AlbertoArispe
Viva la Bolsa Por Alberto Arispe

Tras dos semanas de gratificantes vacaciones, regresé a la oficina el lunes 30 de setiembre. Ese día, en la tarde, el presidente Martín Vizcarra anunció que procedía a disolver, sí, di-sol-ver, constitucionalmente, el Congreso de la República.  Según él, el congreso le negó dos veces la confianza a una política de Estado, entre julio 2016 y setiembre 2019, y por tanto, el cierre del congreso es legal.

Desde entonces, ha ocurrido un “Constitutional lawyers civil war”, como irónicamente menciona en su Facebook un amigo y reconocido abogado constitucionalista.  Un grupo de reconocidos juristas señala que lo hecho por el presidente Vizcarra es ilegal y por tanto es un golpe de Estado.  Otro grupo de reconocidos abogados indica que el mandatario procedió conforme a ley, y que es un acto constitucional.

Yo no soy abogado ni experto en el tema. No entraré a ese debate.  Si, como analista y persona relativamente inteligente y preparada, hago una reflexión.  A fines de diciembre de 2017 el congreso intentó vacar, en un proceso que duró menos de 10 días, al presidente Pedro Pablo Kuzynscky (PPK).  La mayoría parlamentaria, liderada por Fuerza Popular, se quedó corta por algunos votos. El 20 de marzo de 2018, volvieron a la carga.  El presidente renunció pues su vacancia era un hecho.  Dieciocho meses después, Martin Vizcarra, primer vicepresidente, y tras la renuncia PPK, presidente de la república, decidió cerrar el congreso porque, según él,  el Congreso no le dio la confianza dos veces al gobierno de turno.  Me pregunto, ¿tan fácil es vacar a un presidente y tan fácil es disolver un congreso?  Si un país eligió a sus gobernantes y representantes por cinco años, ¿tan fácil es que un poder eche al otro poder en unos días, porque una de las partes opina que la otra es corrupta o que la otra no lo deja trabajar?

Imaginémonos que un presidente quiera pasar leyes que violan los derechos humanos o la propiedad de las personas, y el congreso se opone. ¿Si el congreso niega la confianza a dos propuestas descabelladas, lo cierra y listo? O, por otro lado, asumamos que es el Congreso el que desea cambiar como se maneja el Ejecutivo y tiene una alianza con el vicepresidente para cambiar la política económica por la cual votó el país, se pide la vacancia por incapacidad moral en dos días y se acabó?  No me parece razonable. Tendría que haber más candados. Parece muy fácil deshacerse de un “enemigo político”.

Todo esto confirma lo que vengo diciendo hace años, la informalidad es el principal mal que tiene el Perú.  El informal no sigue las formas y por tanto no respeta las leyes.  Al informal no le interesa el prójimo, sólo le interesa su  bienestar.  De ahí a la delincuencia, hay un solo paso.  El informal es soberbio, toma decisiones todos los días en base al “no pasa nada”, hagamos esto nomás, no mide sus riesgos adecuadamente, típico, en el que viola la ley.  El informal no respeta a nadie y crea una externalidad económica y social negativa para todos, y por ello tiene un impacto multiplicador destructivo sobre la economía. Un informal produce rápidamente más informales.

Es así, como un país donde el 70% de la población es informal laboralmente y tributariamente y probablemente 90% es informal culturalmente, elige pues, a congresistas y gobernantes informales.  Cuando políticos/opinólogos/periodistas dicen  que el pueblo peruano ha sido secuestrado por políticos corruptos, ineficientes, informales, etc, lo hacen pues desean quedar bien con sus lectores/televidentes. La verdad es que los congresistas/gobernantes son un reflejo de la sociedad que los eligió.  No hay nada de que quejarse. Si deseamos congresistas pulcros, seamos pulcros nosotros primero. ¿Lo somos?

