Tras obtener la cuarta estrella del Programa Huella de Carbono del Ministerio del Ambiente, Luciano Macías, Gerente General de Terpel, explicó que este reconocimiento es resultado de un trabajo planificado que inició con la medición y verificación de su huella de carbono, un paso clave para conocer el impacto real de sus operaciones y definir acciones concretas de mejora.
Dicho análisis fue un paso clave para reducir cerca del 15% del impacto inicial gracias a cambios en su planta de lubricantes del Callao orientados a mejorar su eficiencia energética y reducir emisiones.
Luego de alcanzar el máximo nivel de reducción técnica posible, la empresa compensó el saldo restante mediante la compra de bonos de carbono de compañías peruanas certificadas, lo que permitió neutralizar sus emisiones de carbono.
Así, la fábrica cumple un rol central dentro de la estrategia de sostenibilidad de Terpel, al ser el corazón de su producción y el punto de partida para consolidar una gestión responsable en el largo plazo.
Desde allí, la empresa busca extender progresivamente su modelo de sostenibilidad al resto de sus operaciones y continuar fortaleciendo su compromiso ambiental.
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