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El Valor de tu Patrimonio Por Roberto Montero

“Estoy a favor de la reducción de impuestos en cualquier circunstancia, por cualquier excusa, por cualquier razón, siempre que sea posible”. Milton Friedman, premio Nobel de Economía 1976.

taxh_2017367cCuanto más grande sea nuestro patrimonio, más compleja será su administración. Dentro de esta complejidad, un tema importante es la planificación tributaria. Si bien a nadie le gusta pagar impuestos, debemos comprender que no hacerlo constituye un delito… al menos en la mayoría de países.

Existen varias estructuras patrimoniales a nivel global que brindan privacidad y confidencialidad a nuestro patrimonio. Los conceptos ‘off-shore’, ‘tax haven’ (paraísos fiscales), fundaciones, fideicomisos, entre otros, son un ejemplo de ello, aunque lamentablemente no se comprenden en su verdadera dimensión. Veamos, pues, qué significan estas estructuras, cómo se crean, cuáles son sus costos y para qué nos sirven dentro de la gestión de la riqueza.

El auge de las plataformas off-shore

La globalización de la economía y la necesidad de diversificación de nuestras inversiones nos obligan a tener buena parte de nuestro patrimonio en el exterior. Esta necesidad genera diferentes preocupaciones referidas a la privacidad, confidencialidad, estabilidad, entre otros.

Aquí entran en escena los famosos paraísos fiscales (no confundir con los paraísos a los que se refiere la canción que puse como título de este post). Estos refugios tienen un régimen tributario que favorece a las personas y empresas no residentes establecidas legalmente, siempre y cuando sus operaciones se realicen fuera de las fronteras de estos países.

Hay listas oficiales de paraísos fiscales a nivel mundial. Cada lugar tiene su atractivo según el costo, los objetivos y la confidencialidad. A nivel de estructuras, las más empleadas son dos:

  • Sociedades. Son empresas constituidas con diferentes objetivos comerciales, de inversión, entre otros, cuyos verdaderos accionistas son mantenidos en reserva. Tenemos, por ejemplo, los International Business Company (IBC), Private Trust Company (PTC), Segregated Account Company (SAC), entre otros. De éstos, el más común por su bajo costo es la IBC. Los lugares más empleados para fundar estas empresas son Islas Vírgenes Británicas (BVI), Bahamas, Panamá, Malta, y recientemente Delaware (US).
  • Fundaciones: A diferencia de los fideicomisos, las fundaciones son entidades jurídicas. La constituye un fundador (usualmente nominal) que representa los intereses de los inversionistas. El patrimonio donado es administrado por un consejo que obra según sus estatutos a favor de los beneficiarios. El país líder en este segmento es Panamá, siendo también frecuentes Austria, Jersey, Bermudas, Liechtenstein, Nueva Zelanda, entre otros.

Todas estas empresas ‘off-shore’ sirven como vehículos de inversión para diferentes propósitos. Estas sociedades pueden llevar a cabo negocios, tomar obligaciones, gestionar inversiones y ejercer sus poderes en el extranjero. Asimismo, no existe control alguno para el libre movimiento de los fondos a nivel mundial.

¿En quién confiar para empezar?

Según el tamaño de nuestro patrimonio podemos acceder a determinadas plataformas que nos pueden ayudar en la adecuación de una estructura idónea a nuestras necesidades. Brevemente les esbozo los siguientes agentes especializados en la gestión patrimonial.

  • Banca local. Atiende inversiones ‘on-shore’ para clientes con excedentes arriba de los US$50,000. En el mercado peruano vemos diferentes nombres según cada banco: banca VIP, BEX, Enalta, entre otros.
  • Banca privada. Esta banca es casi siempre ‘off-shore’ (Brasil es una excepción). Para ingresar a este ‘club’ debes superar el medio millón de dólares en el caso local, mientras que las bancas extranjeras trabajan cifras arriba de los cinco millones de dólares en promedio.
  • Asesores patrimoniales. Son firmas independientes con un servicio más personalizado (tienen un número reducido de clientes). Usualmente atienden personas con patrimonios por encima de los diez millones de dólares. Lo interesante es que cobran únicamente una comisión plana (‘flat fee’), con lo cual se minimiza el clásico conflicto de interés del cliente frente a los comisionistas.
  • Multi-family office. Servicio mucho más personalizado y sofisticado. Requiere un patrimonio mayor (en promedio por encima de los US$50 millones) y los servicios abarcan también temas legales, contables, tributarios, gobierno de familias, herencias, entre otros. Las comisiones son fijas (flat fee).
  • Family office. Esta plataforma se crea específicamente para administrar la riqueza de una sola familia. Todo el equipo trabaja exclusivamente para resguardar los intereses del cliente. Para que tenga sentido contar con este servicio en la familia, se sugieren patrimonios superiores a los US$200 millones.

Derrumbando mitos

Se han tejido diversos mitos sobre las diferentes estructuras patrimoniales ‘off-shore’ que se emplean. Desde mi punto de vista, se ha ‘satanizado’ esta figura como si fuera empleada únicamente por narcotraficantes, terroristas o evasores de impuestos. Como muestra de ello les comento brevemente dos casos recientes:

  • Ecoteva. Asociado al ex presidente Alejandro Toledo. Esta empresa se creó en Costa Rica en el 2012, siendo sus fundadores una empleada de limpieza y un vigilante. Adicionalmente se constituyó como presidente del directorio a la suegra del exmandatario. Si bien está en investigación, se cree que la empresa canalizó fondos mal habidos para la compra de inmuebles en el Perú.
  • SwissLeaks’. Una investigación internacional reciente determinó que el banco HSBC facilitó la evasión de impuestos a más de 100,000 clientes de doscientos países a través de diversos paraísos fiscales. Entre los clientes figuran políticos, deportistas, traficantes, entre otros (incluso se vinculó a Javier Pérez de Cuéllar). HSBC aceptó la culpabilidad y está en proceso de sanciones.

