EnriqueCastellanos
Financieramente Por Enrique Castellanos

En una economía de mercado, tratar de abolir la ley de la oferta y la demanda es tan difícil como abolir la ley de la gravedad. Sin embargo, pareciera que el Congreso sigue empeñado en desafiar “las leyes de la física”. Hace unos días, Fuerza Popular y Cambio 21 han presentado distintos proyectos para decretar que el pago de las facturas a las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipyme) debe ser hecho en 30 días.

Hay coincidencia en la exposición de motivos de ambos proyectos: promover acceso al financiamiento, mejorar la competitividad y limitar “la relación asimétrica entre las grandes empresas y las mipyme ocasiona un fallo de mercado, que se materializa en condiciones de pagos favorables a la gran empresa…”

Los congresistas acaban de descubrir América. En mercados oligopólicos y pequeños -como el peruano- naturalmente las empresas dominantes ejercen su poder de negociación en todos los frentes. A los proveedores, los presionarán para bajar sus precios y aumentar los términos de pago; a los consumidores, trataran de vendernos productos caros y de calidad solo aceptable; y al gobierno, le pelearan exoneraciones tributarias y demás gollerías. Piensen, en negocios como la telefoníala banca, la cerveza, el cemento, las AFP, los supermercados, etc. donde no más de tres o cuatro empresas controlan 90% o más del mercado. En las mencionadas categorías, las empresas líderes son muy rentables pues usan todo su capacidad de palanca en su día a día.

Si bien hay buenas intenciones, determinar que el pago de una factura se haga en 30 días es totalmente arbitrario. Este crédito proveedor varía de mercado a mercado en función a los diferentes ciclo de negocios (compras-producción-ventas-cobranza) de cada producto. Es diferente venderle alimentos perecibles a un supermercado, vinos a una licorería, insumos a una farmacéutica, o suministros a una minera. Cada producto tiene un ciclo de negocios o rotación diferente, el cual es autoregulado por las fuerzas del mercado. En unos casos 30 días bastan y sobran; pero en otros, serán insuficientes.

Pero lo peor de estos proyectos de ley es que constituyen una total pérdida de tiempo (dinero de nosotros, los contribuyentes) y terminan – contrariamente al objetivo – trabando más los mercados. Porque de seguro, las grandes empresas – empezando por las estatales – encontrarán más de una forma de esquivar esta bala. Para empezar, negociarán con las mipyme un ajuste en el precio si es que quieren cobrar en 30 días. Segundo, les podrían pedir a una mipyme a que despache su producto usando una guía de remisión y que mande su factura “60 días después”. Tercero, podrían obligar a firmar un acuerdo por escrito (figura contemplada en uno de los proyectos de ley) para extender los términos de pago. Cuarto, podrían incluso crear una empresa de factoring y descontar sus facturas ellos mismos. Lo peor, es que como todas las personas en el mercado tienen en conjunto muchísimo más conocimiento e información que este servidor; les aseguro que, además de mis cuatro ideas, surgirán numerosas formas más para sacarle legalmente la vuelta a la regulación. Esto se llama economía de mercado.

Si usted aún duda, repasemos la historia. En el 2011, la ley No. 29623 creó la factura negociable. Curiosamente con el mismo fin: apoyar a las mipyme facilitando su acceso al financiamiento y mejorar su capitalización. Al final del día, las grandes empresas les dijeron a sus proveedores que si descontaban sus facturas en el sistema bancario les ajustarían los precios o no les volverían a comprar. Conclusión, la factura negociable nunca despegó.

La forma correcta en que un gobierno puede ayudar a las mipyme – y a todos los consumidores – es simplificar sus procesos, quitar las barreras a la entrada a los mercados y promover la libre competencia. Por ejemplo, ayudando a que las fintech compitan con los bancos, promoviendo la entrada de nuevos operadores de telefonía, abriendo el mercado de las AFPs a la competencia extranjera, etc, etc.

Las leyes de la oferta y la demanda, como las de la física, no se cambian por decreto. Hace tiempo que los todos los peruanos debimos haber aprendido esta lección, fina cortesía de Velasco y Alan García. Pero parece que hay personas que aprenden más lento que otras. Paciencia.