En mi opinión, PPK no debió ser vacado/empujado a renunciar y el ejecutivo no debió haber cerrado el congreso. Debieron haber conversado, negociado, llegado a acuerdos y gobernar el país hasta julio de 2021. Eso es seriedad. Eso es formalidad. Eso es señal de un país donde las personas se respetan y llegan a acuerdos por el bien común. Yo cedo en esto y tú en el otro y avanzamos.  Esa era la solución. No es tan difícil, cuando las personas que conversan son formales, honestas, inteligentes, con criterio. Pero, las partes evidentemente no lo son. Durante tres años se vienen acusando mutuamente de todo.  Ello es producto de la informalidad de la sociedad en que vivimos.  Lo veo todos los días, manejando, conversando con las personas, viendo televisión.  El informal te mete el carro, es ambulante o también compra ambulante, ofrece colectivo cuando es ilegal y también se mete al colectivo arriesgando la vida de todos, estaciona su carro en plena avenida porque, “estoy esperando a que mi hijo salga del colegio pues, donde más voy a parar mi BMW X6”,  bota basura a la calle, llega tarde regularmente, tira piedras a la policía, bloquea las calles de Lima sin autorización de la autoridad, no cede el paso a los peatones cuando está en su auto. No podemos esperar que este pueblo vote por personas que son formales pues, no nos engañemos.

¿Qué hacer con mis excedentes de capital ante esta situación?

Primero, tener conocimiento de que el riesgo de una debacle económica sigue siendo bajo.

El parámetro que mide el riesgo de default del Perú es el spread entre la tasa de interés del bono soberano peruano a diez años en dólares y el bono del tesoro americano a diez años. ¿Qué dice este spread?  En Setiembre de 2016 el spread era de 1.3%, hoy es de 0.80%.  El spread ha bajado.  Los inversionistas de bonos de mercados emergentes invierten en países con estabilidad fiscal, baja deuda y altas reservas.  El Perú se ha manejado responsablemente en la parte económica durante los últimos 29 años.  Pocos países en mercados emergentes muestran esta solidez.  Esto se mantiene hoy.  El mercado no ve mayor riesgo de default en los bonos peruanos en los próximos años.   Hay buena demanda por los bonos peruanos en dólares y en realidad poca oferta, el scarcity value también ayuda.

Segundo, ser consciente que el riesgo de no crecer lo suficiente para reducir pobreza aceleradamente ha subido.  

Veo muy difícil que el país pueda cumplir con las tasas de crecimiento esperadas por el consenso del mercado para el periodo 2019-2021 de 3.5%-4.0% por año. Los flujos de caja esperados de la mayoría de proyectos tienen este estimado como base.  A inicios de año, el consenso del mercado esperaba que el PBI creciera 3.5% – 4.0%  en  2019.  Hoy la mayoría de economistas están más cerca del 2.5%.  Para 2020, el consenso espera una tasa de crecimiento cercana al 3.0%, yo soy algo más pesimista.

Espero que el país crezca 2.5%-3.0% al año en el periodo 2019-2021. Para un país como el Perú, crecer a estas tasas al año es algo mediocre. ¿Qué no se debe exclusivamente al problema político? Por supuesto que no, el mundo también está creciendo menos. ¿Qué en América Latina, Chile, Brasil, Colombia crecen menos? Es cierto, ¿pero porque ellos crecen menos, nosotros nos vamos a meter cabe y destruir valor?  Con mayor inversión privada y proyectos como Tía María podríamos crecer algo más en esta misma coyuntura.

Tercero, aceptar que los problemas políticos de los últimos tres años crean nerviosismo en el inversionista local y pueden terminar afectando negativamente los primeros dos puntos.

El principal riesgo del Perú desde 1990 es que haya un cambio del modelo económico que promueve inversión privada, crea empleo, reduce pobreza, construye escuelas y hospitales y crea riqueza, hacia uno que no promueva la inversión privada y más bien promueva la inversión ineficiente del Estado, como fue el modelo económico 1969-1990.  Ese periodo de tiempo fue el más desastroso periodo económico y social de los últimos 100 años. Por la existencia de este riesgo, es que hay mucho menos inversión privada de largo plazo en el país de la que hay en Chile, por ejemplo.

Sin embargo, la izquierda y sus aliados, personas que se han opuesto sistemáticamente a casi todo lo que ha beneficiado al Perú en este periodo de tiempo, ahora quiere cambiar el capítulo económico de la constitución, entre otras cosas.  Estos señores, que se opusieron a Camisea, que se opusieron a las AFPs, que se opusieron a la venta de empresas del Estado ineficientes y corruptas, que se opusieron al TLC con Estados Unidos, que se opusieron y se oponen a la inversión minera formal y que se oponen al libre mercado, ahora creen que es su oportunidad política para cambiar el modelo económico.

