economía americana crecería menos. Y bajo este escenario, el S&P 500 podría subir a tasas de un dígito, habiendo sectores que todavía tienen potencial de subida.

Según estos bancos de inversión, la baja tasa de desempleo, la baja inflación, el crecimiento sostenido de las utilidades operativas de las empresas y los niveles manejables de deuda corporativa son señales que no habrá recesión, pero que sí hay que tener mucho cuidado. No hay optimismo, pero indican que tampoco se debe entrar en pánico.

Los bears obviamente opinan diferente. Según ellos, las valorizaciones están caras y la subida de 1,000% desde 2009 amerita una caída brusca del mercado. Estimaron lo mismo en 2012, en 2015 y en 2017, y el mercado siguió para arriba, algún día tendrán que acertar.

Mis dos centavos: el mercado americano cotiza alrededor de sus valores fundamentales. No hay burbujas de precios en las acciones como en marzo del 2000, cuando estalló la burbuja dot-com. Tampoco veo desequilibrios macro graves. Sin embargo, es cierto que la corrida de 1,000% en ocho años ha sido brava y que hay razón para temer una corrección importante. Creo que los especuladores de corto plazo la tendrán difícil y el easy money ya fue. La volatilidad de 2018 fue la más alta de los últimos años (VIX en 54 puntos en 2018 vs promedio de 14 puntos en últimos años) y debe continuar al alza por la mayor aversión al riesgo existente.

Sin embargo, creo que todavía hay espacio para retornos positivos en 2019. Y creo que hay algunos sectores interesantes que pueden rendir dos dígitos. Un dato interesante. Según Goldman Sachs, los picos del mercado de acciones se dan en promedio dos años después de los picos de las utilidades netas de las empresas. Bajo el supuesto de que estamos ya en un pico de crecimiento económico y por tanto de crecimiento de utilidades, el bear market debería empezar en 18-24 meses.

Es decir, hay miedo en el mercado, pero el que sale temprano, podría dejar retornos sobre la mesa. Veremos qué pasa.