Si bien estos dos ejemplos parecieran lapidar el uso de empresas ‘off-shore’, realmente es el mal uso de estos vehículos lo que genera la mala fama. Uno de los problemas es que usualmente los asesores te ‘venden’ estas estructuras como un medio para no pagar impuestos. Esto no es correcto ni profesional. Los verdaderos atributos son la confidencialidad, estabilidad, planeamiento, diversificación, libre movimiento de fondos, entre otros.

Lo que no se sabe es que muchas instituciones de primer nivel emplean estas estructuras de manera lícita. La gran mayoría de fondos mutuos internacionales están constituidos en Luxemburgo, los hedge funds están en Gran Caimán o Bermudas. Incluso bancos importantes y empresas de seguros constituyen filiales en estos países (isla de Man, Jersey, Guersey, Bahamas), desde donde operan productos especializados que les permiten baja tributación y mayor flexibilidad.

¿Cómo funcionan estas estructuras?

Primero se debe identificar la estructura y ubicación idónea según nuestras necesidades. Siempre debemos tener un asesor financiero que fije los objetivos y requerimientos, y un estudio de abogados que diseñe la estructura y la implemente. Usualmente el asesor financiero está vinculado con los agentes especializados antes mencionados y el estudio de abogados te asesora desde el extranjero.

A nivel operativo es bastante común que los estudios de abogados brinden también el personal que aparecerá como director, accionista, etc. Ello para proteger la confidencialidad de los verdaderos inversionistas. Lamentablemente en muchos casos este personal no es el adecuado. Por ello no me llamó la atención que para el caso Ecoteva los fundadores sean parte del personal de servicio. Lo que sí me llamó la atención es que pongan a la suegra del expresidente como directora, por cuanto es una exposición innecesaria de los verdaderos accionistas. Ojo que estoy partiendo del supuesto que el fin de la sociedad es lícito.

¿Cuánto te cuesta, cuánto de vale?

Los costos asociados van a depender bastante de la jurisdicción y estructura legal. Lo más común siempre ha sido tener una IBC en BVI, la cual te puede costar US$1,200 al año, incluidos los directores nominales (no relacionados).

En el caso de una fundación, el costo puede subir hasta US$2,000 y US$3,500 (Panamá) dependiendo si se desea un fundador nominal y un consejo no vinculado. Si juntamos la IBC y la fundación, el costo total estaría entre US$3,000 y US$4,500 al año. Lo ideal es que este costo no represente más del 0.5% de tu patrimonio.

Pero si queremos mayor sofisticación y confidencialidad, Europa siempre será el destino ideal. España, por ejemplo, tiene una legislación tributaria atractiva para pequeñas empresas extranjeras sin que se le considere paraíso fiscal, y si se combina con una fundación en Nueva Zelanda, la estructura es sumamente compacta. Obviamente aquí el precio es mayor, pudiendo llegar hasta unos 10,000 euros al año.

¿Qué dice la legislación en el Perú?

Hasta hace un par de años se podían constituir empresas off-shore en paraísos fiscales con el beneficio del diferimiento de impuestos. Esto significaba que mientras las ganancias que se logren se mantengan ahí, los accionistas no tenían la obligación de pagar impuestos en el Perú. Por ello muchos peruanos con patrimonios elevados tienen sus IBC en BVI, Panamá, etc.

Con la nueva legislación tributaria (Ley de Transparencia Fiscal) ya no se pueden constituir empresas off-shore en paraísos fiscales para diferir impuestos. Sin entrar en los tecnicismos, cualquier persona que sea accionista de una empresa off-shore y posea al menos el 50% del accionariado y/o tenga poder de decisión, tendrá que declarar y pagar los impuestos en el Perú sobre cualquier ganancia. Esta nueva medida, junto con el cambio de legislación internacional (como el FACTA en US) llevó a un replanteamiento en la gestión patrimonial en el Perú.

Hecha la ley…

¿Soluciones? En la medida en que se pueda sustentar que el accionista no tiene control de la empresa, gran parte del problema desaparece. Vuelvo a recalcar que lo que se busca es la planificación tributaria, no la evasión. Una manera de mantener la confidencialidad y protección es juntar dos estructuras: si hacemos que el accionista de un IBC sea una fundación, la cual a su vez tenga como ‘beneficiario’ al verdadero inversionista, se rompe el poder de decisión, y, por lo tanto, también la necesidad de exponer innecesariamente el patrimonio. Como este ejemplo hay muchos otros, según la necesidad y el bolsillo de cada uno. La idea central es proteger la confidencialidad de los dueños del patrimonio y lograr un eficiente planeamiento tributario de los bienes.

Para terminar

Si bien he tratado de dar un gran esbozo de lo que significan las estructuras o los vehículos de inversión que sirven para la gestión patrimonial, este tema es mucho más complejo y sofisticado. Mi interés es que comprendan que la administración de nuestra riqueza no es un juego. Involucra muchos aspectos y requiere de profesionalismo y experiencia. Mi recomendación es asesorarse adecuadamente y siempre estar pendientes que los intereses de tu asesor estén alineados con los tuyos.

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