Todo este ruido político, temor del inversionista local e informalidad definitivamente no ayudan.  En el corto plazo, veo estancamiento y riesgo político al alza con las elecciones de enero de 2020. ¿Quiénes saldrán elegidos?  ¿Serán personas que creen en el mercado, que creen en la inversión privada, que creen en el modelo económico? ¿O serán personas de izquierda que se oponen a lo anterior?  ¿Quién tiene más fuerza?  ¿A quiénes apoyará el presidente Vizcarra, con su 70% de popularidad?   ¿Acumulará la izquierda y sus aliados 87 asientos en el congreso para cambiar la constitución?

Aquí mis dos centavos. A pesar de que el riesgo ha subido y vamos a crecer menos, no creo que este sea el inicio del desastre como algunas personas me dicen con un tono muy seguro. Muchas personas de nivel socioeconómico alto me repiten que Vizcarra es un comunista/izquierdista radical asolapado y que se aliará con “los rojos” para sacar una gran mayoría en el congreso 2020-2021 que cambie la constitución hacia una chavista.

Yo no he visto nada que soporte esta posición. En enero del 2020 el Perú elegirá 130 congresistas.  No espero que en promedio sean mejores/peores que los que estuvieron en 2016-2019, así como estos no fueron mejores/peores que los existentes en 2011-2016.  Será más de lo mismo.  No considero que estaremos mejor, pero tampoco creo que Vizcarra junto con la izquierda radical coparán el congreso y nos convertirán en Venezuela.  No vaticino que la izquierda logre los votos para cambiar la constitución.  Especialmente con un millón de venezolanos en el Perú interactuando con el pueblo todos los días y hablando sobre el desastre de la izquierda en Venezuela.

En general no preveo una recesión ni un país chavista. Tampoco espero que el país vuelva a crecer por encima de 4.0% al año en algún tiempo.  Espero, lamentablemente, un crecimiento  de 2-3% al año en los próximos 3 años.  Quizás un poco más si sube el precio del cobre.

Bajo este escenario base, los bonos peruanos no corren mayor peligro de default. El mercado lo entiende así. Los accionistas si tendrán menos retorno a su inversión.  Los retornos sobre el patrimonio deben ser menores.  Las empresas nacionales crecerán menos y las utilidades netas también lo harán.  No espero un rendimiento de la BVL por encima de 10% al año, lo que con las justas, compensa el costo de capital.  El cobre es el wildcard y/o un rally en mercados emergentes.

Dentro de todo este contexto, lo único positivo es  que el mercado ya descontó gran parte de  estos males. Las acciones de empresas cuyos flujos de caja futuros dependen de la demanda interna han rendido, en promedio,  -2.1% en 2018 y +5.4% en 2019, en dólares. Las acciones de empresas mineras cotizan más en función al precio del cobre, zinc y oro.  Su underperfomance con respecto al resto es por bajos precios de commodities (salvo el oro que este año ha subido 18%).  En general, el índice Peru Select cayó 4.1% en el 2018 y baja  3.8% en lo que va del 2019.

Recomiendo invertir en dólares.  Diversifiquemos riesgo Perú.  Podemos comprar ETFs con empresas en Estados Unidos, Europa, mercados emergentes, al mismo costo de transacción que al que compramos acciones peruanas.  Ya tenemos nuestras casas, departamentos, trabajos, 50% de nuestra AFP, en activos peruanos.  Compremos activos de otros países. Muchos de ellos cotizan en la Bolsa de Valores de Lima y tenemos un beneficio tributario por vender en esta plaza.  Cuidemos nuestro patrimonio.  En el Perú, los mejores sectores creo yo son sectores de primera necesidad (banca/electricidad/farmacia). Debemos buscar empresas con buenas marcas, buena posición en el mercado y que paguen dividendos.

En conclusión, veo informalidad creciente, mayor riesgo, menor crecimiento económico, pero no veo catástrofe económica ni  gobiernos chavistas.  Espero un estancamiento en la tasa de crecimiento económico en 2%-3% al año pues no creo que el siguiente congreso ni los siguientes aprueben reformas pro mercado que nos permita crear mucho más valor en términos generales. Esto es lamentable porque no se podrá reducir mucho la pobreza.  Las tasas de crecimiento de 5% al año no volverán al menos que: 1) el cobre suba a US$ 3.5/Lb.; y/o, 2) se hagan reformas estructurales pro mercado en varios sectores.  El primero podría pasar en algunos años, el segundo no creo que pase pronto.  Así que ajustemos los cinturones, estemos atentos al nuevo congreso y tengamos más cuidado que antes,  pero recomiendo no entrar en la histeria que se viene el chavismo en el Perú. Estamos muy lejos de eso.