PatriciaCánepa
Diálogos de Carrera Por Patricia Cánepa

¿Has estado feliz de sentarte junto a alguien hasta que le sirvieron la comida? Los desayunos de trabajo, los almuerzos y las cenas son parte del mundo de los negocios. Hay que estar atentos porque rápidamente te puedes ganar una mala fama, a veces, sin saberlo. Imagínate estos casos:

  1. Un gerente, vestido impecablemente, llega tarde al desayuno de un importante congreso y se pone rápidamente al día con la comida. Hace ruidos molestos mientras toma el café y con toda tranquilidad, al terminar con el pan, se lame las migajas de los dedos para total asombro de quienes lo rodean.
  2. Un alto ejecutivo invita a su equipo a almorzar para celebrar un logro importante. A la hora de tomar asiento, todos evitan sentarse frente a él. Ya se hizo fama. Es de los que siempre come, habla y ríe a la vez, y nadie tolera el desagradable espectáculo.
  3. Un empresario toma una llamada en la mesa y se explaya por varios minutos, sin contemplar que invade a otros con su tono de voz, que permite que todos —incluso los de otras mesas y posiblemente la competencia— se enteren de su conversación.
  4. Y nunca falta quien llama al mozo de manera inadecuada o es exigente en sus requerimientos, pero al retirarse no deja propina o deja un monto inapropiado.

En todos los casos, por cortesía o asombro, todos observan, pero nadie dice nada. El problema pasa desapercibido para quien lo comete, espantando a todos y ganándose una fama indeseada.

No importa qué tan inteligente seas, qué tan exitoso, o qué tan bien vestido, no puedes darte el lujo de descuidar tus modales en la mesa, sobre todo en eventos relacionados al trabajo, donde estás “en vitrina”. Esto es tan crítico, que en algunos procesos de selección importantes se invita al candidato a comer. ¿Pasarías la prueba?

Consejos

  1. No olvides que, durante este tipo de reuniones, representas a tu empresa, por lo que tu comportamiento debe ser impecable. Los modales en la mesa también incluyen cuidar lo que dices, cómo lo dices, y cómo interactuas con otros, incluyendo el mozo.
  2. Si no te sientes seguro de conocer la etiqueta de mesa, compra un buen libro sobre el tema o contrata una sesión de asesoría, donde con mesa puesta, te enseñarán todos los importantes detalles.
  3. Todos podemos cometer errores en la mesa sin darnos cuenta y probablemente nos ha pasado. Compartir artículos como éste puede ayudar a sensibilizarnos para estar más atentos, sobre todo en reuniones de trabajo.

*Artículo originalmente publicado en “Marque La Diferencia”.

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