SergioBorasino
Factor Humano Por Sergio Borasino

En las últimas semanas fui invitado a dar charlas en dos Top Ten MBAs globales: INSEAD en Francia e IESE en España. El tema fue las particularidades de los ejecutivos de cada nacionalidad en América Latina. La idea era romper el mito de que todo debajo de EEUU es lo mismo y mis presentaciones se basaron en mi experiencia de más de 20 años trabajando con equipos internacionales y ejecutando búsquedas de trabajo en las principales capitales de América Latina. La información fue enriquecida con los comentarios de los candidatos de MBA de todo el mundo. Aunque conversamos exclusivamente de estereotipos (que no siempre encajan a todos los individuos y tienen sesgo por industrias) los hallazgos pueden ser de utilidad para manejo de entrevistas, negociaciones y cualquier otro tipo de reunión de trabajo.

Lo más resaltante fueron los extremos:  Argentina y México. El resto de los países se estacionan en un punto medio entre ambas nacionalidades, adoptando algunas de las costumbres de cada uno y añadiendo su propia idiosincrasia.

Argentina, es el país más siu generis de Latam. Las reuniones tienden a ser cortas y frontales. Una entrevista de trabajo dura 30 minutos, mientras que lo más común en la región es que sea una hora. Los documentos a utilizar deben ser cortos y precisos. Tienen fobia a la verborrea y a los argumentos subjetivos que carecen de soporte numérico o cuantificable en resultados concretos. Dejan saber su punto de vista sin filtros, por más que sea negativo contra lo presentado, en la misma reunión.

Para los mexicanos, el empaque es extremadamente importante: traje formal y de ser posible de marcas, zapatos bien lustrado, nada de barbas o pelo suelto (gel para hombres, ganchos o moños para mujeres), joyas, relojes, gemelos, etc. Las reuniones que en Argentina duran 30 minutos, acá se pueden extender hasta dos horas y media. Eventualmente se da feedback en la misma reunión, pero este es diplomático y no permite entrever la decisión real tomada por el receptor de la información. Hay mucho espacio para argumentos subjetivos, como competencias transferibles o hipótesis de relaciones causa-efecto (temas intocables en Argentina). Se trabaja en un ambiente de alto respeto jerárquico. La persistencia es altamente valorada y la desconfianza es alta y se tiende a exigir y ofrecer documentos privados que garanticen todo lo conversado. Por ejemplo, en procesos de selección de posiciones directivas es común que te pidan copia de tu última boleta de pago.

En Brasil, como en México, son importantes la diplomacia y vestimenta (detallistas también con joyas, complementos y detalles de presentación de hombres y mujeres). No esperen que el brasilero devele al 100% que está pensando, siempre se mantendrá positivo y elogiará lo que pueda, lo que no es indicativo de su evaluación final. A diferencia de las otras nacionalidades, ellos disfrutan de reuniones no estructuradas, en las que el cuestionario pre-hecho se esconde con delicadeza y desorden a lo largo de una conversación. En sus palabras, Chá com Bolo (Té y torta), describe cómo se conducen en una reunión, ignorando el “Ordem e Progresso” de su escudo, o, mejor dicho, estableciendo un orden propio y elegante.

 

“Tengan cuidado con la Morte ao Cafezinho”, dijo un candidato brasilero explicando cómo en términos de networking los brasileros son abiertos a un café lleno de elogios, pero eso no te conducirá a mucho a lo largo del tiempo.

Chile aún muestra rezagos de su historia militar (fue capitanía durante el Virreinato) y de la contundencia del moto en su escudo: “Por la razón o por la fuerza”. No son maniáticos con la vestimenta, ni pacientes con la verborrea. Exigen buenos resultados y buena actitud de respeto a la cadena jerárquica.

Esto también se repite en Colombia, donde además la presentación es importante, así como el hambre por los logros. Los colombianos valoran la autoconfianza y la promesa de una entrega casi exclusiva a su tarea laboral, por encima de su vida personal.

“En la empresa X no contratábamos a nadie sin brillo en los ojos”, aseguró un candidato de MBA acerca de la expectativa colombiana por personas ambiciosas y comprometidas.

Los peruanos tendemos a ser más parecidos a los dos anteriores que a los mexicanos o argentinos. Reuniones de más de una hora son raras, se pide vestimenta formal, pero sin mayores detallismos y se valora el respeto jerárquico, pero con una ligera flexibilidad que nos aleja de los extremos en Colombia, Chile o México.

En algunos sectores, el machismo aún está presente y la voz del hombre puede pesar más que la de la mujer. Esto es aún común a lo largo de la región, sobre todo en sectores extractivos como minería, oil-&-gas, construcción, etc.

“En Argentina nosotras crecimos con Mafalda, en Chile con Condorito y Yayita”, dijo una candidata a MBA que trabajó en Argentina y Chile, describiendo el machismo experimentado.

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