AlbertoArispe
Viva la Bolsa Por Alberto Arispe

Los Exchange Traded Funds (ETF) son fondos de inversión que cotizan sus participaciones/cuotas en las bolsas de valores del mundo. Estos fondos pueden invertir en acciones, bonos, commodities, entre muchos activos y son gestionados por administradores de portafolios, quienes cobran una comisión de administración por hacer su trabajo.

El SPY, por ejemplo, es un ETF muy popular. Este fondo invierte el dinero de sus inversionistas en una canasta de acciones que replica el índice Standard & Poors 500. Este índice agrupa a las 500 compañías más grandes y más líquidas que cotizan en las bolsas de Estados Unidos. Son las empresas más importantes del mundo. Entre ellas destacan Microsoft, Apple, Amazon, Facebook, Berkshire Hathaway, JP Morgan, Johnson & Johnson, Google, Exxon Mobile, Bank of America, Citibank, Goldman Sachs, entre otras.

Es decir, el inversionista que decide comprar cuotas de participación de SPY sabe que la canasta de acciones que posee siempre será idéntica a la canasta de acciones del índice S&P 500. Bajo ninguna circunstancia el administrador del ETF, State Street Bank and Trust Company, puede invertir en otro activo. State Street no tiene como mandato obtener retornos altos para el inversionista. Su responsabilidad principal es que los activos del fondo repliquen la canasta de acciones de S&P 500.

Esto significa que el administrador del fondo tiene una estrategia de inversión pasiva del fondo y que el inversionista del fondo sabe que su ganancia/pérdida dependerá de la performance del índice. Es decir, el ahorrista está expuesto a que le vaya bien o mal a las 500 empresas más relevantes de Estados Unidos, y por tanto, del mundo.

En los últimos 15 años, el SPY ha tenido un rendimiento acumulado de 253%, equivalente a un rendimiento promedio anual de 8.8% en dólares americanos. El índice Standard & Poors 500 ha tenido un rendimiento similar. Es decir, el administrador del fondo ha tenido mucho éxito replicando el índice mencionado. Por este trabajo, State Street cobra 0.10% de los activos manejados al año, que se cobra de los dividendos que pagan las acciones en el fondo (dividend yield de 1.86%).

Los fondos mutuos, por su parte, son fondos que pueden o no cotizar sus participaciones/cuotas en las bolsas de valores. Los fondos mutuos también pueden invertir en acciones, bonos, commodities, entre muchos activos y también son gestionados por administradores de portafolios, quienes cobran una comisión por hacer su trabajo. La gran diferencia es que la gran mayoría de fondos mutuos tienen un manejo activo de sus fondos.

Los administradores de fondos mutuos están compuestos por personas muy preparadas cuyo objetivo es comprar activos para el fondo que obtengan retornos mucho más altos que el mercado. El objetivo del administrador de un fondo mutuo es obtener la rentabilidad más alta para los inversionistas del fondo, respetando el mandato general del fondo.

Por ejemplo, un fondo mutuo que tiene como mandato invertir en acciones de empresas de Estados Unidos de capitalización de mercado grande, buscará comprar acciones de empresas cuyo retorno supere largamente al benchmark del mercado de acciones de Estados Unidos, que es, el índice S&P 500. Ello justificaría una mayor comisión de administración y atraería más inversionistas en el futuro. Por ello las comisiones de fondos mutuos que invierten en acciones pueden ir entre 1.0% – 3.0% al año, monto muy superior al ETF SPY, por ejemplo.

Así como existe el SPY, existen otros ETF. El QQQ por ejemplo, replica al índice de acciones de empresas más representativas del Nasdaq, conocida como la bolsa donde transan empresas tecnológicas. El QQQ es un fondo administrado por Invesco, que agrupa a 104 compañías, que tiene entre sus principales holdings a Microsoft, Apple, Amazon, Facebook, Google, Cisco, Intel, Netflix, Broadcom, entre otros. El QQQ tiende a ser más volátil y riesgoso que el SPY.

Otra alternativa es EEM, que agrupa a 956 acciones de las empresas más importantes de los mercados emergentes. Estas son empresas de China, Brasil, Rusia, India, Sudáfrica, Indonesia, Corea del Sur, México, entre otros países en vías de desarrollo. Este fondo replica el MSCI Emerging Markets y es administrado por BlackRock. Los principales holdings del fondo son Tencent Holdings, AliBaba, Taiwan Semiconductors, Samsung, Naspers, China Construction Bank, Ping An Insurance y China Mobile.

Y también existen ETF que replican índices específicos como las empresas financieras de Estados Unidos, o las mayores empresas productoras de oro en el mundo, o las empresas productoras de petróleo.

Estos ETF cotizan en bolsa y se compran y venden a través de las casas de bolsa. Son líquidos. No hay castigos por vender antes de cierto periodo de tiempo. Son transparentes, pues uno siempre sabe en que está invirtiendo y por tanto que riesgo está asumiendo. Y las comisiones de administración son muy bajas.

En mi opinión son una excelente alternativa de ahorro de largo plazo. Uno invierte en fondos totalmente diversificados y puede escoger que tipo de riesgo asume. Su bróker siempre lo puede aconsejar en que ETF comprar, pues uno puede comprar una combinación de ETF de acuerdo a su perfil de riesgo y horizonte de inversión.

Los ETF mencionados han tenido una buena rentabilidad a través de la historia, superando los retornos que pagan instrumentos financieros de renta fija de similar riesgo (mercado desarrollado vs mercado desarrollado). Si bien ha habido mucha volatilidad, pues las acciones son inversiones de riesgo pues su renta (los dividendos) es variable, como el mundo ha avanzado mucho en las últimas dos décadas, las empresas han ganado mucho valor. Eso ha beneficiado directamente a los accionistas. De eso se trata una inversión con fundamentos, de largo plazo. Esa es la labor de la gerencia, del directorio. Crear valor para la compañía a través del tiempo.

Abajo los retornos acumulados y promedio anual del SPY, QQQ y EEM en los últimos años.

(Fuente: Bloomberg, Kallpa SAB)

Claramente, el QQQ y SPY  han superado los rendimientos de los bonos del tesoro americano y de los bonos corporativos americanos en estos años de compañías de primer nivel. El EEM también ha superado el rendimiento de los bonos soberanos y corporativos de mercados emergentes de las principales compañías de esa parte del mundo. Más riesgo, más retorno.

Apostar que el mundo seguirá creciendo en base a la innovación tecnológica, a la revolución de las telecomunicaciones, a la apertura comercial, al crecimiento de la libertad, al mayor respeto a los derechos humanos, al incremento de la meritocracia vs la discriminación y a la democracia como mejor sistema político, me parece razonable. Si esto ocurre, el mundo seguirá mejorando, la pobreza continuará a la baja y las empresas más grandes del mundo también se beneficiarán.

Si esto ocurre, comprar fondos diversificados con las empresas más grandes del mundo, de manera transparente, es una gran alternativa. Y los ETF son un excelente vehículo para hacerlo.